El Camerino: La decepción de Justice en el SOS4.8 2013


Casi, casi ya ha acabado definitivamente la temporada de festivales 2013 y todavía queda alguna coletilla suelta como ya os comentamos por aquí hace apenas unos días. Personalmente este año habré visto…

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Casi, casi ya ha acabado definitivamente la temporada de festivales 2013 y todavía queda alguna coletilla suelta como ya os comentamos por aquí hace apenas unos días. Personalmente este año habré visto, tirando por lo bajo, más de 50 actuaciones entre conciertos, directos de productores, djs y demás.

Ha habido festivales que he cogido con más ganas que otros, y me he llevado gratas sorpresas con grupos que apenas conocía. Aunque también he experimentado el gran fiasco con algunos de los supuestos platos fuertes de algún festival. Pensaréis que eso es de lo más normal del mundo, pero lo de los franceses Justice en el SOS4.8 2013 ha sido, para muchos, la gran decepción del año.

Desde hace años, Justice es uno de los platos más pedidos por el público en general de los festivales. Tienen un potente y vistoso directo, producen muy buena música, tienen años de experiencia… En fin, lo que parece una apuesta segura para todo festival.

Tras varios años esperándolos, el SOS4.8 llevó al dúo francés al festival. La actuación fue en dj set, eso ya le quita gran peso al nombre, pero aún así la expectativas eran muy altas. Pese a no actuar en formato ‘live’ eran uno de los cabezas de cartel, y por consiguiente una de las actuaciones más esperadas del festival.

Pasada la media noche de la segunda jornada del SOS4.8 2013, los franceses aparecieron bastante puntuales sobre el escenario. Empezaron bastante bien, con una intro contundente y pese a no ser en live, el juego de luces fue bastante alucinante. Conforme iban pasando los minutos, ya empezaba a no creer estar en una sesión de Justice No era un live, no me esperaba una sesión plagada de sus temas, pero tampoco me esperaba una sesión llena de sonidos house y tech-house como la que nos ofreció el archiconocido dueto francés.

Parte del público debió de pensar como yo: no me quedé la sesión entera ya que pese a que los más míticos hits no faltaron, escuché la mayoría desde fuera del recinto, cuando ya ni esperaba escucharlos.

La moraleja de todo esto es que a los festivales hay que ir con la mente abierta, con ganas de empaparse de todo tipo de experiencias no vividas y con ganas de enriquecerse. Está muy bien querer ver a tu grupo favorito de toda la vida, pero seguramente el que te dé la sorpresa será un pequeño grupo del cartel cuyo nombre seguramente ni te suene.