Crónica de Supersubmarina en Sevilla: Una actuación llena de luces… Y sombras


Supersubmarina está de gira, una gira que prometía ser diferente, tal y como anunciaba el propio grupo: ‘su directo contará con nuevos músicos y una renovada escenografía, muy conceptual, en la que destacará su especial diseño de luces…’ Hasta ahí todo estupendo, pues siempre está bien ver cómo los grupos se reinventan. Sin embargo, lo que no podíamos imaginarnos es que detrás de esas luces iban a esconderse importantes y hasta ahora desconocidas sombras.

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Me explico: Supersubmarina suena bien en directo, siempre lo ha hecho y mucho tiene que cambiar para que deje de hacerlo. No obstante, los de Baeza siempre hacían saltar, bailar y sudar a todo aquél que acudía a sus conciertos, y eso es algo que no pasó el sábado en el CAAC sevillano. Brotes escasos de adrenalina, pocos coros entre el público y ni una sola gota de sudor en mi cuerpo. No sonaron mal, pero sí llegaron a aburrir. Y no fui el único en salir de La Cartuja con una sensación agridulce: íbamos 6, y los 6 sentimos lo mismo.

¿Por qué? No puedo dar la receta infalible de este relativo fracaso, y claro está que todo lo que voy a decir parte desde mi subjetividad, pero voy a intentar desgranar el porqué de esta decepción. Eso sí, creo hacerlo con cierto conocimiento de causa, ya que era la quinta o sexta vez que les veía en directo, siendo la única en la que me han decepcionado.

Pero bueno, al lío:

Repertorio: demasiadas canciones nuevas –o relativamente nuevas, claro- y, lo que es más importante: demasiado seguidas. El haber intercalado deuna mejor forma los clasicazos hubiese sin duda ayudado. De hecho, quitando Ana (que fue la tercera), ya tenemos que ir hasta la novena canción para escuchar tecnicolor (que sonó muy muy lenta) o Kevin McAlister, la décima, y que fue la primera que levantó de verdad el ánimo del público.

Además, en la recta final se produjo una concatenación de canciones en las que acortaron temas como Niebla o Ln Granada, de las más queridas por los fans. Se produjo un subidón que se nos quedó corto, pues a éstas les siguieron Samurai y Viento de Cara -con la que cerraron la noche-. Es decir, buenos temas pero que no generan adrenalina.

Algunos dirán que es lógico que se centren en sus temas más nuevos, pero mi respuesta es rotunda: NO. Su gira presentación de Arena y Sal –el más reciente de sus discos- se llevó a cabo el año pasado, en el que pisaron la práctica totalidad del territorio nacional. Esta gira, ‘El Mañana Tour’, con sólo unas pocas fechas, buscaba algo distinto. Y lo que es conseguirlo, lo consiguieron, si bien quizá no de la forma más satisfactoria.

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Tempo: la sensación general es que tocaron demasiado lentos, ralentizando el ritmo normal de las canciones, destacando sobre todo la ya citada Tecnicolor y Santa Cruz, que llegó justo después del parón (parón que también se hizo lento). Tocaron dos horas, y quizá eso les indujo a ir en general más lento. En mi opinión, craso error para un grupo que cuenta entre sus puntos fuertes con la viveza de sus melodías en directo.

Actitud: ésta va relacionada con el tempo. Daba la sensación de que imprimían menos energía que otras veces. Menos movimientos en el escenario, menos interacción con el público, menos fuerza al cantar, abusando a veces de los falsetes. De hecho, me comentaba un amigo que durante un buen tramo del concierto, y salvando las distancias, la voz de Chino parecía más bien la de Jack White en la canción de Jolene:

Cierto es que los de Baeza nunca han sido unas cabras locas en el escenario, y que Jose no es Billy Joe Armstrong, pero en esta ocasión, al perder fuerza las canciones, esta falta de energía ha saltado más a la palestra. Curiosamente, el grupo pareció estar hablando de sí mismo cuando entonaba el estribillo de Inestable: ‘me falta convicción, me falta transmitir (…) será por culpa de que estamos de bajón (…)’

¿Estaba de bajón Supersubmarina? Porque, insistimos, lo que es sonar, sonaron bien, pero transmitieron –o eso nos pareció a todos- poca alegría, poca fuerza. ¿Fue quizá un simple producto de nuestras altas expectativas?

Esperemos que esto sólo sea una fase y que la próxima vez que les vea -no dudéis que volveré a verles, porque siguen siendo uno de mis grupos favoritos- pueda escribir maravillas sobre ellos, como he hecho siempre.

Foto: La información