La valoración del esfuerzo


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¿Dónde ha quedado el criterio y la valoración del esfuerzo? ¿Ha habido un exterminio de gente con talento y no me he dado cuenta? ¿En qué tipo de mundo estoy viviendo?

Os preguntaréis a qué me refiero con esto; me refiero a que hoy en día los valores con respecto a la música, el cine, el periodismo… han ido decayendo poco a poco, hundiéndose en un pozo demasiado hondo que espero que se acabe ya. Pero ya que estamos en “Un Festival Por Dentro” me centraré más en el tema musical; aunque, antes de empezar, he de decir que con esto no quiero generalizar, por supuesto siempre ha habido, hay y habrá gente que con esfuerzo y talento triunfa, y consigue lo que se merece, pero el tema de hoy es ese porcentaje de gente que NO se lo merece.

Entras en el coche, pones la radio y todas las voces te suenan igual (¿cambian de cantantes o canta todo el rato la misma persona?), todos los grupos son muy similares, rara vez algo vale mucho pena. ¿Y por qué? Porque se han perdido las ganas de buscar el talento y la calidad en las cosas, ahora los nuevos requisitos para ser alguien no consisten en que valgas, en que tengas ciertas cualidades o virtudes para cantar, tocar o componer, sino en llamar la atención de la forma que sea.

Porque ya no está de moda tener una voz prodigiosa o tener las divinas manos de Jimi Hendrix; ahora lo que se lleva es ser el más extravagante y que se fijen en ti por:

  1. No ser demasiado recatado (ya me entendéis, enseñar mucho cacho).
  2. Faltas de respeto y mala conducta.
  3. Montar numeritos innecesarios.
  4. Llevar la contraria por simple falta de criterio.
  5. Tener un apellido conocido.

Vamos, todas esas cosas que menos necesita la sociedad y hablo de la sociedad porque estas personas están sirviendo de modelos para mucha gente, ya que al ser personajes públicos y afamados consiguen el respeto y la admiración de demasiados.

Y por último, algo que me da mucha tristeza y muchísima rabia es ir paseando por la calle y ver en cada esquina un músico, que haga frío, calor, nieve, o llueva, ahí está, guitarra en mano y honrando, regalando y disfrutando el arte de la música más que muchos otros.

Cambiemos esto, por favor.