Las 10 mejores películas del 2016


A pesar de que aún queden por llegar algunas películas destacadas de este año como Juste la fin du monde, de Xavier Dolan, Toni Erdmann de Maren Ade, Patterson de Jim Jarmush o la esperada Silencio, de Martin Scorsese (todas ellas llegaran en 2017), nos vemos con plena libertad y atrevimiento de elaborar nuestro top 10 de las mejores películas del 2016. Ha sido un gran año para el cine, un gran año para los pequeños descubrimientos y muy descentralizado (en cuanto a nacionalidades se refiere) aunque con una gran presencia coreana y francesa. Esto no deja de ser una muestra de como cada año se transforma constantemente el paradigma cinematográfico en el que vivimos.

Antes de comenzar con la lista, me gustaría mencionar algunos films que pese a no estar en la lista  han tenido cierto impacto este año y también creo justo y conveniente mencionar: La llegada de Denis Villenueve,  Train to Busan de Yeong Sang-Ho, Green Room de Jeremy Saulnier, Swiss Army Man de Daniels,  Café Society de Woody Allen, Neruda de Pablo Larraín, Deadpool de Tim Miller y  Julieta de Pedro Almodóvar.

10. El Porvenir, de Mia Hansen Løve (FR)

La impagable e inmortal actriz Isabelle Huppert (por partida doble en esta lista) se mete en la piel de Nathalie, una profesora de filosofía cuyo matrimonio llega a su fin, su marido se ha enamorado de alguien más joven. En este espléndido film, la directora propone una reflexión, el abandono como puerta a la libertad individual del ser. Esa libertad, ya sea en el plano político u existencialista dará lugar a la felicidad e independencia del personaje. La fábula nos inspira a como actuar delante de nuestras pequeñas (o enormes) crisis existenciales (e intelectuales) que tiene la madurez. Løve filma desde el intimismo y de un modo exhaustivamente transparente esta honesta mutación de personaje, apoyada por la inteligentísima actuación de Isabelle Huppert. La película se alzó con el premio a la mejor directora en el pasado Festival de Berlín

9. The Handmaiden, de Park Chan-Wook (COR)

Park Chan-Wook (Old Boy, 2003 Stoker, 2013 o Symphaty for Mr Vengeance, 2002) probablamente sea el cineasta coreano más célebre en todo el mundo (con permiso de Kim Ki-Duk y Bong Jong-Hoo). Este año puso patas arriba el pasado Festival de Cannes con The Handmaiden, su nueva y colosal película. Ha sido tan descomunal el éxito de la cinta que la ha llevado a ser una de las producciones coreanas con más proyección internacional de los últimos años. El relato trata sobre las relaciones sexuales que mantienen una doncella y su ama, a la que está engañando en favor de un complot mayor. Una gran exploración del erotismo y  los mitos prohibidos por el folklore, la familia y lo moralmente cuestionable. Si en Oldboy solamente hallábamos suciedad a través de una historia que destilaba decadencia, aquí todo resulta bello, atractivo y fatalista plasmado en una puesta en escena que quita el hipo. También es interesante ver como el cineasta juega con la idea del voyeurismo como elemento narrativo e inmersivo. Brillante, grandilocuente y superlativa cinta que se ha convertido en la obra más madura y comedida del autor coreano hasta la fecha.

8. El Rei Borni, de Marc Creuhet (ESP)

La incursión nacional en esta lista viene dada por el catalán Marc Crehuet, creador de la hilarante serie Pop Ràpid (Tv3, 2011). En dicha producción, el autor indagaba en las desventuras de un destartalado grupo indie barcelonés (gran recomendación, echadle un vistazo). El Rei Borni supone su debut en la dirección cinematográfica, ya que la misma fue diseñada como obra de teatro un año antes, por tanto, valga la redundancia, es una adaptación al medio. Ignasi, un pacífico anti-sistema se queda tuerto debido al impacto de una bala de goma en una manifestación. Poco tiempo después, su novia Sandra planea una cena junto a su amiga Lidia, que hace más de 10 años que no ve. Lo que ambas no saben es que el marido de Lidia es el antidisturbios que dejó tuerto a Ignasi. Obligada cita para amantes de la comedia inteligente y costumbrista a la par que un desagradable espejo de las políticas sociales desatendidas y la crudeza que supone admitir la abusiva crueldad policial contra los manifestantes en Catalunya. Cuento agridulce y de corte social que cuenta con unas magníficas interpretaciones de Miqui Esparbé y Alain Hernández.

