Extremoduro: crónica de su concierto en Barcelona


Un festival por Dentro - Extremoduro Barcelona

Me encontraba sentado en la terraza de un bar de la calle Paral·lel cuando de pronto me llega un mail de Un Festival por Dentro diciendo que quieren que forme parte de su familia de bloggers. Y yo de viaje en Barcelona para ver a Extremoduro, pienso. Pensat i fet. Sold-out en el Sant Jordi; la cosa prometía.

Nos pusimos a mitad pista, donde no tienes a quince personas sin camisetas rozándote al mismo tiempo pero tampoco pareces el raro que nadie sabe qué hace allí. Se apagan las luces y se oye el pitido de los tractores cuando van hacia atrás. Entonces se medio encienden los focos y se ve una lata portuaria (Thewirers, aquí!) gigante tapando todo el escenario. La gente grita, aclama, silba, se emociona, se pone nerviosa…yo era de los últimos, porque no sé silbar.  La caja gigante comienza a levantarse y empieza a sonar una canción a guitarra. En menos de un minuto ya no había lata; en su lugar estaban Robe y Uoho dándole mambo a las cuerdas en una Canción Prohibida instrumental: Extraterrestre, con el bajo y el batería en un segundo plano.

Entonces acaban y ale, estruendo. Todos a gritar con los brazos levantados. La sensación se multiplica cuando empieza a sonar Sol de invierno, se eleva a la siete cuando le sigue Buscando una luna y todo se desmonta cuando suenan los primeros acordes de La vereda de la puerta de atrás. Qué emoción se veía a nuestro alrededor. Parejas, solteros, chalaos, locas, jóvenes (pocos), no tan jóvenes…todos estábamos igual: extremos y duros. La banda tocó varios temas de los últimos tres discos además de uno nuevo, e hizo un descanso de veinte minutos.

Tiempo de pillar cerveza a los vendedores que la llevaban en un barril a la espalda. Nos desangraron con el precio (no voy a ponerlo por respeto a mí mismo) y esperamos a que se apagaran las luces. Ahora va a venir lo clásico, pensábamos. Voilà. Lucimiento de guitarras con Prometeo para empezar, seguido de Jesucristo García, una canción del disco nuevo que nadie se sabía y hasta un fragmento de Pedrá. La crème de la crème. Todos echábamos de menos canciones de los discos anteriores a La Ley Innata. Llegaron. Al final de esta segunda parte nos deleitaron con el Ama, Salir, Standby o So payaso. Pero sin ningún tipo de dudas el momento más épico fue cuando todos nos subíamos a lo más alto de nuestras locuras y nos encontramos a nuestras princesas hablando con la Luna. El resto ya se conoce. Para acabar tocaron El camino de las utopías y luego una cover instrumental de John Fogerty.

Qué maravilla. Qué manejo de las guitarras, bajo, tambores y platillos que tienen. Y no hablemos de la lírica; me parece el grupo de rock que mejor domina el lenguaje obsceno, de largo. Quién pudiera tocar así una guitarra eléctrica o una batería, destruida al final del concierto por el señor Iniesta. Pero no nos confundamos; su comportamiento fue ejemplar. Si iba hasta el culo como antaño lo disimuló muy bien.

En fin, que ya está. Lo que pusimos en marcha en primavera se consumó el Día de los muertos. Ellos siguen con su gira y después de este fin de semana (tocan en Las Palmas de Gran Canaria el viernes y en Santa Cruz de Tenerife el sábado) podrán presumir de haber estado, durante la misma, como mínimo una vez en cada provincia española. Y como no tienen suficiente se van también a América Latina a finales de mes. Si nos lees desde el otro lado del charco, gástate la pasta (o plata, o soles, o lo que sea); con las sobredosis nunca se sabe, por mucho que Robe haya superado la barrera de los veintisiete.

Foto: Luis Crown