Un recorrido a la trayectoria de Ryan Adams


El polifacético cantautor y compositor nacido en Jacksonville cuenta con diecinueve álbumes, diez si contamos sólo sus proyectos en solitario

Hoy vengo a hablaros de Mr. Ryan Adams -o del señor Ryan Adams si lo preferís- pero no de cualquier forma. Este es un artículo en el que pretendo homenajear a uno de los grandes artistas surgidos en las dos últimas décadas y de paso acercaros tanto a él como a su música.

Allá por el año 1974 nace en Jacksonville (Carolina del Norte) un niño llamado David Ryan Adams. Siempre interesado en la composición, comenzó a escribir relatos cortos y poesías con la máquina de escribir de su abuela a la temprana edad de los ocho años. Ya en la adolescencia Ryan tuvo su primera toma de contacto con una guitarra eléctrica, con la cual descubrió su vocación: la música. Tras discutir con sus padres, decidiendo abandonar tanto su hogar como el instituto comenzó a deambular en numerosos proyectos musicales hasta acabar formando Whiskeytown, que supondría su salto definitivo al mercado musical. Allí estuvo durante seis largos años donde llegó a lanzar tres álbumes: Faithless Street (1995), Strangers Almanac (1997) y uno último con la banda ya disuelta, Pneumonia (2001).

Tras la disolución de la banda, Ryan decidió que era el momento para intentar una carrera en solitario y, ciertamente, no estaba equivocado. En el año 2000 publicaría su álbum debut HeartBreaker, con el cual obtendría un enorme éxito de la crítica aunque el mismo no se viera reflejado en las ventas. El proyecto de alternative country en cuestión fue grabado en catorce días (sí, habéis leído bien) e incluye piezas tan magníficas como “Amy”, “Oh My Sweet Carolina” o “Come Pick Me Up” entre muchas otras. Una anécdota curiosa del mismo es su nombre, pues como el bueno de Ryan dijo en su momento, este se debe a un cartel de Mariah Carey.

<<Mi jefe me llamó y me dijo: ”Tiene 15 segundos para elegir el nombre de este disco.” Mis ojos se centraron en este cartel de Mariah que llevaba una camiseta que decía “HEARTBREAKER.” Pues le grité, “¡Heartbreaker’!”>>

Y en el año 2001 -bendito año dicho sea de paso-, vino lo que probablemente aún sea su obra magna. El álbum del que hablo no es otro que el de Gold, con el que el artista obtuvo el reconocimiento de la crítica y del público (a pesar de negarse a promocionarlo en un principio). Este disco (y lo recalco si es necesario) es de obligada escucha para cualquier amante de la música. Es un álbum excelso, de principio a fin, donde nos encontramos con éxitos de la entidad de “New York, New York”, “La Cienega Just Smiled”, “Firecracker” o la conocida e infinitamente versionada “When The Stars Go Blue”.

Y es que el bueno de Ryan supo dar con la tecla, ser capaz de moverse de forma tan camaleónica por el country, rock, folk y música alternativa está a la altura de pocos. Siempre con ese estilo sensible, elegante y melancólico hace que realmente te des cuenta del valor de sus trabajos. Sería en el año 2002 cuando publicara su tercer disco en solitario, Demolition. De menor trascendencia en crítica y público que el anterior, nunca fue uno de los proyectos preferidos del artista, quien siempre creyó que el éxito de Gold no hizo ningún favor a sus siguientes trabajos.

Entre los años 2003 y 2004 el músico de Jacksonville volvería a lanzar dos nuevos álbumes, Rock N Roll y Love Is Hell. No fueron discos especialmente brillantes, si bien igualmente contenían auténticas obras maestras como esta versión de “Wonderwall” de Oasis -versión en mi opinión superior a la original-.

Ya a finales del año 2004, Adams se une a varios músicos de acompañamiento para formar The Cardinals y dar inicio a una época de constante producción musical. Llegaron a publicar cinco discos en el periodo de tres años, álbumes a añadir a 29 (2005), otro nuevo álbum en solitario del cantante estadounidense. La creación de la banda supuso un cambio musical para Adams, su sonido pasó de ser más identificable con country/folk a algo más rockero. Ryan ya por aquel año (2005) era una figura muy respetada y de trayectoria en el panorama. Tal es así que llegó a encabezar la cuarta edición del Azkena Rock Festival en Vitoria-Gasteiz.

Tras su época por The Cardinals (llegando a publicar un nuevo disco en 2010 y grabado en 2006) Ryan creyó conveniente volver a crear música en solitario. Y por ello y sin demorarse en exceso publicaría en 2011 un nuevo trabajo, Ashes and Fire. Lo que podría haber sido un regreso por todo lo alto para mí fue un proyecto con luces y sombras. Es un álbum sólido, con buenos temas como “Rocks” o “Lucky Now” donde volvemos a ver ese lado más country y melancólico del artista, pero sinceramente tras una escuchas se nos queda algo insulso.

No sería hasta 2014 cuando Ryan volvería con nueva música. En este caso presentando el homónimo Ryan Adams, disco que para qué ocultarlo es espectacular. Fue un regreso esta vez sí por la puerta grande, un álbum oscuro, melancólico e introspectivo que crece conforme van sonando las canciones. Tal fue así que el artista obtuvo dos nominaciones a los GRAMMYs (Mejor Álbum de Rock y Mejor Canción Rock por “Gimme Something Good”). Me cuesta mucho destacar varias canciones sobre el resto pues todas son únicas, algunas más sonoras y otras más calmadas. Si tuviera que quedarme sólo con tres diría “Kim”, “Stay With Me” y “Feels Like Fire”, distintas entre sí y que muestran la heterogeneidad del proyecto.

Por último y no por ello menos importante tenemos el álbum de versiones del 1989 de Taylor Swift. Ryan es tan talentoso que es capaz de hacer suya cualquier canción, moldearla y alterarla hasta que genera ese aura propia de una de sus canciones. No siendo yo un gran seguidor de la cantante estadounidense he de decir que este disco es una auténtica maravilla, de principio a fin. En palabras de Taylor fue un gran honor que alguien como Ryan versionara su trabajo y consiguiera algo tan bonito como lo que consiguió.

En definitiva, una grandiosa carrera del que yo considero uno de los últimos genios de la música. Carrera que por otra parte no dudo que va a continuar en el futuro, pues todo apunta a que en 2017 volverá a sacar un nuevo álbum. Este era mi pequeño homenaje a un gran artista que por desgracia llevamos muchos años sin ver por aquí. ¿Lo veremos de cera en 2017? Quien sabe, ojalá tengamos la suerte, pero en caso contrario siempre podremos ponernos uno de su muchos maravillosos discos y vibrar con su música.

FOTO: Red Butte Garden