Crónica BIME Live 2014


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Viernes, 31 de octubre. Noche de Halloween y el BIME Live 2014 abría sus puertas. Pero la ausencia de trenes para la vuelta a casa hizo que servidor no pudiera disfrutar del primer día del BIME Live 2014 y perderme a grupos como John Berkhout, Anna Calvi o FM Belfast.

Dramas aparte, el sábado la resaca no pudo conmigo y a las 7 emprendí la peregrinación hasta el recinto situado en Barakaldo, a 15 minutos en metro desde Bilbao. Para esa hora ya estaban en el escenario principal La M.O.D.A, quienes habían pasado también por el BBK este mismo año.

A las 20:45 pisamos el BEC, pero tras darnos cuenta de lo cara que podría estar la bebida dentro no dudamos en tomarnos una última caña en el bar de enfrente antes de entrar. Al adentrarnos en el festival, nos encontramos con un pabellón con unos puestos de instrumentos y a un DJ amenizando el lugar, pero las prisas por conseguir un sitio para Mando Diao, que tocaban en el segundo escenario, no nos dejaron entretenernos mucho. Pasamos al pabellón 1 y había demasiada gente como para realizar el arte del “cueling” así que nos quedamos en la parte de atrás.

Un Festival por Dentro - BIME 3Empezaron puntuales, con fuerza, pero algo les faltó. No movían al público, que estaba más pendiente a la charla con el de al lado o al móvil que al escenario. Además, tener otro escenario pegado a este (el Stage Euskadi) en el que estaban haciendo las pruebas para el siguiente concierto tampoco mejoró la cosa. No fue hasta “Gloria” cuando se animó el cotarro, haciendo despertar al público. Marcaban las 22:20 y el ansia de conseguir un buen sitio para The Kooks hizo marcharnos antes de tiempo. Aun así, nos quedamos a escuchar “Dance With Somebody”, canción imprescindible de los suecos. De camino al escenario principal pudimos escuchar “Black Saturday”, tema con el que cerraron su actuación.

No nos quedó otro remedio que correr con tal de estar entre las primeras filas para ver al que, para mi, fue la gran sorpresa de la noche. The Kooks, grupo que por mucho que haya oído de él ni me había parado a escucharles hasta hace poco. Mucha energía y mejor presencia que los suecos. Me sorprendió su manera de motivar al gentío al ritmo de los movimientos de Luke, el vocalista, que no paraba quieto en el escenario. Incluso los que no conocíamos mucho de ellos disfrutamos de su directo, hasta cantando el pegadizo “Down Down Diggity” que no paró de sonar en mi cabeza toda la noche.

Un Festival por Dentro - BIME 4

Repasaron temas de sus cuatro discos pero mayormente sonaron canciones de su último álbum, Listen. Cerraron con “Naive”, como no, 10 minutos antes de la hora prevista. Para entonces, ya había varios fans de The National a la espera de que se librase la valla, ansiosos de conseguir su sitio para el cabeza de cartel de la noche. Muchos nos quedamos a ver si sonaba la flauta y conseguíamos el setlist o alguna púa. Desde aquí doy gracias al de seguridad que me dio la púa que desgastó Luke.

Tocaba decidir si quedarnos en Mogwai o salir a respirar un poco, optamos por lo segundo. Estábamos ya a punto de salir cuando me di cuenta de que al entrar no nos habían puesto ninguna pulsera. Le pregunté a la de la entrada si podíamos salir y me dijo que no. Las personas con entradas de día no podían salir del recinto. Teniendo en cuenta que es un recinto cerrado, con mas bien ningún sitio donde sentarse a descansar únicamente el sucio suelo, me pareció una decisión errónea. En la primera edición, en 2013, nos pusieron una pulsera de papel y con ella teníamos libre acceso, pero este año han decidido cambiarlo. Eso llevó a que muchas personas salieran y al volver a entrar tuvieran problemas para acceder de nuevo al recinto. El poder volver a entrar o no dependía del humor del de seguridad que te hubiera tocado.

Decidimos ir al Stage Teatro que contaba con gradas, y aprovechamos para ver a Billy Bragg que nos amenizó la espera a The National. Entre el bonito ambiente que se respiraba y la buena música que sonaba, Billy Bragg se convirtió en mi segunda sorpresa del festival con sus ritmos country acompañados de la guitarra. Éste, muy agradecido con el público que le ovacionó y le aplaudió a más no poder, se marchó para dejar paso a los cabezas.

The National, grupo rock alternativo estadounidense, congregó a muchísima gente, 20.000 personas según la organización. Fue el pico de esta edición, algo más de lo que consiguió Placebo el día anterior. Como no nos llegaron a gustar mucho, nos sentamos por la parte de atrás a ver el concierto por las pantallas grandes. Eran la 1:20 de la madrugada y decidimos ir a echar un vistazo al pabellón de los puestos, ya que antes no habíamos tenido mucho tiempo. Un DJ pinchando a Crystal Fighters, MGMT o Empire of the Sun nos alegró la estancia. Nos pasamos por un puesto de merchandising, de ukeleles, de instrumentos electrónicos y otro de CDs y vinilos pero el tiempo corría y nos fuimos al Stage 2 para ver a La Roux.

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The National todavía seguía en el pabellón de al lado y no había mucha gente así que conseguimos sitio en segunda fila. Al cabo de 10 minutos, los cabezas acabaron y una muchedumbre se abría paso hasta el pabellón 1. La británica abrió con “Let Me Down Gently” el que fue el primer adelanto de su segundo álbum, “Trouble in Paradise”. Alternó a partes iguales temas de su primer y segundo álbum haciendo bailar al personal, pero su voz estaba muy baja en comparación con los demás de la banda. Se escuchaba más la batería que la voz de Elly Jackson.

El cansancio y el agobio de estar toda la noche encerrados en el recinto hicieron que nos perdiéramos a Delorean. Una pena que estuvieran programados a tan altas horas de la madrugada (4:15h). La escasa frecuencia de metros también hizo que nos perdiéramos “Bulletproof”, canción con la que cerraron La Roux, al tener que salir antes de tiempo. Pese a todo, los 18.000 asistentes de la primera jornada y los 20.000 de la segunda, aseguran la continuidad del festival bilbaíno por unos cuantos años más.

Por último, me gustaría añadir  algunos consejos por si tengo la suerte de que alguien de la organización lea esto.

Cosas a mejorar:

  • La acústica del recinto no es de las mejores, ya que rebota el sonido en la pared de atrás y puede llegar a fastidiar el concierto.
  • El precio de la bebida, teniendo en cuenta que es un festival en un recinto cerrado, es muy alto.
  • El libre acceso para los portadores de entradas de día, como ya se hizo en la primera edición.

Mejoras hechas de 2013 a 2014:

  • La calidad del cartel ha mejorado muchísimo en 2014, de seguir asi podríamos encontrarnos con un festival referente a nivel nacional tal como consiguió hacerlo el BBK Live en su momento.
  • Comida a un precio razonable.
  • Agilidad a la hora de entrar al recinto.

Fotos: Oskar Durán, Facebook BIME