Hablamos con ADNA, para Festus Festival


Con motivo de su actuación en el Festus Festival de Torelló (Barcelona), hablamos con la artista emergente sueca Adna. En esta breve entrevista nos habla de virtuosismo, el lugar como método escapista y el proceso creativo.

Al escuchar tu música noto un cariño extremo hacia aquello que estás creando. ¿Te consideras una virtuosa? ¿Practicas mucho?

La verdad es que practico mucho, sí. Soy muy organizada en todo lo que hago y tengo un horario para cualquier cosa, aunque también le doy muchísima importancia a hacer cosas completamente distintas dentro de mi práctica. Todo ello para mantener el entretenimiento y la dinámica que supone ser músico.

¿Qué querías conseguir con este último disco (Closure, Despotz Records, 2017)?

El disco apunta a un tipo de cierre, de conclusión. Quería documentar un proceso emocional a través de lo musical, de algún modo rendirse a la oscuridad interna y abrazarla, y que al final todo concluya en una reconciliación con ello.

¿Cuál es la historia detrás de él?

Creo que en nuestro interior todos tenemos un lugar oscuro, algunos lo notamos más que otros, y todos tenemos formas distintas de hablar y tratar con esa parte de nosotros. Y esa es una de las cosas que quería contar en este álbum, además de honrar a mis raíces bosnias. Bosnia es un sitio muy importante para mi a la par que el lugar más bonito donde he estado ya que me ha enseñado a encontrar la belleza dentro de lugares afligidos y fantasmales.

¿Crees que en Suecia hay más ventajas sociopolíticas para los músicos? ¿Puedes hablarnos del paradigma musical sueco?

Solo el hecho que podamos escoger la música como parte de nuestra educación a los 10 años supone una gran ventaja. Yo misma escogí ese camino y tuve al menos una hora de música al día durante 6 años de mi vida. Ese elemento elimina por completo el componente de hobby (lo musical como un complemento a un trabajo), y genera un ambiente muy alentador. También tenemos ayudas del gobierno, así que sí, los suecos somos personas muy afortunadas en ese sentido.

¿Crées que mudarte a Berlín te ha cambiado de algún modo?

No se si ha cambiado mi interior, pero sin duda me ha ayudado a crecer al menos, a encontrar mi sitio y a mi misma de nuevo.

¿Cuándo empezaste a hacer música?

La verdad es que empecé a los 10 años y en su momento no le di demasiada importancia, sin embargo, a medida que pasaban los años empecé a ver más allá de la teoría. Yo era una rebelde, así que a los 17 ya estaba escribiendo las canciones de mi primer trabajo.

¿Cuál es tu proceso creativo para una canción? ¿Cómo la escribes, produces y compones?

La mayoría de canciones que he lanzado son producidas en mi apartamento. Poseo este pequeño espacio creativo donde me siento realmente segura y donde todo viene y va de forma natural. Siempre estoy escribiendo cosas, sin importar donde me encuentre. Cuando se hace de noche, recolecto todo lo que tengo e intento sacar canciones a partir de ahí.

¿Tus influencias vienen del folk?

Para crear mis melodías suelo inspirarme en canciones tradicionales Bosnias. Dado que mis raíces siguen allí (mi madre solía cantarme estas canciones), hay algo muy especial dentro de esas melodías, es una música que me transporta a un momento muy especial de mi, mi infancia.

¿Te gusta la vida de gira? ¿Es tu primera vez en España?

Es precioso poder compartir tu música con personas de alrededor del mundo y conocer a gente maravillosa que de no ser por ello, no podrías, y estoy profundamente agradecida. Estuve en Madrid para Días Nórdicos, pero tengo muchas ganas de tocar en Barcelona ya que será la primera vez que venga.

 

Rebeca Fexby/Marcus Nyberg