Hoy en Nuevas Frecuencias… OTTO


Hay veces que las salidas nocturnas te hacen grandes descubrimientos. “Gran descubrimiento” es la mejor forma que tengo para definir a Otto, un chaval de Orihuela de 18 años que estudia periodismo en la Universidad de Murcia y que con su voz y su guitarra acústica, te hipnotiza desde el primer momento en el que lo escuchas.

Otto empezó a hacer música a los 15 años y en junio de 2016 lanzó Red Line, su primer trabajo autoeditado. Este disco está compuesto por 7 temas propios cantados en inglés.

Ahora acaba de sacar Whatever, su segundo trabajo compuesto de 8 temas (6 en inglés y 2 en castellano) donde combina guitarra eléctrica y acústica dejando su sello personal en cada uno de ellos.

Conozcamos un poco más sobre Otto:

¿Cuáles fueron tus inicios en el mundo de la música?

Empecé a tocar la guitarra cuando era muy pequeño. Pero cuando me lo tomé en serio, fue en el conservatorio. Me saqué el grado elemental y el primer contacto que tuve con el público fue en las actuaciones que hacíamos cuando finalizábamos el curso. Luego estuve unos años un poco desinteresado de la música y me lo dejé.

A los 15-16  años volví a recuperar el interés que había perdido porque me di cuenta que hacer música era lo que más me llenaba y más me hacía disfrutar. Fue entonces cuando hice los temas del Red Line.

Cantas en inglés. A la hora de hacer las letras, ¿las escribes directamente en inglés o lo haces primero en español y luego las traduces?

Las escribo directamente en inglés. Más que nada porque la transcripción de español a inglés es muy complicada y muchas veces se pierden las  cosas que quieres decir y trasmitir en una canción. Aunque es verdad que últimamente me estoy abriendo a hacer música en español, no considero que sea una habilidad escribir las canciones en inglés y ni mucho menos lo hago por “el postureo”. Lo hago porque prácticamente toda la música que escucho es en inglés. Entonces, si llevo toda mi vida escuchando música en inglés, lo primero que me sale es esto. De hecho, no tengo ningún título de inglés, ni el A1. Sé inglés de oído.

¿Cuáles son tus influencias o grupos de referencia?

Franz Ferdinand me encantan, los escucho desde que era muy pequeño. Mando Diao, que son suecos también, me parecen geniales. Arctic Monkeys es otra gran influencia para mí porque fue la banda que hizo que me animara a empezar en la música. Oasis es uno de mis grupos favoritos y me encanta Noel Gallagher como compositor, es una referencia total. Luego también están The Strokes, The Beatles, The Libertines, Bob Dylan…

Britpop sobre todo… ¿No?

No me gusta la etiqueta britpop, pero sí. Para mí el britpop no es “una época de los 90” como la mayoría de la gente piensa. Para mí el britpop sigue estando muy vivo y son las bandas británicas que están ahora en los festivales. Es uno de los estilos de hacer música más potentes y más competentes del mundo.

Las comparaciones son odiosas pero por tu estilo es muy fácil relacionarte con Jake Bugg. ¿Lo conocías cuando empezaste a componer?

Fue sacar el Red Line y a los pocos meses escuché a Jake Bugg, no recuerdo exactamente dónde, pero a partir de ahí empecé a escuchar sus temas y se convirtió en otra referencia para mí. Entiendo que me comparen con él porque somos de un estilo muy similar, pero cuando hice los temas del Red Line y  los de este disco, yo no lo conocía. Es mi némesis o algo así (ríe).

¿Qué diferencias crees que hay entre el Red Line (primer disco)  y Whatever (segundo disco)?

Cuando hice el Red Line mi intención era que sonase lo más parecido a ese rollo primeros Arctic Monkeys, Mando Diao… Quería un disco con garra, cañero. Y con unas letras que se desmarcasen de la temática romántica, que está sobreexplotada. Lo que he hecho en el Whatever es darle más importancia a  la estructura de la canción, a las melodías. Creo que es un disco que quizás sea menos cañero pero es más melódico y mucho más agradable al oído. Al menos para mi gusto. Lo considero una segunda parte del Red Line, una evolución continua.

¿De qué hablan tus canciones?

De temas de sociedad, de la noche. Todo eso desde experiencias personales y la visión de un chaval de mi edad. “Broken Glass” por ejemplo habla de una noche en un bar en la que te cruzas con alguien que es estúpido.

¿Cuál fue el primer tema que compusiste?

