¿Usamos bien Internet?


El otro día mi padre me dijo una frase que me hizo reflexionar bastante. Me dijo: “antes los CDs los comprábamos sin saber lo que había dentro”. Está claro que el desarrollo tecnológico o la proliferación de plataformas musicales han ayudado muchísimo al mundo de la música, y ahora ese “problema” no lo tenemos. Pero ¿qué nos hemos perdido?

Hace unos años, cuando no tenía Internet toda la humanidad (sí, esa época existió), la música llegaba a nuestros oídos de otra forma. La radio o la televisión jugaban un papel fundamental en la difusión musical, las salas de conciertos programaban nombres que no habías escuchado en tu vida creando un efecto booguerás y le robabas los CDs/vinilos/casetes a los mayores de la casa para escuchar su música. Ahora con un simple click tienes la discografía de ese artista del otro hemisferio que solo escuchas tú y 300 “seguidores”. Ahora, ¿esto qué tiene de malo? Para mí, unas cuantas cosas.

Si hablásemos de conciertos, podemos decir que conforme pasa el tiempo, los promotores se preocupan más en mirar cuantos likes o followers tiene un artista para contratarlo, en lugar de mirar por la “calidad” de su sala. Lo entiendo, para mantener una sala hace falta dinero, pero ¿por qué ya nadie va a conciertos de artistas que no conoce ni el Tato? O ¿Por qué nadie se esfuerza en buscar, desprestigiando algo sin conocerlo? Cuando alguien ve un nombre que no le suena en un cartel, directamente no va ¿Estamos usando bien Internet?

Aunque esto no solo pasa en salas, la mayoría de la gente que va a festivales prefiere ir a uno que cuesta 60€ y gastarse ahí 100 (o más) en vicios, que gastarse 200€ en un abono asegurándose que va a ver lo mejor, con el pretexto de que cobrar esa cantidad es un robo. Pero, otra cosa digo, que un festival sea caro no es requisito para que escuches buena música, algunos como el L.E.V, Volumens, WOS Festival o IR BCN (si pusiéramos como ejemplo algún amante de la electrónica) son económicos y apuestan por artistas de calidad. Pero, oye, mejor ir a ese en el que te ponen todos los temas que emiten en los 40 no vaya a ser…

O como pasa siempre, que se prefiere pagar 80 euros para ver a la banda yankee de moda en lugar de ir a un concierto de ese artista de tu ciudad que produce que te cagas (pero que obviamente no conoce nadie). Y después viene la incoherencia de quejarse “porque en España se hace música de mierda”… Normal, la gente que la hace no tiene un duro. Y es que a veces no somos conscientes de lo que cuesta la música. Porque cada día encuentro más comentarios, tweets, post, etcétera quejándose de confirmaciones, de precios de festivales, de programación, de que si han confirmado a este y no lo conoce ni su madre… Vale, maravilloso, si algo no te gusta no vayas (ya hice un post explicando eso) pero aquí estamos en otra cosa: ¿por qué no se apoya los artistas emergentes como se hace con los famosillos? ¿por qué se paga por algo quemadísimo en lugar de apostar por lo nuevo?

Ya me callo, pero tengo que decir que cuando escribo todo esto no digo que lo haga “todo el mundo”. Sé perfectamente que somos muchos los freaks e indignados que buscamos algo más, que indagamos y pasamos horas buscando cosas nuevas. Por esa razón escribo esto, que la verdad es que cada vez conozco a más gente “tan” melómana (casi todos ellos, porque se dedican al mundo de la música directamente), pero cada día son más los que se suben al carro de la moda festivalera. Será un utopía, pero ¿y lo bonito que sería que se escucharan otras cosas que no sean las que te dan masticadas?

FOTO: (Club To Club Festival) Flickr