Crónica FIB 2016: sábado


Después de una jornada de viernes MUY INTENSA, sobrevivir era un reto. Nos hacemos mayores y se nota, sobre todo en el día después… Más todavía si el día después se alarga más de una jornada.

Llegué al recinto para ver como la rubia lo petaba. Este último disco tiene muchas cosas, pero sobre todo me tiene enamorada de Zahara. Un trabajo con cortes evolucionados con respecto a los anteriores trabajos de la artista. Un placer ver como sus adeptos son cada vez más. Aunque con poco factor sorpresa, siempre me ilusiona con su versión de “Te debo un baile” de Nueva Vulcano. Sí, esa canción que tantos piensan que es de mi querido Ramón Rodríguez. Por lo demás, un concierto movido, pero siempre con el aire naive que tiene Zahara, coreografías incluidas en el repertorio. Y oye, ¡YOLA MOLA MIL!

Zahara

Fotografía de Adrián Morote

Necesitaba descansar algo antes de Echo & The Bunnymen, que resucitase no significaba que fuera duradero. Este fue uno de esos conciertos en los que hubiera deseado estar con mi madre. No dramas, que mi madre está muy viva, solo que a los festivales he conseguido traerla solo hasta algún parking. Sonidos de teletransporte a los 80 y clase magistral. Es lo que sucede con la mayoría de bandas que perduran pero pertenecen unas décadas atrás, ¡cuánto se nota el rodaje! Me sorprendieron en ciertos momentos del bolo, no pensaba que fueran a sonar tan rudos en algunos momentos. Supongo que el hecho de que su “hit” sea “Killing Moon” que a su vez es BSO de Donnie Darko hizo que me emocionase un poquito. Tengo ganas de ver como las bandas del 2000 tocan en los años 30, cuando me lleve a mis chavales al FIB.

Me fui con prisas, casi corriendo. Aunque los musers ya llevasen en primera fila desde la apertura del recinto, yo decidí dar el rodeo correspondiente a la masa del Escenario Las Palmas y colocarme en un lugar neutro. Muse era una de mis espinitas, pude verlos en 2009 en un Palau Sant Jordi repleto, aunque estuve en grada, y yo en graderío sufro lo que no está escrito. ¿Por dónde empezar? Es que si me pongo no acabo… Aunque los detractores serán muchos, y escuche multiples críticas al concierto, yo lo viví de una manera muy entera y feliz. Pueden decir ustedes lo que quieran, pero lo que Bellamy tiene en la garganta es un milagro. Yo soy de esas que los discos nuevos no he terminado de digerirlos, pero lo del sábado fue una garganta profunda musical.

Muse Adrián Morote FIB

Fotografía de Adrián Morote

A pesar de que los visuales y la puesta en escena en este aspecto no fuera tan impresionante como en otras ocasiones, mi puntuación para el concierto no baja del excelente. Puede que fuera la nostalgia, las horas escuchando “Knights of Cydonia” o “Supermassive Black Hole”, pero yo disfruté a la par que sudé como en mis primeros conciertos. Una apoteósica “Mercy” con confetti final incluido, era para estar en una nube. A vosotros puede que no, pero es que a mi se me hizo corto de cojones. De hecho, mi hermana y yo divagamos sobre que la duración no era la correcta, que allí, pasó algo. Muse es esa banda que a los que la aman decepcionan y a los demás los enamoran, lo cual les lleva a moverse entre amores y odios, para siempre. 

Tiempo nos daba a ir a ver a Kele antes de volver al escenario principal. Bloc Party es mi adolescencia tardía, mi universidad y mis mil movidas mentales delante de muchas libretas. No se que pasó, puede que esperase más de lo que iba a encontrarme, o puede que no encontrase a los Bloc Party que recordaba de años atrás. No voy a negar que bailé y di unos cuantos empujones, pero sinceramente, me esperaba un poquito más.

Pero la pena ya me la iban a quitar ellos, Disclosure y nadie más. ¡Me volví a enamorar señores! Y sí, es una realidad que cada día me gusta más la música electrónica, este par tienen buena culpa, MUCHA. Bastante criticados con su último disco, pero es que claro, que venga alguien supere “Settle”. Conseguimos colocarnos en las primeras filas, y para mi aquello estaba bastante vacío, pero no hay mal que por bien no venga.  Y claro, tú ves a esos dos muchachos (porque son muchachos), cada uno en su puesto, moviéndose perfecta y milimétricamente…. Entonces, es imposible que no te enganchen de un hilo al pecho y te acerquen hacia ellos. Con esos sonido que se te clavan en el tórax, con las luces rosas y blancas, momento “Latch” de principio a fin. Se echaron de menos algunos temas, pero no fallaron con “When the fire starts to burn” o “F For You” por ejemplo. Sorpresa con Brendan Reill y la mimosa “Moving Mountains”.

disclosure FIB

Yo le prometí a Marc que cerraría la noche con él, y soy una mujer de palabra. Maadraassoo dj hizo lo propio y nos movió durante todo su set. Jugué durante lo que duró la sesión a adivinar temas, a reír, a bailar sin cesar y a tirarnos un par de cervezas por encima. Los temas tops de las bandas del festival (este hombre es un encanto) y los hits de ahora y de siempre. Eso sí, la fórmula hay que saber llevarla y Maadraasoo de eso sabe un rato… ¡si las paredes de Razzmatazz hablasen! Con todo esto y más, un amanecer fiber en toda regla, ¡merci Marc!