Creo que fue “On my Own”. En realidad compuse todos los temas del Red Line en una semana, iba a canción por día. Iba a dar un concierto con Paula U y la cosa era que el concierto fuera mitad repertorio mío y mitad suyo. A dos semanas del concierto, yo no tenía ninguna canción hecha todavía… Así que me puse a ello y las saqué en una semana. Ojalá volviera a hacer temas con tanta fluidez (risas).

¿Has contado con el apoyo familiar?

Sí, mis padres nunca me han puesto pegas a la hora de hacer música.

¿Has sentido alguna vez pánico escénico?

No. Fuera de los escenarios puedo parecer un chico tímido, pero sobre el escenario eso cambia. Salgo a darlo todo. Si sales a escena inseguro, es como si no confiaras en lo que haces ni en tus temas. Y yo sé que con la guitarra y mi voz puedo hacer que la gente lo disfrute y lo pase bien.

Has dado más de 30 conciertos. ¿En qué sitios has tocado?

He tocado en el Teatro Circo de Murcia (como telonero de Nada Surf), en El Loco de Valencia, toqué en Bilbao también, en la previa del B-Side Festival, en el Castillo de Santa Bárbara (como telonero de Morgan), en la sala Garaje Beat Club de Murcia, en Cartagena, en Elche… Sobre todo por la zona de Alicante-Murcia.

¿Cuál es la actuación que más te ha marcado?

La del Teatro Circo de Murcia con Nada Surf. Fue muy importante para mí porque estaba acostumbrado a tocar delante de 100-200 personas… Y ese día toqué para casi 1.000 personas. Fue algo que me impactó, sobre todo porque veía que la gente disfrutaba con mi música. Conseguir conectar con el público cuando mi actuación duraba solo 20 minutos y que un teatro entero te aplauda y siga tus canciones sin conocerte de antes… Es algo impresionante. Es muy raro que el público siga con tanto entusiasmo a un telonero.

Luego tuve la oportunidad de conocer a Nada Surf y mientras estaba montando mis cosas, haciendo las pruebas de sonido entró el bajista, que es español, y me dijo que me había escuchado por la radio, que le gustaba mucho mi música y que esperaba poder verme actuar esa noche. Hice muy buenas migas con ellos. Y me sorprendió gratamente que alguien que se ha recorrido medio mundo vaya a ver a un telonero, sepa quién es, se informe y que te hable porque hay otros grupos que llegan, te dicen hola y adiós  y ya está.

¿Cuándo y dónde presentas Whatever?

El sábado 25 de noviembre en el Festival Plataforma de Alicante, en Las Cigarreras. Es un festival bastante interesante porque van muchas bandas alicantinas.

¿Te gusta ir de festivales?

Muchísimo, este año he ido como público al Festival de Les Arts, al FIB y al Low.

¿Con quién te gustaría compartir cartel?

¿Puedo tirar por lo alto? (jajaja)

¡Por supuesto!

Bff… me encantaría compartir con un montón de artistas, pero con el grupo que más feliz me sentiría sería con Arctic Monkeys porque es la banda que hizo que me reenganchara a la música.

¿En qué festival te gustaría tocar?

Si hablamos de fuera de España… Me encantaría tocar en el Glastonbury. Considero que es el festival más grande del mundo, por lo menos del estilo que a mí me gusta y el más especial.

Y si es en España me gustaría tocar en el FIB, porque he ido y es un festival muy grande. Pero también me gustaría tocar en el BBK o Primavera Sound.

Y por último, ¿cómo ves el panorama musical actual?

Creo que actualmente el panorama musical se divide en dos: festivales y salas.

Actualmente, los festivales se comen a las salas, es un hecho, y se está perdiendo un poco la esencia. Hablo desde mi experiencia porque cuando empecé, me planteé poner las entradas más baratas porque yo también voy de conciertos y sé lo que a veces cuesta pagar una entrada, sobre todo cuando aún no eres demasiado conocido.

En España mucha gente no entiende cómo funciona el negocio de la música. Los festivales se venden más como un escaparate de vacaciones que un sitio para ir a disfrutar de la música. Que no lo veo del todo mal, yo también voy a pasármelo bien cuando voy de público. Pero desde la perspectiva de músico, en ese ambiente, muchas veces te planteas si el público te está prestando atención realmente.

Con esto no digo que sea estrictamente necesario conocer el 100% del cartel de un festival. Descubrir a grupos nuevos que no habías escuchado antes es uno de los mayores encantos de los festivales. Por eso me parece un poco triste que la gente vaya más por pegarse la fiesta que a disfrutar de la música.

RECUERDA:

OTTO estará presentando Whatever en:

-25 de noviembre, Festival Plataforma de Alicante, en Las Cigarreras.

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