Crónica del Resurrection Fest: día 1


A decir verdad, el Resu dio el pistoletazo de salida el miércoles 5 con la warm-up party, pero debido a la altísima densidad de conciertos del jueves, la crónica de la warm-up party aparecerá junto con la del viernes.

Llegamos el jueves al recinto con la intención de cumplir con el itinerario que habíamos publicado aquí con anterioridad, pero fue poco el tiempo que necesitamos para darnos cuenta de que iba a ser imposible, así que preferimos ver menos conciertos y, aquellos a los que fuéramos, verlos bien.

La primera parada fue Airbourne, a las 19:20. Llegamos justos, cuando estaban sonando ya los acordes de “Too Much Too Young”. Fue un conciertazo. La banda australiana no sólo ha cogido de AC/DC su sonido sino también la capacidad de crear una comunión perfecta con el público mediante un directo brutal, sin descanso. Su cantante y guitarra rítmica Joel O’Keeffe dio un auténtico espectáculo digno de los mejores frontmen del rock, repartió cervezas a tutiplén entre el público e incluso llegó a reventarse una lata de cerveza en la cabeza. Todo sea por el show. Mención especial merece la irrupción en el escenario de los simpatiquísimos resukids, el campamento para niños que ofrece el Resurrection, durante “Breaking Outta Hell”. Esta banda va a pasar a ser una recomendación fija desde ya mismo.

Airbourne / Foto: Toni Villen

Sin descanso, nos fuimos al Ritual Stage a ver a Comeback Kid, banda de hardcore ya veterana en el festival. Se trató sin ninguna duda del concierto que mejor sonó en la carpa del Ritual Stage de todo el festival. Artistas y público entregados, pogos continuos y un cierre a la altura con su himno “Wake Up The Dead”.

Después de un merecido descanso con cena de por medio, fue hora de volver al Main Stage a coger sitio para ver a Anthrax. Los neoyorkinos, históricos del thrash metal, ofrecieron un concierto que hizo las delicias de sus fans de toda la vida, con su cantante Joel Belladona haciendo alarde de sus amplios registros, en un estilo muy similar a Bruce Dickinson (Iron Maiden). Cierto es que para un no fan acérrimo de Anthrax el concierto pudo hacerse algo largo, ya que a los 20 minutos ya habían tocado sus dos principales temas: “Got The Time” y “Madness”.

Acto seguido empezó en el Chaos Stage, Eluveitie. Los suizos desafortunadamente sonaron descafeinados debido al pobre sonido que ofreció este escenario durante todo el festival. Mientras que los grupos de death metal sonaron genial en el Chaos Stage, el sonido de los de folk metal, véase los propios Eluveitie o Korpiklaani, estuvo por debajo de lo esperable. Uno de los lunares de esta edición.

Tras el cierre de Eluveitie con su gran “Inis Mona”, comenzó en el Main Stage el plato fuerte del jueves, Dropkick Murphys. Este escenario por contra ofreció durante todo el festival un sonido limpio e impecable.  Dropkick Murphys estuvieron a la altura, y tras empezar con “Lonesome Boatman” y “Boys Are Back” ofrecieron una selección de canciones perfectamente balanceada, alternando temas tranquilos, del corte de “Rose Tatoo” y similares, con otros para brincar como el gran “State of Massachussets”. Como no podía ser de otra manera, cerraron su concierto con su himno “I’m Shipping Up To Boston”.

Dropkick Murphys / Foto: Javier Bragado

El cansancio hacía mella, por eso observamos el concierto de Korpiklaani a distancia prudencial sentados en la hierba, un directo que como apuntamos antes estuvo bastante descafeinado a pesar de que los finlandeses lo dieron todo, abriendo con “Man With A Plan” y cerrando con una canción al pelo para cualquier festival que se precie como es “Vodka”.

FOTO: Facebook Resurrection Fest