7. Supersonic, de Mat Whitecross (UK)

Supersonic, de Mat Whitecros es el único documental de esta lista, y es que el film del documentalista inglés no es para menos. Detalla los primeros años de la archiconocida banda Oasis, mastodonte del rock inglés y junto a Blur, Pulp y Suede una formación clave para comprender el brit-pop que reinaba en los noventa. Más que una dicotomía entre las glorias y penurias del éxito, Supersonic reflexiona a través de un prisma fraternal, una deconstrucción de la relación hermano-hermano. Dicho pensamiento resulta conmovedor al ver las consecuencias de esa absurda batalla de egos. No obstante, a pesar de pequeños accesos de bilis (por parte de los dos), resulta una agradable aventura sobre el recuerdo y de lo tangible que puede llegar a ser el pasado cuando lo verbalizamos y nos detenemos a pensar en ello. Otro de los temas tratados es la decadencia que supone la fama agriada, un éxtasis decrépito y podrido destinado a acabar mal (en sus propias palabras). Todo ello, redondeado por un colosal diseño de sonido que hace reminiscencia del robusto sonido que poseía el grupo (“Bring it on Down” y “Supersonic” nunca habían sonado tan potente). Una más que recomendada Biblia para fans y amantes del documental musical hecho desde el cariño.

6. The Nice Guys, de Shane Black (USA)

Ryan Gosling y Russell Crowe se convierten en la graciosa pareja de Shane Black, el rey de las buddy movies, escritor de títulos tan míticos como Arma Letal (1987) o The Last Action Hero (1993). Black retoma el papel de director, cuya precoz firma autoral la vimos ya en su debut, Kiss Kiss Bang Bang (2005), rocambolesca odisea que entronca con la tradición del cine negro y ochentero. Aquí Black toma el rol de arquitecto conformando una pirámide de sucesos cómicos que van vertebrando lentamente una más que sólida narración, apoyada por elocuentes diálogos. Descubrimos el enorme talento de Ryan Gosling para la comedia, un contrapunto perfecto para el rudo personaje interpretado por Russell Crowe. Jocosa y elegante comedia de acción cuya lectura va más allá del academicismo más cargante y empalagoso y convierte a Shane Black en uno de los narradores americanos de corte comercial más interesantes de los últimos años.

5. Raw, de Julia Ducornau (FR)

La debutante francesa Julia Ducornau se estrenaba este año con esta estremecedora historia que provocó desmayos en los festivales de Toronto y Londres. La cinta cuenta la historia de Justine, una joven vegetariana que al romper una vez su dieta accidentalmente desatará sus más oscuros y fieros demonios. Lo físico e inquietante de Raw solo es comparable al talento inconmensurable que posee la cineasta al definir tan acertadamente el tono de la propuesta. Denotamos tintes de Dario Argento a la par que una gran influencia por parte de directores más cercanos a ella (Claire Denis o Alexandre Aja, por ejemplo). Ducornau confecciona una hipnótica, deliciosa y terrorífica película, una tenebrosa introspección a nuestros deseos más carnales y primitivos que no podemos llegar a exorcizar. Maravilloso debut.

