Crónica DCODE 2017


Se acabó el DCODE 2017. El festival de Madrid cierra puertas y nos invita a su próxima edición de 2018.

Después de que todos los invitados que tenía en casa volvieran a sus ciudades, estoy tratando de reconstruir el día de ayer, aún con resaca post festival y con una sonrisa en la cara. El cartel nos puso los dientes largos desde que vio la luz. Esta edición apostaba más por lo internacional y por las bandas formadas durante el presente siglo.

El sold out se respiraba. 25.000 entradas vendidas que desfilaban por un festival abarrotado, con filas interminables para todo. Colas eternas en las que perdías media actuación, por no hablar del precio desorbitado de todas las bebidas. Señores del DCODE, qué os pasa.

Nunca me han gustado los escenarios consecutivos, y DCODE me ha vuelto a recordar por qué. La aglomeración de personas del escenario #1 y #2 se mezclaban continuamente tras cada concierto, formando un caos absoluto e impidiendo moverse.

Pero hablemos de música, que es lo que nos llevó hasta allí.

DCODE es un festival que abre sus puertas a media mañana. Y si no que se lo digan a los chicos de Miss Caffeina, que tocaron antes del mediodía. Durante las horas de tarde hubo algunas sorpresas. Entre ellas la presencia de Dani Martín, que se subió a cantar “El equilibrio es imposible” con Iván Ferreiro. O ver a Charli XCX convertir el tercer escenario en una pista de baile a la hora de la siesta. Sin olvidar el “Stolen Dance” de Milky Chance, que aún resuena en nuestras cabezas y la magia del trío Daughter. 

A las ocho de la tarde y a plena luz comenzaba Liam Gallagher. Con sus míticos brazos hacia atrás y boca pegada al micro, nos sorprendió a todos con un cuestionable look de pantalón corto, chubasquero y gafas de pasta. Casi una década desde el adiós de Oasis y 3 años del final de Beady Eye, el pequeño de los Gallagher atacaba de nuevo. Con un setlist estratégico, con principio y final cargado de temas de Oasis. Rock and Roll Star”, “Morning Glory”, ”’Slide Away” o “’Be Here Now”.

A mi alrededor saltaban y coreaban todos los temas del grupo inglés, y se mostraban un tanto indiferentes durante los temas más recientes del propio Liam. En su defensa, alegaré que muchos de esos temas vienen a formar parte de su próximo álbum, As you were, que verá la luz el próximo 6 de octubre. El final de éxtasis lo coronó la repetídisma “Wonderwall”, esa canción que nos hace sentir que sabemos tocar la guitarra. Liam dio un espectáculo al que le pegaba mejor la noche y los juegos de luces, pero nostálgico de principio a fin.

Tras Liam comenzó Band of Horses, repitiendo como otros muchos en el DCODE. El rock melódico inundó el festival en una de sus mejores horas. El grupo de Ben Briedwell sabe cómo jugar con las emociones. Para ejemplo el setlist, desde la virtuosa “Is there a ghost” hasta un final de saltos y lágrimas con “The Funeral”.

Cae la noche en DCODE

El sol desapareció y llegó Interpol, que nos traía un regalito en forma de actuación. ¡Llevaban 7 años sin pisar la capital! Para celebrar el 15º cumpleaños de su álbum debut, lo tocaron enterito. Y en orden. Turn on the bright lights es el álbum que definió a Interpol y al que el grupo ha guardado siempre cariño. Un disco muy oscuro pese a su nombre, que vio la luz en 2002. De Interpol lo que sigue sorprendiendo es su elegancia sobre el escenario, que al final es de sus rasgos más característicos. Exageradamente serios y correctos para mi gusto, que los veía desde el escenario de al lado, sin ver muestras de interacción con un público entregado a ellos. 

Y llegó el momento. Alex Kapranos con un brillante tinte platino y compañía saltaron al escenario y nos regalaron una actuación hecha fiesta. Franz Ferdinand era el plato fuerte del festival y no defraudaron. Sacaron la artillería pesada e interpretaron sus grandes temas uno tras otro, “Ulysses”, “Take me Out”, “Love Illumination”, “No you Girls” o “Do You Want To”.  

Lejos de aquellos directos de presentación de álbum, parecía que estaban haciendo un remix de todos sus clásicos. El punto final lo puso “This Fire”, en la que Kapranos nos sentó a todos en el suelo para levantarnos a gritos de “I´m going to burn this city!“. Los de Glasglow nos dejaron con los pies destrozados, las gargantas secas y eternamente agradecidos.

Antes de la una de la madrugada, comenzaban unos acelerados The Kooks. Parecía que habían puesto el turbo a todas las canciones y no fue hasta mitad de concierto que los vimos respirar. Canciones que suenan a noches de verano adolescentes y que podrías imaginar en cualquier anuncio, así me han sonado siempre The Kooks. Y maravilloso, al final esa es la esencia del DCODE, un último respiro antes de volver a la rutina.

A Yall lo escuchamos en la distancia. Fuimos con el estómago vacío a dar una vuelta por el recinto y volvimos con las manos vacías por no ser ricos. Mientras los Djs levantaban al público en el escenario principal, nosotros apuramos para ver a Varry Brava. Y vaya fiesta tenían montada. Un público visiblemente más adulto que bailaba tema tras tema. Y nosotros nos contagiamos.

El broche final lo puso Elyella DJS, pasadas las 3 de la mañana. Pero para entonces nosotros ya estábamos en un Cabify camino de casa y en busca de una cena que no nos costase un riñón.

Esta edición se cierra con un rotundo sold out y más grupos internacionales. Algo que consolida al festival madrileño para una próxima edición llena de éxito. ¡Sé que los señores del DCODE sabrán solventar su mala distribución de esta edición!

¡Nos vemos en el DCODE 2018!

FOTO: Dcode