KOD, el nuevo álbum de J. Cole


El rapero estadounidense regresa a escena con uno de sus discos más maduros y completos

La sorpresa y la celeridad han sido las protagonistas del nuevo disco de J. Cole. Nacido en Alemania y criado en Fayetteville (Carolina del Norte), es una de las figuras más representativas del rap a nivel mundial. Valiéndose de un par de tweets anunció el que sería su quinto álbum de estudio, KOD.

Al igual que en sus dos obras anteriores, en este tampoco hay colaboración alguna con otros artistas. Se trata de una forma de retar a la industria del rap, derribando así los axiomas que ahí imperan y que “obligan” a los artistas a colaborar para ganar visibilidad. J. Cole en cambio siempre se ha mostrado cómodo en esa fórmula que lejos de fracasar le ha llevado a conseguir dos álbumes platino consecutivos.

Así, con sólo un alter ego como compañía, Jermaine se presenta como la nueva brújula moral del rap. Se trata de un disco de doce temas en los que el rapero trata infinidad de temas: capitalismo, democracia, ansiedad, adicción a las drogas, infidelidad, etc. Como viene siendo habitual, hace uso de su enorme capacidad como compositor para dibujarnos historias, perspectivas e ideas de toda clase.

La obra podría dividirse en dos partes exactas de seis temas cada una. Una última mucho más personal, introspectiva y clásica y una primera más arriesgada, actual y radioformulera. Precisamente esto último es lo que gran parte del público achacó a su último álbum 4 Your Eyez Only (2016), la falta de hits. Se trata de una especie de respuesta a esas críticas por su poco afán de sacar temas populares y centrarse más en lo conceptual.

Así, el disco comienza con un tema introductorio de lo más inusual. En el mismo, se expone que en la vida hay varias formas de combatir el dolor, debiendo escoger de forma inteligente. Al final del mismo, una voz femenina menciona la tres letras que dan nombre al disco, K-O-D. Las mismas, en palabras del propio artista, tienen tres significados. El primero de ellos, Kids On Drugs (niños drogados), hace mención a la mayoría de jóvenes raperos que existen en la industria actual y que realizan apología de las drogas. El segundo es King Overdosed (Rey en sobredosis). Cole nos presenta a su alter ego, Kill Edward, quien se autodefine como el rey del rap y es el encargado de convencer a la sociedad del uso de las drogas. Es precisamente esa lucha constante de Cole contra esa sociedad de drogas y ese alter ego lo que nos lleva al tercer significado, Kill Our Demons (matar nuestros demonios). Por lo tanto, el objetivo de J. Cole es el de matar esos demonios y motivar a las jóvenes generaciones a vivir un nuevo modelo de vida.

En el segundo tema del disco, “KOD”, podemos apreciar a un Cole de lo más agresivo. En un primer verso vemos cómo se dirige tanto hacia el público como a su competencia. El segundo verso y el estribillo de la canción en cambio nos acercan a la juventud del artista y las drogas que lo acompañaron en su entorno. Con un ritmo frenético y pegadizo, es sin duda toda una declaración de intenciones por parte de Jermaine.

El tema que le sigue, “Photograph”, choca estilísticamente con “KOD”. Se trata de una canción mucho más lenta, con un ritmo mucho más oscuro y melancólico. En el mismo el artista se describe a si mismo encontrando la imagen de una chica en Instagram y tratando de ligar con ella. A lo largo del tema podemos apreciar como Cole examina el estado del romance y las relaciones en la era de las redes sociales. Redes sociales que por otra parte podrían como una droga hoy en día, en relación con el título del álbum.

“The Cut Off”, cuyo nombre es apropiado, habla de cómo Cole tuvo que abandonar a las personas que estaban cerca de él debido a la falta de confianza y cómo se aprovechaban de él. Nos narra cómo se dio cuenta de que estaba dando mucho a los demás y no obtenía lo suficiente a cambio. Es crucial enfatizar el personaje opuesto que Kill Edward representa con respecto a J. Cole y cómo este aboga por la lucha contra las drogas debido a experiencias que ha visto de personas cercanas. Con ritmos más propios de lo que podría verse en un trap actual, esta canción vuelve a mostrarnos el lado más oscuro del artista.

Llegamos a “ATM”, el que ha sido el primer tema del disco en gozar de un videoclip. Se trata de una dura y satírica crítica de la relación que la sociedad tiene con el dinero y por la que el propio Cole ha pasado y superado. Una canción en la que el artista refleja ese afán constante que tiene el ser humano por ganar dinero, aun sabiendo que con esas acciones se pueden matar a personas. Más allá del contenido, la canción es rápida, pegadiza y de lo más rítmica. Con un flow que a un servidor recuerda al del tema “I Am Who Am” de Mac Miller en WMWTSO (2013), es sin duda un hit en toda regla.

Una vez superada esa fase más actual entramos en la parte del disco con el Cole más clásico, más habitual. Un despliegue lírico en el que trata temas de lo más diversos. Entrando en la segunda mitad del álbum me gustaría detenerme en primer lugar en el tema “Kevin’s Heart”. Se trata de una crítica a la infidelidad a tu pareja. Precisamente debe su nombre al famoso actor y comediante Kevin Hart, quien admitió haber sido infiel a su mujer y madre de sus hijos. Otro de los temas a destacar de esta segunda parte del disco es el de “Once an Addict”. A lo largo de la pieza nos detalla el desarrollo de sus sentimientos con respecto a la relación de su madre con el alcoholismo. Cole usa este interludio para mostrar que también ha consumido drogas como el alcohol. Nos narra cómo a la hora de ir a la universidad tuvo multitud de dilemas sobre si dejar sola a su madre, mostrándose arrepentido por ello hoy en día. Una de las mejores canciones del artista hasta la fecha.

Por último veo necesario hacer mención a la canción del álbum de la que más se está hablando“1985”. El nombre representa el año en que nació Cole y actúa como un reflejo de su vida. El tema puede entenderse como una advertencia subliminal a la nueva ola de raperos jóvenes. Lejos de buscar confrontación, vemos como a lo largo de la letra cómo incluso intenta darles consuelo, afirmando que hizo más o menos lo que ellos siendo joven. No obstante, el artista realiza varias afirmaciones contundentes e invita a los jóvenes artistas a que tengan cuidado, sean inteligentes con el dinero o en cinco años puede que no sean nadie. También critica el afán de los jóvenes blancos en participar de esa cultura pero siempre desde la barrera, dejando que sea el joven rapero negro quien se drogue, tenga armas y actúe como un monigote a merced de ese público.

En definitiva y por lo que respecta a un servidor, estamos ante una obra cuyo producto final es muy bueno pero queda algo borroso. Son encomiables la intención así como las ideas de Jermaine en este álbum, pero la sensación final es la de que podría haberse ejecutado algo mejor. Sin duda es un gran álbum, con temas que posiblemente sean de los mejores de su discografía (1985, Once an Addict o ATM), pero el disco carece de cohesión global y queda algo menos compacto de lo que podríamos esperar.

Dicho eso, es de agradecer que haya raperos de esta magnitud dispuestos a traer a conversación temas tan diversos y arriesgados como los que Cole trae. La capacidad narrativa del artista al igual que su flow es indudable, pero puede que su afán por producirse a sí mismo los discos lastre su éxito. Aunque, ¿qué es el éxito? Ayer se pudo saber su álbum ha batido el récord de Spotify que Taylor Swift ostentaba de más reproducciones el día del debut del disco. Desde luego que no se trata de su mejor obra pero tampoco de la peor. Otro disco notable para el rapero de Carolina del Norte y su destacada discografía.

FOTO: Complex