Crónica de Royal Blood en Barcelona


Tras irrumpir en el panorama musical con un fantástico álbum debut homónimo, el pasado mes de junio el dúo británico Royal Blood publicaba un segundo trabajo que los está llevando de gira por todo el mundo, incluyendo recientemente algunas fechas por la Península. Tras pasar por el festival BIME de Bilbao y actuar en Lisboa y Madrid, ayer fue el turno de Barcelona.

Al igual que en Madrid, los encargados de abrir la noche fueron Black Honey, un cuarteto de Brighton que, con su posado serio pero firme, salieron dispuestos a preparar el terreno para la tormenta rockera que se avecinaba. No obstante, quién sabe por qué, el público todavía se mostraba demasiado apático, estaba dormido, y a pesar de la buena predisposición por parte de la banda, quizás no consiguieron que la multitud mostrara el nivel de entusiasmo que merecen temas como Madonna, All My Pride o Corrine.

Royal Blood Barcelona

Se hicieron las nueve de la noche, y llegó el momento que estábamos todos esperando: Mike Kerr y Ben Thatcher, bajista y batería de Royal Blood respectivamente, aparecieron en el escenario dispuestos a darlo todo. Sonaron los primeros compases de How Did We Get So Dark?, tema que da nombre a su último disco, y prosiguieron con dos temas más de este mismo álbum.

Hasta este momento al público le había costado arrancar; yo personalmente me esperaba haber presenciado ya algún que otro “pogo”, y una continua marea de saltos, pero no fue así. A lo mejor se debía a que todavía no habíamos podido escuchar ninguna pieza de ese primer álbum que conquistó a medio mundo, y quizás por este motivo, Mike decidió dedicar unos segundos a hacer una especie de speech motivador, en el que nos animó a “beber todos juntos, ya que se trataba de nuestra fiesta, y podíamos hacer lo que quisiéramos”. Acto seguido recuperaron Come On Over, una pieza de su primer trabajo, y en ese momento sí que se pudo palpar un subidón de energía.

Royal Blood Barcelona

A lo largo del concierto pudimos ver a un Ben Thatcher con un posado serio pero a su vez disfrutando de la velada, tocando en algunas ocasiones de pie la batería, y a un Mike Kerr entregado, haciendo todo lo posible para levantar los ánimos del público y marcándose alguna línea de bajo con tan solo una mano.

I Only Lie When I Love You resultó ser una de las piezas más celebradas del nuevo álbum, y con una potente Little Monster se formó por fin el primer “pogo”. Desde mi humilde punto de vista Blood Hands sonó un pelín lenta, pero fue igual de efectiva.

Tras confesar que estaban felices de poder actuar junto a Black Honey, Mike reconoció que andaba un poco contentillo, y tras lanzar un “Barcelona you’re crazy”, le pidió a un miembro de su equipo técnico que repartiera algunas botellas de alcohol entre el público. Seguidamente, Mike se puso al mando de los teclados para interpretar Hole In Your Heart, y con Figure It Out llegó uno de los momentos más álgidos de la noche.

Royal Blood Barcelona

Tras realizar un amago de finalización del concierto, Ben y Mike volvieron a aparecer en el escenario para regalarnos un final apoteósico con Ten Tonne Skeleton y Out Of The Black que, a pesar de verse interrumpido durante unos segundos cuando un fan llevó a cabo un intento frustrado de subirse al escenario, consiguió que nos fuésemos a casa con una sonrisa y un poco sudadillos.

Cabe decir que en algunos momentos del concierto daba la sensación de que estabas viviendo una especie de déjà vu; dudabas de si la canción que estaban tocando ya la habían interpretado antes en ese mismo show o simplemente te sonaba de haberla escuchado en Spotify. Y es que la propuesta musical de Royal Blood es tan innovadora como limitada; han sabido explotar al máximo el sonido que se puede conseguir combinando solamente un bajo con una batería, pero resulta muy complicado hacer algo distinto en el marco de esta innovación.

Royal Blood Barcelona

Antes de publicar su segundo álbum existía la duda de si mantendrían la esencia del disco que los catapultó a la fama o, por el contrario, evolucionarían en cuanto a su sonido y nos presentarían una propuesta distinta. La verdad es que pienso que optaron por un término medio: intentaron mantener los rasgos característicos de su primer álbum, con un sonido muy parecido, pero añadiendo algunos elementos que le otorgaron un toque distintivo. De hecho, a diferencia de sus inicios, en su gira actual les acompañan un par de coristas, precisan de algunas pistas de audio adicionales, y en algún momento tocan un teclado y un gong –aunque este último más bien se utiliza como mera decoración–.

Tendremos que permanecer atentos a la trayectoria de este dúo tan carismático, ¡a ver qué nos deparan sus próximos lanzamientos! Eso sí, como apuntaron en una entrevista con MondoSonoro, lo de incluir un tercer miembro en el grupo ni se lo plantean, ya que consideran que el rasgo distintivo de Royal Blood es el hecho que sean tan solo dos personas, y que ninguna de ellas toque la guitarra.