Por qué tantas estrellas del rock han muerto a los 27 explicado por la ciencia


El otro día leí un artículo escrito por Zachary Stockill (escritor y colaborador de diferentes sitios web) que ahonda en la extraña coincidencia del fallecimiento de diversos artistas del rock a la edad de 27 años.

Podría ser un dato más, pero si analizamos la lista de las estrellas del rock (mayoritariamente) y en general de la música, este dato es cuanto menos curioso. Esta ‘lista negra’ la forman nombres del tamaño de Jimmy Hendrix, Kurt Cobain, Jim Morrison, Ottis Redding, Janis Joplin o Brian Jones. La última en incorporarse a este selecto grupo fue en 2011 la cantante británica Amy Winehouse. La muerte de la joven estrella del soul y R&B puso en marcha la maquinaria de la especulación y comenzaron las preguntas acerca de este intrigante fenómeno.

También en 2011, se realizó un estudio llevado a cabo por investigadores británicos que se basaba en encuestas realizadas a 1500 artistas musicales en una franja de 40 años de vida (entendemos que desde los 20 a los 60 años) donde se analizaban los diferentes estilos de vida que comportaba ser una ‘rock star’.

El estudio reflejaba que los artistas norteamericanos tenían un 12,4% menos de posibilidades de seguir vivos con respecto a los jóvenes de la misma edad que no eran estrellas del rock. En cuanto a los rockeros europeos la cifra era mucho más igualada fueras o no fueras una estrella del rock (aunque esto siga sin explicar cómo Keith Richards sigue dándole caña a las cuerdas de su guitarra…)

Si nos detenemos en la ciencia pura y dura, atendemos que la causa más común de las muertes de estos artistas es – como no – la sobredosis de drogas y alcohol. Es algo que no debería sorprendernos, ya que todos sabemos que llegados a ciertos niveles de fama, los artistas tienen a su disposición verdaderas ‘farmacias de la droga’ y mucho tiempo de fiesta donde poder emplearlas y experimentar con ellas. Esa cultura, junto con la vida emocional que inspira a muchos músicos a escribir y actuar, representan el perfecto conjunto de circunstancias de una muerte temprana. Además, el estudio señala que la mayoría de los miembros del Club de los 27 tuvieron infancias “aparentemente difíciles”, que podrían haber causado heridas emocionales que inspirarían a artistas como Cobain y Hendrix a mirar a las drogas, el alcohol y la música como un medio de auto-medicación y sobre todo de evasión de la realidad.

Hay una tendencia extraña en las relaciones de los socios del club. El dolor atrae al dolor, y los músicos que abusan de las drogas a menudo atraen, ya sea intencionalmente o no, a otros usuarios de drogas en sus vidas. La mayoría de los miembros del Club de los 27 estaban involucrados románticamente con otros consumidores de drogas en el momento de su muerte. La novia de Jim Morrison mintió a la policía cuando su novio murió como un medio de encubrir su propio consumo de drogas, y agregó más intriga a la muerte del líder de The Doors. Otro caso similar tenemos con Kurt Cobain, siendo en este caso Courtney Love todavía “señalada” por muchos de los fans de Nirvana como responsable colateral de la muerte del señor del grunge.

Los accidentes de aviación, por ejemplo, han matado a un número sorprendentemente alto de talentosos artistas (Buddy Holly, Otis Redding, etc), pero un accidente de avión no pueden competir con la intriga de una sobredosis de drogas. Los informes de la muerte de Morrison en una bañera de París han inspirado cuatro décadas de rumores. Las especulaciones sobre la muerte de Cobain son también dignas de destacar. Los informes de aterrizaje de emergencia de Redding en un lago de Wisconsin fueron igualmente trágicos (acababa de grabar su gran éxito “Sittin ‘On The Dock of the Bay”), pero no se pueden comparar con lo escabroso y morboso que tiene una muerte por consumo excesivo de sustancias, de toda clase e índole.

Ya sea mera casualidad o una alineación de los planetas en momentos determinados, la existencia de este particular club tiene un argumento irrefutable. El estilo de vida ‘rockero’ es sin duda un tren que avanza sin frenos y en la que el maquinista de ese tren es el propio artista. Siendo honestos, el “Rock & Roll” como tal, no puede matar. Eso sí, todo lo que rodea la vida de una verdadera estrella del rock si puede ser más perjudicial que ser un oficinista o un panadero. Alcohol, drogas y sobre todo una vida nocturna que viaja por todo el mundo, son condicionantes que si bien es cierto proporcionan una vida de emociones máximas, también pueden hacer que el viaje termine mucho antes de lo previsto.

Sin embargo, hay algunas buenas noticias en todo esto: Los autores del estudio indican que en la actualidad el estilo de vida del rock reclama menos bajas de lo que hizo en los días libertinos de los años 60 y 70 (época dorada del LSD, cuando todavía desconocían sus tremendos efectos secundarios). Marcos Bellis, experto en abuso de drogas y uno de los autores del estudio, especula con que la “profesionalización” podría ser una razón.
Cada vez más, el negocio de la música es percibido como exactamente eso – un negocio – y una “elección de carrera válida”, en oposición a una vía de escape para los jóvenes con problemas, como podían ser Kurt Cobain o Jimmy Hendrix. Pero aun cuando la “ciencia” puede explicar tal fenómeno y nuestros músicos comienzan a vivir más tiempo, la mística de esta cifra se mantendrá impertérrita con el paso del tiempo. ¿Quién será el próximo en sacarse el carnet para este selecto ‘Club de los 27’? Hagan sus apuestas. La parca nunca descansa.

Artículo basado en el publicado en .Mic

Foto | Raffaella Cavalieri/Redferns