5º aniversario de la Fonoteca Barcelona en Almo2bar


La Fonoteca Barcelona cumplía 5 años este fin de semana. Para celebrarlo, la plataforma barcelonesa montó un evento conmemorativo de dos días que aglutinaba 6 conciertos de bandas que de alguna u otra razón, tienen alguna relación con la plataforma. La organización lleva desde hace ya cinco años tendiendo puentes con La Fonoteca, plataforma madrileña dedicada a la difusión de bandas independientes nacionales. Su gemelo barcelonés, ha dado a conocer grupos como Les Sueques, El Último Vecino o Las Ruinas, entre ellos. La fiesta tuvo lugar en el Almo2bar, en Gracia, Barcelona, una sala idónea para esta clase de eventos. El cartel constaba de varias bandas de Barcelona y Madrid, con un día dedicado al garage, y su segunda jornada enfocada hacia la música pop.

El pistoletazo de salida lo dio Sierra. Sierra es el proyecto solista del polifacético Hugo Sierra, componente de grandes bandas dentro del indie pop nacional como Margarita o Prisma en Llamas. El músico sacó en 2014 el EP, Tiene mucha fuerza (Tormina Records, el sello de Lidia Damunt, 2014), un escueto y raudo conjunto de temas, tirando al pop más sintético y sentimental junto con cortes que emanan a un surf-pop extremadamente ligero, dejándonos hits atemporales, como la celebrada “Golpes”El intérprete llegaba al Almo2bar acompañado por una banda, dejando claro su carácter solista en todo momento. Canciones pegadizas y una pasmosa presencia redondearon un ejercicio de estilo pop ejecutado con destreza. “Golpes” sonó infinita, ensamblada para el goce y arrebato del público, el cual se mostró más que agradecido.

Un cuarto de hora más tarde, los barceloneses Las Ruinas desplegaron su autodenominado heavy Pop ante una entregada audiencia. La gente enloquecía mientras se sucedían hits como “Ramon y Cajal”, “Cubata de Fairy” y de que modo éstos se mezclaban junto a temas de su último trabajo, 100% Maximum Heavy Pop (El Genio Equivocado, 2016). El grupo se ha propuesto sacar un disco al año desde el 2010 hasta el 2020 (luego, según ellos mismos, desaparecerán sin dejar rastro), calendario que están cumpliendo rigurosamente. Un eléctrico y vibrante show envuelto por una sinfonía pop-hardcore que recurría al ensimismamiento en momentos puntuales. Los locales se sienten más cómodos al haber ensanchado exponencialmente su audiencia tras años de incansable militancia musical. Estuvieron espléndidos, decididos efectuando ese sucio y descarnado sonido que tanta justicia les hace en directo.

Poco pasaba ya de la medianoche era el turno de Mujeres, quizá la banda más esperada de la jornada, cerrar la noche. De nuevo como un trío (faltaba otra guitarra), supieron enmendar con soltura esa carencia supliéndola con doble de carisma. Crowdsurfing, pogos constantes y un desenfreno rítmico que se niega a renunciar al bailoteo son elementos que definen con exactitud un concierto de Mujeres. Los barceloneses, cegados como siempre por el éxtasis y el delirio que provocan sus canciones, dispusieron un concierto salvaje, haciendo temblar los cimientos de la sala. Con ese lo-fi pop destartalado y acelerado, los catalanes se vuelven a pronunciar como una de las bandas bandera de la escena.

Despedir una gran jornada de ese modo y saludar a la siguiente con los enormes profetas del indie pop, Doble Pletina es un placer del que no se puede gozar todos los días. Un recital íntimo, en el que el quinteto dibujaba con ese carismático sonido espléndidas estructuras pop apoyadas en una lírica excepcional. El grupo sabe desprender en directo esa apocada presencia que les va como anillo al dedo para sus actuaciones. La banda repasó su extenso cancionero haciendo mella en su reciente nuevo trabajo, Así es como escapó (Jabalina Música, 2016) con temazos como la divertida “Electrobolero”la sepulcral “Nada” y terminando con su gran hit, “Música para cerrar las discotecas”. Doble Pletina es un clásico instantáneo, uno de esos grupos como Pauline en la Playa o The Magnetic Fields, destinados a brillar fugazmente, capaces de invocar un canon ecléctico a través de su música, y eso, eso  es digno de elogio.

Tras su reciente (y triunfal) paso por el Primavera Club (Tan solo hace dos semanas), Gúdar siguen triunfando en pequeño formato. Su magia en directo se vio enriquecida por un arrobamiento sonoro espectacular. El poder de mestizaje entre storytelling e indie pop caló en la Almo2bar, regalando un directo atmosférico y una presencia arrebatadora. Gúdar se postula como uno de los grupos de referencia actuales del pop meditárraneo (revisitado con su inseparable guitarra española) y el indie pop más guitarrero y shoegazer, una solemne mezcla que dejó un gran sabor de boca. El apabullante vendaval sonoro era solo equiparable al lirismo roto perpetrado por esa resquebrajada y (a la vez) hermosa voz.

Para clausurar el largo evento, los madrileños Hazte Lapón traían consigo otra despedida. El grupo anuncia una despedida de los escenarios tras años de exhaustivo trabajo. El año pasado, la banda nos brindo el mágico No son tu Marido (El Genio Equivocado, 2015), uno de mis discos nacionales favoritos del año pasado.  Los autores de hitazos como “Muerte en Bangkok” u “Odiar” se mostraron tímidos, pulcros, víctimas de una sobriedad que les acabó jugando en contra. La actuación desprendía desgana, reforzada por unos problemas técnicos que redondearon una actuación pasable, pero no cautivadora. Una lástima.

Para concluir, ha sido una gran fiesta al servicio de algo que vale la pena apoyar, la gestión y difusión de la música independiente en nuestro país. La Fonoteca Barcelona sirve como reflejo de aquello que vivimos actualmente como consumidores de música, nos sentimos afincados a una escena concreta, una comunidad forjada a base de innumerables conciertos, discos y sobretodo, bandas. Agradecemos a la Fonoteca Barcelona por dar voz a esa comunidad. ¡POR MUCHOS AÑOS!

FOTO: Facebook La Fonoteca Barcelona