4. The Neon Demon, de Nicolas Winding Refn (FR-DEN)

El polémico cineasta danés Nicolas Winding Refn (Drive, Bronson, Only God Forgives, 2011, 2008, 2013), nos trae en 2016 su controvertida y polémica visión del mundo de la moda. A través de los inocentes ojos de Jesee (Elle Fanning), una joven aspirante a modelo, nos sumergimos en el confuso y artificial Los Angeles a la vez que nos adentramos en lo más profundo de su ser. En una industria donde todo ápice de creatividad y atrevimiento es castigado, ver algo como The Neon Demon es sencillamente una bendición. La osadía y el narcisismo de Refn lo palpamos en una fastuosa y embelesadora puesta en escena, jugando siempre con lo piramidal de la imagen para transformar al personaje (en un etéreo demonio). Un onanista delirio estético, donde la confusa narrativa se diluye por la atracción extrema y sucia de las imágenes que produce. Observamos a un autor que cuenta una historia a través de crípticos y complejos cuadros a pesar de lo vacuo de la premisa. Magnética y poética visión de la divinidad física a cargo de un buscador de la belleza dentro de la violencia más descarnada. Además, cuenta con la espectacular banda sonora compuesta por el sobresaliente compositor americano Cliff Martinez.

3. Ahora Sí, Antes No, de Hong Sang-Soo (COR)

A principios de este año, el cineasta coreano Hong Sang-Soo nos regalaba esta agraciada y original revisión del Boy meets Girl tradicional. En esta nueva producción, soportada por dos titánicas interpretaciones, un director de cine (alter ego del propio Sang-Soo) viaja a una ciudad para dar una conferencia acerca de su nueva película. Allí conoce a una joven pintora y pasan el día juntos. Retrato jovial y atípico a medio camino entre el David Lean de Breve Encuentro y Éric Rohmer. Hong Sang-Soo se ha convertido en un autor a reivindicar, un hombre que ha forjado su estilo cinematográfico en base a la distancia y  cercanía a la hora de capturar los momentos que envuelven cándidamente a sus caricaturescos personajes. Bellísima.

2. Everybody Wants Some, de Richard Linklater (USA)

En 1993, el cineasta independiente Richard Linklater (Boyhood, 2014) nos hizo viajar a los 70 con Aerosmith y Led Zeppelin en Dazed And Confused, una de sus primeras y más aclamadas películas. Alegre y pintoresco estudio en clave de comedia sobre la adolescencia y  juventud en el último día de instituto. 23 años después, el rey de la comedia independiente nos trae esta secuela “espiritual”(en los 80 y sin personajes de Dazed and Confused) a ritmo de The Cars, Siouxsie and The Banshees, Blondie y The Knack. El film nos cuenta despreocupadamente una serie de ininterrumpidas desventuras que le suceden a un equipo de baseball universitario 3 días antes que empiecen las clases. Resulta una celebración de la camaradería y el juego en equipo en tanto como clara evasión de las responsabilidades. Todo ello por el simple objetivo de pasárselo lo mejor posible, lo cual produce un factor muy humano con el que el cineasta juega. El festín desmedido, la música acelerada y el baseball son los protagonistas de esta delirante y risueña comedia adornada con el ya clásico e inconfundible estilo de Richard Linklater.

1. Elle, de Paul Verhoeven (FR)

Hacía ya más de 9 años que nadie sabía nada de Verhoeven. Unos años después del auge (Desafío Total, 1990 e Instinto Básico, 1992) y declive (Starship Troopers, 1997) en Hollywood, Verhoeven es considerado entre admiradores y grandes teóricos del cine contemporáneo un referente de culto, cineasta básico para entender la liberación sexual y exaltación de la violencia dentro del cine moderno. En esta inquietante obra maestra, el holandés narra la historia de una diseñadora de videojuegos que tras ser víctima de un abuso sexual, se empodera, y empieza a sembrar el caos a su alrededor a la par que busca a su anónimo agresor. El director ejerce aquí de agitador moral construyendo poco a poco, junto con la actriz, una enfermiza y corrosiva visión del personaje interpretado por una inmensa Isabelle Huppert. Verhoeven nos transporta de nuevo a su estilo morboso y perturbadamente cómico tejiendo una dirección basada en el control y rigor narrativo, que matiza con unas pinceladas de humor negro. Sin duda alguna, nos encontramos con uno de los mejores thrillers del siglo XXI.

FOTO: Fotogramas