BESTIVAL: Paraíso musical en la Isla de Wight


Hace una semana emprendía mi marcha hacia el Bestival, un festival de gran formato en la Isle of Wight, al sur del Reino Unido. Iba a ser mi primera experiencia festivalera en Inglaterra y si algo he aprendido de ella es que el buen hacer de los británicos no se limita a un line-up de escalofrío, sino que hay todo tipo de actividades paralelas, miles de escenarios, zonas con distintos workshops, etc. Pero sobretodo cabe destacar la cultura musical de sus gentes y las ganas de hacer de la música en directo un destino vacacional.

El buen rollo imperaba, había sitio para todo tipo de gentes. No importaba como vistieras, la edad que tuvieras, los disfraces que llevaras, la música que escucharas… todo parecía asentarse en base al respeto, la educación y las ganas de vivir en una comunidad y compartir con ella 5 días de diversión que tuvieron como tótem las actuaciones musicales.

Aquí servidora vivió el Bestival participando como voluntaria con Oxfam, conocida ONG que gracias a sus voluntariados en festivales consiguen capital para causas humanitarias en las que su organización colabora. El voluntariado consistía en tres turnos de 8 horas y el resto los pude dedicar a ver todos los conciertos que quisiera. La verdad es que tuve suerte con mis horarios ya que pude disfrutar de casi todo lo que quise ver.

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Hot Chip fueron los encargados de ser los líderes de la primera jornada, llenando el Big Top hasta arriba, escenario con forma de carpa circense con uno de los mejores sonidos de todo el festival. El concierto empezó a media noche y pese a estar cansados por haber tenido un turno previo de 8 horas, nuestras piernas no pudieron parar al ritmo de éxitos como “Ready for the floor”, “Over and Over”…

La jornada del viernes la tuvimos completita ya que hasta media noche no tuvimos que ir a cubrir nuestros puestos por ello empezamos con los directos desde el mediodía.

Empezamos a calentar el cuerpo con el duo de Dj’s Kenton Slash Demon en el Spaceport para después, y gracias a una grata confusión acabar viendo a (no falto su afamado “Lean On”) y a Aurora, adorable cantautora noruega que se mostraba incrédula por tocar en el Main Stage acompañada de su banda.

Tras ella llegaba el turno de Years & Years. Pudimos verlos en primera fila y disfrutar de su vivo directo acompañado de un elenco de bailarines, confetis, elegante decorado y un Olly Alexander bailongo y orgulloso de presentar su nuevo single “Meteorite”. Un buen directo que en mi opinión es hora de ver como head-liner bien entrada la noche.

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Tras los londinenses, Damian Marley se encargó de tomar las riendas del escenario principal, con canciones de su padre y unas increíbles coristas incluidas. Sin embargo, antes de que acabara nos movimos al Spaceport para bailar con Mount Kimbie, que pese a que se presentaran como dj set no desmereció para nada.

Ya caía la noche y llegó el turno de Skepta, representante del Grime, género con cada vez más adeptos en el Reino Unido. Bailamos e intentamos cantar sus letras como mejor podíamos ya que resultaban trabalenguas para nosotros. Temas como “Shutdown” o “Too Many Man” hicieron corear al público del Main Stage.

Tras ellos, y previo a nuestro turno, fuimos testigos de la fiesta que Major Lazer ofreció. En mi opinión el show prevaleció a la música ya que la mayoría fueron remixes de otras canciones y cortes como “Get Free” pasaron más desapercibidos. De todos modos la fiesta estuvo asegurada y los efectos visuales, chorros de fuego, y altos decibelios hicieron justicia a los americanos.

Como estuvimos de turno toda la noche y el último día entrábamos pronto, el sábado vimos (solamente) a TOURIST, sublime como siempre, en el Big Top y algunas canciones de The Cure. Nos supo a poco pero al menos pudimos disfrutar y cantar a pleno pulmón “Friday I’m in love”.

Llegó el último día e inauguramos la jornada con Mura Masa, y pese a que no pudimos verlo entero, el jovencísimo productor británico (1996) lo bordó, aunque el sonido pudo haber estado más equilibrado ya que apenas se apreciaban los grabes.

Tras Mura Masa movimos las caderas con Sean Paul, al que fue agradable de ver con una banda detrás y no simplemente con mesas de mezclas y sintes.

La sorpresa de la noche llego con unos Jagwar Ma irreconocibles que sonaron completamente distintos al formato físico, pero que tuvieron una energía y una base electrónica que nos dejó boquiabiertos. Bravo.

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Lego la hora de cerrar el Bestival y que mejor manera de hacerlo que con Fatboy Slim a los mandos. Dos horas de puros temazos y mezclas que hicieron que el Spaceport se llenara por completo. El veterano del festival tuvo al público a sus pies, y acompañado de láseres, fuegos artificiales y un buen repertorio nos hizo quedar a todos más que contentos.

Ahora que hemos vuelto a casa y hemos colgado las botas, contamos los días para poder volver a vivir la experiencia del Bestival y esperar por un año más las vivencias que este bonito festival nos aguarda.

FOTOS: ANE BARCENA