Música de Cine: Trainspotting


cabecera_trainspotting_unfestivalpordentro

Año 1996. Choose life. Choose a job. Choose a career. Choose a family. Elige una de las mejores películas inglesas de todos los tiempos. Elige Trainspotting, aquella controvertida obra, dirigida por D̶a̶v̶i̶d̶ ̶B̶o̶w̶i̶e Danny Boyle y basada en la novela homónima de Irvine Welsh, sobre la vida (si se le puede llamar así) de unos escoceses adictos a la heroína. Después de aquel fenómeno audiovisual y adolescente, las reglas del juego cambiarían para siempre. ¡Oda al Reino Unido!

Y ya vamos comprendiendo que una buena película no puede existir si no tiene un buen acompañamiento musical. A ver si me entendéis, las cosas se hacen bien o no se hacen; y eso era algo que Boyle sabía, así que se puso manos a la obra y confeccionó para la ocasión una banda sonora ideal para que se adaptase a la estética de su obra.

Encontramos, sobretodo, aportaciones de grupos que tuvieron popularidad a principios y mediados de los 90, pertenecientes al género musical britpop, una evolución del rock alternativo que se generó en Reino Unido y que estaba caracterizada por unos sonidos melódicos y unas letras simples, influidas directamente por grupos de los 60 y los 70 (mención honorífica a los Beatles).

Bandas pertenecientes a esta corriente musical y que aportan su granito de arena a la película son, por ejemplo, Blur con el tema Sing y al que pudimos ver en la pasada edición del Primavera Sound. Por otra parte, el frontman de dicho grupo, Damon Albarn, al que también se le reconoce por ser co-fundador de Gorillaz, contribuye con un tema de su trabajo como solista: Closet Romantic. Otra de las bandas que encontramos en el film es Pulp, habitual en los festivales españoles (pudimos verlos en 2011 en el Primavera Sound y en el S0S 4.8 el 2012) y que, aún sin haberse disuelto (al menos oficialmente), lleva sin sacar un álbum de estudio desde el 2001. Siguiendo el recorrido por grupos pertenecientes al britpop, nos encontramos con Sleeper y la versión de Atomic, tema original de Blondie, y cuya grabación se llevó a cabo cuando el grupo norteamericano se negó rotundamente a que se usase la versión original en la película.

Dejando atrás nuestra inmersión en el britpop, la banda sonora de Trainspotting también acapara algunos temas de música electrónica (de la década de los 90, claro), y encontramos la aportación de Underworld, un grupo con más de 30 años de trayectoria que, como dato curioso, fue el encargado de producir la música para la ceremonia de apertura de los JJ.OO de Londres 2012, volviendo a coincidir de esta forma con Danny Boyle, que fue el director de dicha gala. Por otra parte, Leftfield, que se separó en 2002 y que volvió a reunirse en 2010, haciendo acto de presencia ese mismo año en el FIB, proporciona a la BSO un toque progresivo con el tema A Final Hit. Y, para finalizar este inciso en la electrónica, tenemos la obligación de hacer una mención especial al relajante Deep Blue Day de Brian Eno al que, si no es por su obra, reconoceréis por el tema que MGMT le dedicó en el álbum Congratulations o, quizá también, por ser el compositor de la famosa melodía que sonaba al inicio de sesión de Windows 95 y que, a partir de entonces, fomentó que la empresa de Bill Gates le dedicase especial atención a esas breves obras melódicas.

Y, como siempre, dejamos los platos fuertes para el final. Cuatros platos, exactamente, o cuatro grupos que han marcado un punto de inflexión en la música. El primero de ellos: Primal Scream, al que pudimos ver en la reciente edición del FIB (y aquí expongo mi creencia —y cada día la de más gente— de que Bobby Gillespie, cantante del grupo, no sabe subirse a un escenario sin antes meterse drogas por todos los orificios corporales posibles), participa en la BSO con el tema Trainspotting (sí, se llama igual que la película). El segundo plato fuerte es New Order (o Old Joy Division, hahahaha, este chiste es mío), que se encumbraron el año pasado en el FIB y que, con Temptation, pone la guinda más ochentera a la banda sonora. El tercer plato del menú (y mi favorito) es Lou Reed, reconocido como el padre del rock alternativo y fundador de una de los más gloriosos grupos de rock de la historia: The Velvet Underground, quien con su Perfect Day encumbra la BSO hasta provocar orgasmos. Pero agárrense fuerte, señores, que el aterrizaje es lo más emocionante del vuelo, y ya para finalizar, de postre, tenemos (recuerden aplaudir cuando el cartel luminoso de “Aplausos” se ilumine) al gran Iggy Pop. Y es que qué sería de Trainspotting sin ese comienzo, secuencia mitificada por méritos propios, en la que escuchamos el monólogo de Mark Renton sobre la vida mientras de fondo suena Lust For Life. Y, en resumidas cuentas, ese es el mensaje de la película: lujuria para la vida. Placer. Y todo lo demás carece de importancia.