Diario de una fan: el día que conocí a Biffy Clyro


El pasado lunes 26 de septiembre Biffy Clyro visitaban la capital española para ofrecer un  concierto acústico muy íntimo para los medios nacionales y unos pocos afortunados entre los que yo me encontraba. Esta cita tan íntima fue parte de la presentación de su nuevo disco Ellipsis que salió a la venta en julio y del que harán gira el próximo año.

A estas alturas todo el que me conozca un poquito sabe que para fan de Biffy Clyro, yo. El día que anunciaron las dos fechas de sus conciertos en España, se me fue la olla intensamente, pero el verdadero hype llegó cuando me enteré de que estarían ofreciendo un concierto acústico privado este mismo mes para un número reducidísimo de personas. Efectivamente, en cuanto lo leí, supe que yo TENÍA que estar en ese grupo.

Sin perder un minuto empecé a participar en todos los concursos que aparecían para conseguir un maldito pase. No hubo suerte. A medida que los concursos anunciaban sus ganadores mi nivel de desesperación aumentaba y el domingo mi único plan era tirarme por la ventana. Pero todavía quedaba una oportunidad; la persona que pusiera el comentario más original diciendo por qué era más fan que nadie de Biffy, ganaba. Pues ahí estaba yo, currándome el comentario de mi vida. Y por supuesto, gané.

El lunes 26 a la una menos cuarto, allí estaba, en la puerta trasera del Barclaycard Center para poder acceder a la sala Truss. Poco a poco fuimos pasando a la sala los afortunados que éramos parte de la lista VIP. Nos encontramos la sala llena de bebidas y aperitivos, pero yo me fui directa al pie del escenario, justo delante del micrófono de mi marido Simon.

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Los escoceses salieron al escenario, ofrecieron un cálido saludo y tocaron cuatro temas. Empezaron por “Howl”, tercer single se su último disco. Le siguieron “Re-arrange” y “Medicine”, también de Ellipsis. Y por último, un tema que no podía faltar, su ya mítica “Biblical”. Mi cuerpo empezó a temblar desde el momento en que salieron al escenario y unas cuantas lagrimillas no tardaron en escaparse por mis mejillas. Eso sí, no paré de sonreír en todo el día. Una no se encuentra a su grupo favorito todos los días.

Después de cantar con ellos los cuatro temas y que algunos les hicieran unas cuantas preguntas, no dudaron un segundo en bajar a saludar y firmar a todo el mundo. Se quedaron allí hasta que todos conseguimos un trocito de ellos. Siempre con la sonrisa en la cara. Yo los abracé unas 80 veces, les pedí que me firmaran el iPod y me saqué una foto con cada uno de ellos. Pero lo más importante de todo: le dije a Simon que lo amo.

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Me fui a casa flotando (y sigo flotando). Pero por si no fuera poco, me regalaron el disco nuevo al salir de la sala. ¿Se puede pedir algo más? Conocí, abracé y juré amor eterno a mis mariditos. Os prometo que yo ya me puedo morir tranquila.

Aunque lo que pasó en la sala Truss fue magia, todavía quedan dos oportunidades para ver a los escoceses. La primera será el 25 de enero en el Sant Jordi Club de Barcelona y la segunda el 26 de enero en el Barclaycard Center de Madrid. Podéis conseguir vuestras entradas en Ticketmaster.