Crónica del Resurrection Fest: día 3


El último día, el más caluroso de los tres, comenzó fuerte. A las 7 de la tarde llegó el brutal directo de Arch Enemy. Los poderosos guturales de la cantante Alissa White-Gluz deleitaron con temazos como “War Eternal”, “You Will Know My Name” y “Nemesis”. Conciertazo a pesar de la ausencia en el setlist de “No More Regrets”.

A continuación, solape con Mastodon en el Main Stage y Undeclinable Ambuscade, banda americana de punk rock, en el Ritual. Mi mayor gusto por el punk me llevó a decantarme por los segundos, lo cual probablemente fuera un error. El concierto no consiguió enganchar al nivel al que hizo por ejemplo Comeback Kid el jueves, a pesar de tocar clásicos como “Alone&Burning” o “7 Years”. Probablemente habría valido la pena ver a Mastodon, una potente banda de stoner en el majestuoso escenario principal.

Después de otro descansito y cena, más punk rock del bueno con Rancid, cabeza de cartel del sábado. Al contrario que con Undeclinable Ambuscade, el concierto de Rancid fue absolutamente vibrante. Valga para muestra que yo apenas los seguía. De hecho, del setlist solo conocía las dos últimas canciones: “Ruby Soho” y “Time Bomb”. No fue necesario para disfrutar de lo lindo de una banda que demostró su condición como grandes emblemas del punk rock de los 90.

Para acabar el sábado, el solape más doloroso de todo el festival. Sabaton en el Main Stage y Talco en el Ritual Stage. Durante los 20 minutos que vi del concierto de Sabaton era incesante la sensación de estar viendo el mejor concierto del sábado. La bestial apertura con “Ghost Division”, la impresionante puesta en escena y las bromas continuas y buen rollo entre los miembros del grupo formaron un conjunto épico que provocaron que abandonase el concierto con cierta pena, pero era el turno de una de mis bandas favoritas: Talco.

Sabaton / Foto de Javier Bragado

Para empezar, avisaron de que el concierto se retrasaría por problemas en el sonido. A los 15 minutos empezaron, avisando de que harían lo que podrían puesto que eran incapaces de oírse entre ellos. El sonido era indigno, llegando al nivel de no poderse distinguir las canciones especialmente al principio. La banda y el público estuvieron de 10, el ska-punk resulta infalible en directo se oiga o no, y no faltaron los grandes clásicos de la banda italiana como “St Pauli”, “L’odore de la morte”, “La Torre” o “La Mano De Dios”. Contra viento y marea, el concierto se disfrutó como se merecía.

En conclusión, la XII edición del Resurrection Fest consagró al festival como un referente del metal no sólo en nuestro país sino en toda Europa, capaz de mirar de tú a tú a colosos como el Hellfest o el Graspop Metal Meeting. La organización año a año resulta impecable y la acampada es sin duda de las mejores entre los festivales nacionales.

Ahora es momento de mirar los detalles a pulir de cara al año que viene, pocos pero los hay. Por eso es necesaria la crítica, de forma educada y constructiva siempre.

El principal fallo de esta edición ha sido el sonido de los escenarios pequeños. Al ser esta la edición más grande, con 100 bandas, la disparidad de géneros fue mayor que nunca. Así, por ejemplo en el Ritual Stage, un escenario en el que siempre se ha tocado hardcore, las bandas de este género del tipo de Comeback Kid o Soziedad Alkoholika sonaron estupendamente, pero si nos vamos a otros géneros como el ska-punk o el punk rock el sonido fue considerablemente peor. Lo mismo pasó en el Chaos Stage. Mientras que los grupos de death metal sonaron bien, los de folk metal como Eluveitie o Korpiklaani tuvieron el mismo problema. En el Desert Stage, solo tuve la experiencia con Alcest que tampoco fue positiva.  Así, para la edición XIII este es un punto que habría que solucionar sí o sí.

También, por medio de conocidos que habían ido al recién nacido Beachcamp, pudimos comprobar que los autobuses al camping eran bastante escasos, ya que pasaban cada media hora y las colas se veían infinitas.

Trabajando para solucionar estos inconvenientes, la edición del año próximo supondría sin duda un nuevo techo para la historia de un festival que no ha dejado de crecer desde su primera edición allá por 2006.

IMÁGENES: Facebook RESURRECTION