Así es como el IVA destruye la música en nuestro país


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Hace unos días, mientras leía un artículo de “El Confidencial”, se me ocurrió hacer un escrito, tal vez muy parecido al que estaba leyendo, o tal vez no; pero cuanto menos, con mis palabras.

La cosa venía a que entre septiembre de 2012 y octubre de 2013, acaparando mayoritariamente el tiempo en el que el Gobierno introdujo el aumento del IVA hasta el 21% en nuestro país (uno de los más altos de todo Europa), más un aliciente de un 10% para los buenos de SGAE, se produjo una pérdida de algo más de 59 millones de euros.

Giras de artistas nacionales e internacionales, sin cobijo en España, son pérdidas para siempre, que según el portavoz de Asociación de Promotores Musicales, Pascual Egea, no hay oferta alta alguna para atraer a artistas que tal vez, si por el precio fuera, habrían brindado a sus fans el concierto deseado.

Un hecho tan sumamente triste que no deja lugar a dudas de que más de uno se mordería las uñas de rabia al no poder ver en la lista de giras de su grupo favorito el nombre de “Spain”.

Pero sigamos con algunos datos más: en el período anteriormente citado, con la pérdida señalada, habría que decir que equivalió a una caída del 28,3 por ciento más respecto al curso anterior (2012). Grupos que estrenan disco, como “Kings of Leon”, se dejan caer por la mayoría de los países europeos en sus giras, dando a nuestro país la espalda; al igual muchos solistas cantautores únicos, como son los casos de Bob Dylan o Neil Young.

Muchas personas que solían acudir a estos maravillosos conciertos han dejado de asistir, ya que el precio de las entradas ha subido una media de 8 euros, y por lo que artistas internacionales como Mark Knopfler, Rihanna o Muse vieron sustancialmente reducida la asistencia de público en comparación a sus antiguas visitas. Ejemplo de ello lo encontramos en este último grupo. Los de Teignmouth, en sus giras de estadios vieron cómo se reducía el número de seguidores, pasando de unos casi 60.000 en el concierto que ofrecieron en el estadio Vicente Calderón en 2010, a unos 36.000 en el Estadio Olímpico de Barcelona en 2013.

Otra reseña sería hacia los festivales, los peor parados, ya que las altas tasas impuestas hacen que la afluencia a sus recintos quede mermada.

A fin de cuentas, una realidad amarga y retorcida donde esperemos que algún día cambie a mejor, para que esos artistas que tanto añoramos vengan a actuar a nuestro país; y con ellos una bajada de precios, para que los que menos pueden, puedan más y tengan la oportunidad de asistir a esos espectáculos musicales que tanto nos gustan a todos.

Foto | PlayGround