Los cabezas de cartel de los grandes festivales: Revolución o fin


De media, los mayores cabezas de cartel de este pasado verano en festivales nacionales contaban con una trayectoria de hasta 23 años

¿Qué es lo que está ocurriendo con la cabecera de los festivales? ¿Qué podemos esperar en un futuro? Muchas son las cuestiones que se nos plantean en la actualidad y pocas parecen tener una respuesta clara. La realidad que se nos presenta no es otra que la de un mercado o industria “festivalera” que se decanta por nombres que llevan sobre el escenario muchos años.

(Green Day, cabezas de la pasa edición del Mad Cool, vía Rolling Stone)

Cojamos los mayores reclamos que han pasado este pasado verano por festivales de nuestro país: Foo Fighters y Green Day (Mad Cool); Depeche Mode y The Killers (BBK Live); Red Hot Chili Peppers y Kasabian (FIB); Pixies y Franz Ferdinand (Low) y, por último, Rammstein, Anthrax o Rancid (Resurrection Fest).

Lo primero que se nos viene a la mente es que son grandes nombres. Pero hay un problema: la edad de los mismos. La media de años que llevan sobre el escenario todos ellos es de ni más ni menos que 23 años, mayor que la de un servidor. Puede que haya quien piense que este dato no tiene mayor trascendencia y que siempre ha ocurrido así. No obstante, se equivocan, en 1997 (por escoger un año) los grandes reclamos de festivales como Festimad o FIB eran The Prodigy, Suede, Beck, Blur o Chemical Brothers, entre otros.  La media de años que llevaban sobre el escenario dichas bandas era de 7 años.

Este envejecimiento de los cabezas de cartel que ya se ha venido comentando recientemente genera una serie de problemas. El primero y más evidente es que llegará un punto en el que estos nombres dejen de girar y la falta de alternativas pondrá en más de un aprieto a algún festival. Si la industria “festivalera” no genera nuevos cabezas de cartel nunca habrá un relevo real y las consecuencias de esto ya las estamos viviendo.

Los grandes festivales se decantan por los nombres más veteranos, viéndose forzados a batallar por una cota muy reducida de bandas. Esto suele desembocar en que haya festivales que desparezcan por quedarse sin parte del premio cuando de existir más opciones en el mercado podrían subsistir.

¿Son los festivales quienes optan por nombres veteranos o se ven obligados a ello? Dejad que me explique, puede pensarse que precisamente acudir a bandas tan longevas sea algo circunstancial, que se deba a que no hay nombres nuevos que puedan ocupar ese slot de cabezas. Es corriente pensar que para encabezar grandes festivales es necesario ser un gran reclamo, pero hay parte de verdad y de mentira en esa afirmación.

Es cierto que los cabezas han de vender muchas entradas por sí solos, pero ¿cómo podremos llegar a saber si son capaces de ello si nunca se les ofrece la oportunidad? Para ejemplificarlo haré una analogía con la situación laboral para muchos jóvenes de nuestro país. En muchos trabajos se nos pide experiencia pero si nadie nos ofrece la posibilidad de ganarla, ¿cómo conseguiremos el trabajo?

La solución parece clara y no es otra que la de precisamente apostar por artistas nuevos. Esto no implica que sean desconocidos sino que sean nombres de menor trayectoria pero que estén de actualidad o sean relevantes en el mercado musical. El Primavera Sound parece ser uno de los pocos festivales que se ha percatado de esta disyuntiva a la hora de contratar a sus cabezas de cartel. Los líderes de esta pasada edición (Arcade Fire, The xx, Bon Iver y Frank Ocean) contaban de media con 10 años de experiencia en la industria musical. Esta cabecera (una de las más criticadas de su historia por considerarse floja) es el perfecto ejemplo de hacia donde se debería avanzar.

(Frank Ocean, vía Songkick)

Quizá el Primavera Sound no es el mejor festival para ejemplificar lo dicho puesto que no es un certamen que base en los grandes nombres mucho del peso de su cartel. Dicho esto, es el espejo donde muchos festivales deberían mirar. Si bien este pasado verano tuvimos algún caso contado de nombres “jóvenes” como cabezas (Die Antwoord en el BBK o The Weeknd en el FIB), debemos concluir en que no es suficiente. Lo que se requiere es un esfuerzo coral de todos los festivales, tanto nacionales como internacionales, en dar cabida a nuevos sonidos y rejuvenecer las cabeceras de sus carteles.

La última decisión recae sobre los directores de los festivales pero sería injusto culpabilizar únicamente a estos del problema actual. Esta tesitura también nace del poco afán del público mayoritario por descubrir nueva música o nuevas bandas que idolatrar. Esta no regeneración de cabezas también deriva del conformismo de muchos y muchas que prefieren lo bueno conocido a lo bueno por conocer.

Es una disyuntiva por lo tanto también cultural. Algo debemos plantearnos si en un concierto de Muse vemos miles de jóvenes y en uno de Tame Impala o Car Seat Headrest la sala está llena de gente que roza los cuarenta años. Los jóvenes de hoy en día no responden a la demanda de nuevos movimientos que están surgiendo de forma constante por muchos artistas. Esto último es un problema gravísimo y os diré el motivo. Si el público joven no cimienta esa base nunca surgirán nuevas estrellas al nivel de los hermanos Gallagher, Kurt Cobain o Amy Winehouse (por irme fuera de la escena alternativa).

La conclusión es que el futuro (y no precisamente a largo plazo) luce desesperanzador y dudo de si se está a tiempo de arreglarlo. El BBK Live (única referencia a día de hoy) parece apostar (aunque de forma parcial ya que también están Gorillaz) para la próxima edición por una banda joven como es The xx, veremos como evoluciona el cartel. Desde aquí ya os comentamos una lista de posibles grupos que podrían llegar a encabezar festivales en años venideros. Lo que terminará ocurriendo en el panorama “festivalero” no lo sabe nadie. Pero algo es evidente y es que se necesita un cambio ya y desde aquí invito a los festivales a hacer todo lo posible por consumarlo.

FOTO: Beardedgentlemen.com