Nueve tipos de especímenes que siempre encontrarás en un concierto


A todos los aquí presentes, lectores y escritores, pequeños y mayores, nos encantan los conciertos. Si no, yo estaría escribiendo sobre papiroflexia precolombina y vosotros viendo ‘El Secreto de Puente Viejo’ en vez de estar leyendo estas líneas. Quien más, quien menos, todos hemos ido a unas pocas actuaciones musicales, algunas más memorables que otras, con grupos más o menos acertados y con un público en mayor o menor medida entregado a la causa.

Porque el público es, al menos, el 50% de un concierto. Si son todos una bandada de muermos sin predisposición alguna, ya puede estar Billie Joe Armstrong agitando sin parar los brazos mientras canta Basket Case, que la noche –o la tarde- será una soberana caca de perro. Sin embargo, si el grupo no da tanto juego o simplemente no tiene su mejor día, pero el público está entregado, los recuerdos siempre serán positivos.

Sí. El público es, al menos, el 50% de un concierto, pero también es un ente muy cambiante. Las muchedumbres y sus comportamientos llegan a variar mucho en cada actuación. Sin embargo, existen una serie de personajes que siempre estarán presentes, toque quien toque, sea la ciudad o la hora que sea.

Puede que yo sea uno de ellos, puede que lo seáis vosotros… Pero una cosa es segura: todos sabréis de quiénes hablo.

1. Los altos de justo delante: los altos de justo delante son una serie de tipos de una gran estatura que, colocándose justo delante de ti, te harán recordar lo bajito que eres. Lo curioso de estas personas es que nunca van solas a los conciertos, siempre van en grupos de altos. Probablemente exista algún tipo de foro (apuesto por foroaltos.com) en la que los altos se ponen de acuerdo para ir a conciertos, festivales, mítines y, en general, cualquier evento en el que el personal esté de pie. Una vez en el recinto, la manada de altos se dividirá en escuadrones de altos para poner en marcha su milenaria labor de imposibilitar la vista al resto de asistentes. Pu*os bajitos.

2. La pareja que se queja porque no paras de empujarles: estas parejas sufren del denominado ‘síndrome de Mufasa’, fenómeno que afecta a 1 de cada 4 parejas melómanas y que les hace creer que están en la ópera de Viena viendo el musical de El Rey León, en vez de en cuarta fila del concierto de Mumford & Sons. Mirad bonicos, que viva el amor y que vuestros hijos nazcan con una baqueta bajo el brazo, pero si queréis tranquilidad y hacer el amor al ritmo de la música, os vais a las gradas, o a la parte de atrás, o al sofá de casa mientras veis el concierto en streaming. He dicho.

Un festival por Dentro - Especímenes 3

3. La tía etílica a la que sacan en volandas: un clásico de cualquier concierto que se precie es la groupie a la que, presa del cóctel infernal de ginebra del Mercadona + apretones de primera fila + falta de sueño por haber dormido con tienda de campaña en la puerta del recinto + escasos 41 kg de peso, le ha dado un jari y se ha desvanecido por completo. La reconocerás enseguida porque sus amigos la sacarán en volandas de la multitud, por llevar unas Converse de algún color oscuro y por tener un mechón de pelo teñido de algún color chillón.

4. Los pogo-haunters: insaciables, incansables, implacables. Los buscadores de pogos esperarán ansiosos a que la música lo permita para saltar como perros rabiosos y montar lo que más les gusta: un círculo en el que todo el mundo salte, se empuje y se dé hombrazos y codazos. Cuando hablamos de ‘que la música lo permita’ hablamos simplemente de que la canción que esté sonando no sea Hey There Delilah. Las demás sirven. Ellos nacieron para eso, es su razón de ser. Los reconocerás por ir sin camiseta, por pedir a los demás que se abran en círculo en cada canción y por su nobleza a la hora de ayudar a los más débiles a levantarse y de devolver los zapatos perdidos. Habrá también un pogo-haunter alfa que ordenará al resto de secuaces que se estén quietecitos y agachados hasta que la canción rompa. Su mayor satisfacción llegará cuando el grupo en cuestión les señale y diga algo parecido a: “look at those crazy motherfuckers!!”

Un festival por Dentro - Especímenes 2

5. La tía que se pasa tres cuartos de concierto a hombros: un saludito a esos novios, amigos con derecho y mejores-amigos-pero-enamorados-de-ella que cargan con esos 50 kg canción tras canción. Sabed que merecéis mis más sinceros respetos por lo que llegáis a sufrir para conseguir sexo. Sois un ejemplo para todos los hombres.

Otro saludito también de parte del Colegio de Fisioterapeutas, quienes pagan el colegio de sus hijos gracias a vosotros. Porque tíos, vale que subáis a la moza a hombros en su canción favorita y vale que dediquéis 3 días a la semana a ir al gimnasio y estéis deseosos de demostrarlo, pero, o bien le pedís a la chavala que se saquen el pecho derecho, o bien la bajáis de una puñetera vez, que los demás también queremos ver.

Ojo, nótese que cabe la opción de que sea un alto el que suba a la tía a hombros. Si eso ocurre, huid de vuestro sitio antes de que sea demasiado tarde…

Un festival por Dentro - Especímenes

6. El conseguidor de cerveza: cuando estás en un concierto multitudinario, para la inmensa mayoría de los mortales es poco menos que una utopía el ir a la barra y volver a encontrar a tus amigos. Para la inmensa mayoría… Menos para el conseguidor de cerveza, que tiene la divina habilidad de salir y entrar a su antojo, colarse en la barra y traer hasta 6 cervezas usando para ello manos, boca y la combinación hombro-mandíbula. Si no tenéis aún a un colega que reúna estas características, empezad a buscarlo ya. En serio.

7. El fatiguita: esta persona conoce la discografía del grupo en cuestión mejor que el propio bajista. Se compró la entrada 9 meses antes del concierto y lleva 5 semanas viendo una media de 2 actuaciones en directo de la banda. Además, como ya les vio en la anterior gira -hecho que te recordará cada 38 minutos-, sabe exactamente qué va a pasar a continuación, y se tirará toda la actuación haciendo comparaciones.

Orgulloso, pregonará sus predicciones de setlist, y se enfadará muchísimo cuando no toquen esa canción que tanto le gusta.

8. El mayoral:  ¿recordáis esos anuncios de la infancia que decían que Mayoral hace amigos? Pues él los recuerda como si fuera ayer, y se los tomó muy a pecho.

El mayoral entrará al concierto completamente borracho y, antes de que os deis cuenta, ya se estará haciendo selfies con personas completamente desconocidas. Esta clase de especímenes tiene la asombrosa capacidad de hacer tantos mejores amigos conciertiles como rayas o estampados tenga su camiseta. En cuestión de minutos, tendrá facebooks, móviles e historias varias que contaros de todos estos desconocidos que, para él y durante las dos horas de actuación, representan una parte importantísima de su vida.

9. El tarareador: también conocido como ‘lololeador’, el tarareador se caracteriza por saberse la melodía de todas las canciones, pero no ni tener ni pajolera idea de ninguna letra. Él quiere aportar su granito de arena al espectáculo y al furor general, y cree que la mejor forma que tiene para ello es acompañar cada subidón de las canciones con un ‘tarararaaaa’ o, en su versión más embriagada, con un ‘lolololoooo’, seguido siempre de la última palabra del estribillo, la cual sí tiene la decencia de saberse.

Y tú, ¿cuál de estos especímenes eres? Va, anímate :_)

Foto: La Voz de Guanacaste