El concierto de The Orwells que terminó en llamas


La velada de anoche prometía mucho, y es que se trataba de la primera actuación de The Orwells en Barcelona. Tras varios meses pidiéndolo a gritos, los fans españoles de la banda habían conseguido, a través de Cooncert, que los jóvenes americanos anunciaran un par de fechas en salas de nuestro país, aprovechando su paso por el Bilbao BBK Live.

La cita iba a tener lugar en la Sala Sidecar, una pequeña pero acogedora sala situada en pleno Barrio Gótico de la Ciudad Condal, idónea para conciertos más íntimos pero intensos a la vez. No obstante, la noche terminó de una forma inesperada

Los encargados de abrir el espectáculo fueron los barceloneses White Hounds, y la verdad es que nos dejaron con un gran sabor de boca. La mayoría de los allí presentes no los conocíamos –con la excepción de un grupo de amigos de la banda que mostraron su incondicional apoyo–, pero lograron llamar nuestra atención con la entrega y las ganas que mostraron encima del escenario.

The Orwells en Barcelona

El grupo lo conforman un excelente batería, un guitarrista-corista cuyo instrumento suena en ocasiones como un bajo y una cantante-guitarrista que se marcó unos momentos de lo más “Sonic Youth”, rasgando en medio de un trance musical la guitarra con el altavoz del escenario.

Tras interpretar “la lenta”, consiguieron bastantes cabezazos por parte del público con el enérgico trío de canciones final, entre las cuales había “Overthink”, una pieza destinada –probablemente– a ser uno de los hits de la banda.

Algo que personalmente me gusta de este tipo de conciertos es el ambiente próximo y familiar que se respira: mientras White Hounds recogían su despliegue instrumental algunos miembros de The Orwells iban apareciendo en el escenario para preparar y terminar de comprobar el buen funcionamiento de su equipo musical.

The Orwells en Barcelona

La puerta de la parte trasera del escenario se abría constantemente y esto nos permitió distinguir la figura de Mario Cuomo, el cantante del grupo, sentado en el camerino mientras checkeaba su teléfono móvil. Debo reconocer que al principio me costó afirmar que se trataba de él puesto que, acostumbrado a su larga melena desenfadada, verlo con el pelo más corto y arreglado suponía todo un cambio.

Ahora sí, pasadas las diez y media de la noche, ya estaba todo listo para una buena dosis de garage rock a cargo de los americanos The Orwells: los cinco integrantes del grupo aparecieron en el escenario, y a pesar de que a mí personalmente me dio la sensación de que estaban reventados –parecía que fuese el final del concierto en lugar del principio– mis dudas se desvanecieron cuando dio comienzo la tormenta musical –”Black Francis” fue la pieza elegida para empezar– y el público no dejó de saltar y cantar.

The Orwells en Barcelona

Uno de los momentos álgidos del inicio del set se dio al sonar “They Put A Body In The Bayou”, a la que le siguió una intensa “Fry”. Otra pieza muy celebrada –y coreada– fue “Vacation”. Entre canción y canción soltaban algún “gracias” en español, pero la interacción verbal por parte de la banda no fue más allá.

Quien sí que se podría decir que –a su manera– interactuó con el público fue Mario, a partir de sus peculiares gestos y expresiones faciales. La verdad es que estar en las primeras filas daba un poco de respeto, y yo personalmente temía que en cualquier momento un microfonazo me rompiera la nariz –por suerte no fue así–.

The Orwells en Barcelona

A la media hora de concierto empezaron a sonar los primeros acordes de “Gotta Get Down”. Fue en aquel momento cuando, inesperadamente, Mario paró el concierto con un “wait, wait”, y es que resulta que desde el escenario se podía observar un pequeño incendio que se había declarado al final de la sala. El personal de la Sidecar lo apagó rápidamente, pero el humo que se produjo y la consecuente situación ligeramente desconcertante que se desencadenó acabó provocando el desalojo de la sala.

A pesar de que el incendio no había sido gran cosa, el grupo americano decidió no proseguir con el concierto, y es que tal y como nos comentó Mario unos minutos más tarde: “tengo pocas reglas, pero una de ellas es que si hay fuego no tocamos”, razonamiento que entendemos perfectamente y que todos los allí presentes aceptamos sin protestar, a pesar de la pena que sentíamos por no poder presenciar el final de un concierto que estábamos disfrutando mucho.

The Orwells en Barcelona

Estas cosas pueden pasar, y debemos alegrarnos de que no fuese nada más grave. La seguridad es lo primero y pensamos que la decisión que se tomó fue la correcta. Además, seamos positivos, no hay mal que por bien no venga: a lo mejor nos quedamos sin la mitad final del concierto, pero el hecho de evacuar la sala brindó a los fans la oportunidad de tomar unas cervezas frente la Sidecar con los miembros de la banda.

The Orwells en Barcelona

Tanto el grupo como la promotora nos comunicó que trabajarían para que The Orwells pudieran volver pronto a Barcelona. ¡Aquí os esperamos!