Doctor Music Festival, gloria y declive del padre de los festivales en España


La proliferación de festivales de música “independiente” a todo lo largo y ancho del territorio nacional, se ha convertido en una especie de patata caliente que crece a un ritmo vertiginoso y que amenaza con estallar en cualquier momento.  A los ya asentados Primavera Sound, FIB, Bilbao BBK, Low Festival y SOS 4.8., se le han sumado una lista interminable de primos hermanos, mucho más modestos, cuyos carteles son prácticamente fotocopias unos de otros. ¿Cuánto tardará en explotar de manera definitiva la burbuja festivalera?

Con esta pregunta en la cabeza e iniciada ya la temporada, conviene echar la vista atrás y remontarse al origen de todo, a la semilla que en 1996 plantaron Neo Sala y su promotora, Doctor Music, y que acabó degenerando en la amplia red de festivales que conocemos hoy en día. Se trata del Doctor Music Festival, una cita con la música que solo vivió cuatro ediciones (1996-1998 y 2000), pero que consiguió llevar hasta la rural Escalarre (Lérida) -y posteriormente a Asturias- a algunos de los nombres más importantes de la historia del rock nacional e internacional.

Y es que, aunque el FIB comenzó sus andanzas un año antes, es al Doctor Music Festival al que se le considera el primer festival masivo de música en España. ¿Los motivos? Un cartel de 70 bandas de renombre en su edición inaugural, 70 hectáreas de recinto, multitud de actividades relacionadas, 25.000 abonos a la venta y un planteamiento que conectaba con el concepto del “Woodstock” y que vencía por goleada a los humildes primeros años del Festival de Benicàssim. “No cabe comparar al festival con nada previamente hecho en España […] Esto es un festival, no un macroconcierto”, señalaba por entonces su creador, Neo Sala, para El País.

Un Festival por Dentro - Doctor Music Festival 2

David Bowie, Lou Reed, Iggy Pop, Blur, Patti Smith, Bad Religion y Supersonics fueron algunos de los artistas que pasaron por los seis escenarios de la primera edición del Doctor Music Festival; edición que, además, consiguió colgar el cartel de no hay entradas meses antes de su celebración del 12 al 14 de julio. Poca broma. Sobre todo si también tenemos en cuenta el precio del abono de 3 días: 10.900 pesetas (unos 64 €), que, además, daba acceso a parking y camping. Un coste impensable en los tiempos que corren y prácticamente simbólico considerando la calidad del cartel.

El Woodstock del Pirineo

“El Woodstock del Pirineo” y “El Glastonbury del sur de Europa” fueron algunos de los sobrenombres con que los medios bautizaron a este macrofestival, cuya principal baza era la variedad de géneros musicales que abarcaba: clásicos del rock, heavy, punk, hardcore, pop británico, techno, dance…, que poco o nada tienen que ver con la falta de originalidad y homogeneidad de la oferta actual. “La idea del festival era atraer a un público de un amplio espectro generacional”, volvía a comentar Neo Sala, esta vez, para La Vanguardia.

Aunque la música era el eje en torno al cual giraba todo, la organización tampoco descuidó las actividades complementarias a los conciertos. Y es que el festival disponía de zoco gastronómico, en el que se podía pagar con “doc” -la moneda del festival, madre de los famosos (y odiados) “token”-; mercadillo, zona de actividades al aire libre, chill out y una carpa dedicada a Internet (Cyberespacio), desde la que se podían seguir los conciertos en streaming y tener acceso a la red de redes (Baste recordar que, por aquel entonces, lo más moderno que tenían los móviles era el juego de la serpiente).

Tras el éxito de su primera edición, tocaba mejorar la siguiente. Para ello, se amplió el aforo del recinto hasta 32.000 personas (finalmente se venderían 26.900 abonos), se añadió un séptimo escenario y se mantuvo la calidad y exigencia de su cartel, que en esta ocasión estuvo compuesto, entre otros, por Alice Cooper, Extremoduro, Lagwagon, NoFX, Rage Against The Machine, Texas, Placebo, Dover, Jarabe de Palo y Hamlet.

Con la música a otra parte

Sin embargo, no era oro todo lo que relucía. Para su tercera edición (con Bob Dylan, Deep Purple y The Verve a la cabeza), el “festival de la vaca” -como acabó siendo conocido el evento- había acumulado más de 250 millones de pesetas de déficit, lo que influyó, junto a las desavenencias con el ayuntamiento de Escalarre, en la decisión, por parte de la organización, de tomarse un año sabático y no celebrar edición en 1999. Parón que sirvió para buscar un nuevo emplazamiento y reorganizar la oferta musical y de actividades del festival.

Así, finalmente sería el municipio de La Morgal (Asturias) el escenario escogido para celebrar la edición del año 2000, con Beck, Pet Shop Boys, Molotov, Paul Weller y Robert Plant, etc., como principales reclamos musicales. Una nueva entrega que vio cómo la venta de abonos descendía hasta los 12.100 tickets. Un “fracaso” en cifras que provocó que la organización hiciera otra vez las maletas para volver a Cataluña.

Pasarían tres años hasta que la vaca mugiera de nuevo, esta vez, reconvertida en “Doctor Music Day”. El festival, que se celebró en el Estadio Olímpico de Barcelona, abandonó su entorno rural para transformarse en un macroconcierto de un día que contó con REM, Metálica y Linkin Park como cabezas de cartel.

Pese a las declaradas intenciones de Neo Sala de recuperar la esencia woodstockiana de su vástago musical, lo cierto es que poco más se supo del Doctor Music Festival o el Doctor Music Day. Casi diez años tuvieron que pasar para que se volviera a hablar del “festival de la vaca” en los medios. Sería en 2013, con motivo del 30 aniversario de la promotora Doctor Music y su exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en la que se recogían, entre otras hazañas musicales, fotografías de todas las ediciones del evento.

Buenas intenciones las de este festival, sí, pero imposibilidad real de solucionar la escasa sostenibilidad económica, unas ventas de abonos cada vez más bajas y las discrepancias con los ayuntamientos. ¿Os suenan de algo? Exacto. Son los mismos obstáculos a los que se enfrentan los festivales de hoy. Impedimentos a los que hay que sumar el “ivazo” cultural, la recurrente crisis y unos carteles repetitivos. 

Y la patata, cada día, más grande y más caliente.

Datos de interés

Organizado por Neo Sala y Doctor Music.

– Ediciones: julio de 1996, 1997, 1998 y 2000 y junio de 2003 (Doctor Music Day).

Dónde: Pla de Santa María, Escalarre – Lérida (1996-1998), La Morgal – Asturias (2000) y Barcelona (Doctor Music Day, 2003).

Bandas que actuaron en el festival: Suede, David Bowie, Supersonics, Lou Reed, Iggy Pop, Blur, Underworld, Patti Smith, Bad Religion, Masive Attack, Alice Cooper, David Byrne, Extremoduro, Lagwagon, Simple Minds, NoFX, Rage Against The Machine, Texas, Dover, Jarabe de Palo, Hamlet, Mojinos Escocíos, Placebo, Love of lesbian, Pulp, Beastie Boys, The Verbe, Garbage, Bob Dylan, Nick Cave & The Bad Seeds, Deep Purple, The Corrs, Mamá Ladilla, etc.

Precio de los abonos: entre 10.900 y 16.800 pesetas (Doctor Music Day: 57 €).

– Webs: http://www.doctormusicfestival.com/

Autora: Sara Peláez Medina