El indescifrable genio de Sufjan Stevens


Esta semana verá la luz lo nuevo de Sufjan Stevens: Planetarium. Se trata de una colaboración con su batería habitual, James McAlister, con Bryce Dessner y con el compositor y padre del concepto del álbum Nico Muhly.

Hasta el momento hay dos adelantos de Planetarium que sugieren que realmente podemos estar ante algo grande. Radicalmente diferentes, por un lado está la preciosa y sosegada “Mercury”, y por otro lado la originalísima “Saturn”, que merece un capítulo aparte. Un clímax electrónico y atmosférico, que te evade y que se va acelerando, además de una de las pocas ocasiones en las que una canción con auto-tune puede ser considerada como arte.

Sufjan Stevens, nacido en Detroit, no es un músico al uso. Con cada álbum ha buscado superarse y explorar los límites de su creatividad. Músico pretencioso como pocos que sin embargo supo parar a tiempo su escalada de grandilocuencia, una especie de catarsis, de volver a empezar, para parir desde la simpleza más absoluta la obra de arte que es Carrie&Lowell, su último trabajo hasta la fecha.

Carrie&Lowell surge resultado del luto por el fallecimiento de la madre del músico. Durante los  cuarenta minutos del álbum, historias sobre vivencias y recuerdos de la infancia se mezclan con reflexiones sobre la vida y la muerte, una constante esta última a lo largo del álbum. Tanto es así que se puede apreciar cómo para crear ese efecto desasosegado, esa futilidad, las canciones terminan con un corte abrupto para dejar paso a la siguiente. Un poso de brusquedad en medio de tanta calma.

Antes de Carrie&Lowell, incoherencia y genialidad estuvieron presentes a partes iguales en la carrera de Sufjan Stevens. Tan heterogénea es su obra (es lo que pasa cuando tocas instrumentos tan variopintos como el piano, el banjo o el oboe y además te gusta flirtear con la electrónica…) que podemos afirmar con rotundidad que a todo el mundo le gustará aunque sea algún disco de Sufjan Stevens, pero posiblemente a nadie le gusten todos.

Aquí queremos destacar particularmente dos:

Seven Swans, su cuarto álbum de estudio, es el más puramente acústico de todos. Un álbum con un claro sonido folk americano, con presencia mayormente de las guitarras y los banjos y sin instrumentación de viento o electrónica que se puede advertir en otros álbumes.

Hasta que Carrie&Lowell vio la luz, este era el álbum en el que se podía ver a un Sufjan más intimista, más cercano. Un álbum en el que el comunicar, el contar historias primaba sobre la experimentación y el virtuosismo. La primera mitad de este álbum es la que contiene las canciones que más te marcarán, a destacar “The Dress Looks Nice on You” y “To be Alone With You”.

Illinois, a la venta desde allá por 2005, es la síntesis de todo lo que Sufjan Stevens había hecho hasta aquel momento. Es un álbum en el que la faceta más experimental del músico se junta con preciosas composiciones acústicas, y lo más increíble es que el conjunto tiene sentido. Culmen musicalmente hablando de su carrera, estamos ante una auténtica obra maestra al alcance de muy pocos músicos.

De este disco, destacaremos por un lado la preciosa intro “Concerning the UFO Sighting…” y la maravillosa “Chicago”, su canción más conocida. Las voces infantiles angelicales son una constante en muchos momentos de este álbum, pero es en “Chicago” donde sin duda el resultado es más sobresaliente. Por otro, si lo tuyo es un rollo más acústico, “Casimir Pulanski Day” “John Wayne Gacy Jr.” o la preciosa “The Predatory Wasp” son imprescindibles.

Para los más atrevidos, Enjoy Your Rabbit es una obra experimental conceptual que gira alrededor del calendario chino. Se trata de un álbum muy árido, con predominio de la electrónica y en ocasiones bastante ruidoso. Si ya de por si es bastante difícil de escuchar de primeras, además es instrumental. Aunque la calidad del resultado final esté bastante abierta a debate, supone una muestra del afán innovador de Sufjan Stevens. Que el músico se arriesgue, sea valiente e intente abrir caminos nunca escrutados anteriormente, aunque no siempre salga bien, es un acto verdaderamente loable y digno de admiración.

Así es Sufjan Stevens, el hombre que pretendía hacer un álbum para cada uno de los Estados Unidos, que estuvo a punto de estancarse debido a su empeño por convertirse en el mejor músico de este siglo y que a partir de la próxima semana, con Planetarium, dará una nueva vuelta de tuerca a su discografía. Merced a su experiencia, parece que no será un álbum tan arriesgado como otros a lo largo de su carrera. Pero si una cosa es segura es que será una obra fascinante, de manos de un artista fascinante.