El Vega Life trae el verano a la sala Caracol


Al canario surfero le surge la inspiración “Viendo el mundo que me rodea. A pocos metros del mar, en un velero que cojo prestado, o en la azotea de un ático alto en Agaete, un pueblito pesquero”.

¿Quién no se ha encontrado en el metro, pensando en sus cosas, abstraído mirando a la nada, muriendo de calor apretujado en el abrigo, deseando que no llueva en la calle porque te has dejado el paraguas en casa, fantaseando con la playa, mojitos en la arena, puestas de sol contemplando olas, gaviotas y piel morena? Nadie se libra y los que vivimos en Madrid todavía menos. No worries, El Vega Life ha venido para salvarnos y traer el verano a las puertas de Navidad.

El Vega Life es el nombre artístico de Adrián Vega, un canario originario de Gáldar (Las Palmas) que con tan solo 24 años y su grupo, la Farra Band ha recorrido todas las ciudades costeras (y no tan costeras, como Madrid) repartiendo alegría y salero. Sus canciones son rumbita alegre, pura salsa canaria. Sus diez temas invitan a coger unas olitas, tomar el sol, beber unas cervezas con los amigos y disfrutar de la vida. Y todo esto quedó plasmado en la Sala Caracol anoche con abrazos colectivos y olas gigantes entre el público.

Un trombón, una trompeta, batería, bajo, congas y la guitarra del Vega no dejaron indiferente a nadie. La sala estaba llena al 50/50 por canarios y madrileños (aunque también reinaban los andaluces y yo misma representando a Valencia). El Vega y su banda interpretaron todos sus temas, desde “Good Life” a “Only locals”, todos coreados por la multitud. No podía faltar María, que venía perfecto para una sala llena de Marías y “Amo la Vida, su tema estrella, que enloqueció al público y repitieron hasta dos veces. Todo esto entre chistes, gracietas, risas, abrazos colectivos, el Vega juntándose con el público con su bañador Quicksilver y descalzo y con su buen rollito contagiando a todos los que habíamos llegado bajo el chaparrón y el frío madrileño.

El Vega hace música para todos, para disfrutar y se nota. Puede gustarte más o menos la rumbita, pero cualquier concierto suyo es una delicia si pretendes pasar un ratito guay con una cerveza en la mano y una sonrisa en la cara. ¡Gracias Adrián y compañía, por traernos el veranito en pleno Noviembre!

FOTO: Candela Martínez

AUTOR: Candela Martínez