Tyler, The Creator se sincera en su álbum más maduro


El joven artista californiano nos sorprende con un álbum cargado de nuevos sonidos y sorpresas de toda clase

Tyler Gregory Okonma, también conocido como Tyler, The Creator, regresa con el que es su cuarto álbum de estudio. El rapero angelino, conocido por sus temas controvertidos, ha decidido dar una vuelta de tuerca a su música. En este nuevo álbum, Flower Boy, busca y encuentra un sonido más maduro, compacto e imprevisible.

Partamos de la base de que este año no está siendo excepcional para el rap, no al menos el rap masivo. Raperos llamados a dar un paso adelante y posicionarse en la cima han sacado proyectos cuanto menos mediocres. Tal es el caso de Logic, Lupe Fiasco, Joey Bada$$ o Big Sean, entre varios otros. En ese contexto aparece el nuevo proyecto de Tyler, el cual, al contrario que los artistas mencionados, sorprende con un disco arriesgado a la par que íntimo.

En este cuarto álbum de estudio nos encontramos a un Tyler decidido a madurar, a mostrar una nueva parte de él. Atrás quedan aquellos tiempos en los que hablaba de mutilaciones genitales, violaciones, etc. En Flower Boy, Tyler abandona ese personaje, abandona todo lo que llevaba creyendo estos últimos años. De hecho, este nuevo disco puede interpretarse como una declaración de lo más conceptual y personal de Tyler. Tal es el caso de canciones como “Garden Shed”, donde deja entrever que su sexualidad ha estado reprimida. Más explícito es en la canción “Ain’t Got Time!” cuando literalmente afirma que ha venido besando chicos blancos desde 2004.

El disco es una continua exploración de la mente, tormento interior y soledad de Tyler. No obstante, podemos afirmar que su sexualidad es el leitmotiv oblicuo del álbum. En “Foredorm” encontramos a un Tyler que rechaza lo material, soñando con “bosques con flores, arco iris y posos”. A su vez, admite que está “harto de sentarse en la duda”, aprovechando para disculparse con mujeres que ha usado y engañado. En “Where This Flower Blooms” reconoce su posición como modelo a seguir. Se presenta y describe como un tipo alto, flaco, torpe que se burla de la hiper-masculinidad del rap, invitando a jóvenes a que así también lo hagan.

En “911/Mr. Lonely” Tyler admite que cuando no está mirando a los chicos guapos de Hollywood se siente “el hombre más solitario vivo”. Como vemos, es un ejercicio constante del artista en dejar entrever su sexualidad a través de letras en ocasiones más directas que otras. Aun así, Flower Boy captura al Tyler menos atormentado y retorcido, al menos visceral. Es un álbum de exquisitez melódica y ordenado synth-rap, donde vemos al artista en su faceta más nostálgica y reflexiva. En definitiva podemos afirmar que este es el trabajo de un artista evolucionado y de una persona madura que ha encontrado su yo interior.

FOTO: Konbini.com