Electroclash: un género cada vez más en auge


El electroclash, ese género que fusiona el pop y el punk con la electrónica. Hasta aquí podríamos incluir muchísimas canciones, pero hay algo más que caracteriza al electroclah: el petardeo y lo hortera. Sus letras no hablan de amor y desamor (o por lo menos no de la manera en la que estamos acostumbrados), sus letras son más mundanas y bien le pueden cantar a las drogas, a Mcaulay Culckin o a los pelos. Todas estas canciones están teñidas de un toque de humor y a veces incluso de sátira.

El electroclash no es nada nuevo, ya en los años 90 se escuchaba algo, pero no fue hasta la década de los 2000 que no eclosionó realmente. Uno de los grupos bandera del género es Putilatex, con claras influencias de otros grupos a los que hace referencias en algunas de sus canciones. Así que por alusiones, me veo en la obligación de mencionar algunos como La Rubia Montoya, Alma-X o Blas y Las Astrales, el electroclash puro.

¿Y a quién no le suenan Las Bistecs? Estas dos chicas han logrado ganarse poco a poco muchos corazoncitos y tocar en festivales como el San San o el Arenal e iniciar gira por Latinoamérica. Aunque ellas se denominan electrodisgusting, podemos crear un vínculo con estos grupos. Siguiendo con grupos más recientes, Ladilla Rusa llegan pisando fuerte. A pesar de que la pareja barcelonesa solo tiene un par de canciones (pero con un disco a la vuelta de la esquina), ya lleva varios bolos a sus espaldas.

Siempre es muy difícil delimitar el alcance de un género o etiquetar a artistas dentro de una corriente u otra, pero hay algunos que podríamos emparentar con el electroclash, como por ejemplo a las Nancys Rubias o a Fabio McNamara. No puedo terminar este artículo sin mencionar a Ojete Calor, aunque esté más alejado del electroclash.

Si os gusta este petardeo tanto como a mí, deberíais conocer el Horteralia, un festival cuyo nombre lo dice todo y que tendrá lugar el próximo 25 de noviembre en Cáceres. Todavía están en plenas confirmaciones de cartel, pero merece la pena echarle un ojo.

FOTO: Fanatyk