Crítica de ‘Ghost Stories’, nuevo disco de Coldplay


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Coldplay se ha coronado con su nuevo disco ‘Ghost Stories’ (nótese la ironía). Y es que los londinenses, a mi parecer, que creo que sí, han hecho un disco rápido y al tun tun.

He leído por ahí que es todo un ejemplo de disco reflexivo, pero la lentitud y el aburrimiento de las canciones hacen que no sepa a nada. De nueve escuetas canciones que nos regalan, además de haberse ahorrado llegar a las típicas once o doce, pocas son las que intentan mantener a flote este sexto álbum.

Se hace notar que Chris Martin se ha quedado tocado de la separación de su mujer.  El abandono de su querida Gwyneth Paltrow le ha dejado demasiado alicaído, y esto, lo ha sabido llevar perfectamente a su nuevo disco (por desgracia). Melancolía por doquier y unas canciones tan oscuras como dormilonas que ayudarían a más de uno a coger el sueño por las noches.

Su ruptura con todo su anterior trabajo comienza con el primer corte: “Always in My Head”. Una canción que cuando parece que queda lo mejor de ella, crea un final seco y repentino.

Luego, tropezamos con una de las buenas, porque “Magic” sí vale la pena. Canción que maneja bien los tiempos para crear una especie de hipnosis que gusta. Hay a quien le recuerda a the XX, al igual que “Midnight”, pero sintiéndolo mucho, esa canción, no hay por dónde cogerla.

“Ink”, tiene ese algo esperanzador que gusta, con un ritmo bastante más intranquilo y que también podría ser una de las canciones salvables del disco junto con “True Love”.

“Another´s  Arm” habla por sí sola cuando escuchamos el gracioso corito que se han montado los hijos del cantante y que nos tientan a pasar de canción para llegar a “Oceans”, que con su guitarra acústica a hombros, Chris intenta (junto a un par de efectos electrónicos y unos violines) hacer un pequeño apaño para arreglar el resto de canciones del disco.

La publicitada “A Sky Full of Stars” recuerda a los anteriores discos de Coldplay. La energía típica del grupo se refleja a la perfección en este tema, producido por Avicii y donde, por supuesto, se nota la mano del dj. Sin duda, la mejor del disco junto con “Magic”.

“O” es un bonito conjunto de acordes de piano, pero que no vuelven a dar la talla ni de lejos para cerrar este álbum.

Conociendo bien al cuarteto, ha resultado bastante extraño un giro tan brusco en su música y su forma de hacer las cosas. Como mantengan esta línea vamos a tener que rezar para que a su líder no le dure mucho más la pena y, que por pedir no quede, se eche a una nueva novia, más guapetona y más alta para que sigan haciendo discos como los de antes y para que nos devuelvan ese famoso brit- pop al que nos tienen acostumbrados desde hace ya años.

Como conclusión: disco intimo sí, pero aburrido, lento e infumable con un par de canciones que se le podría rescatar.

Foto | blogs.los40.com