Crónica Mad Cool 2018: la calma después de la tormenta


La primera jornada del Mad Cool 2018 estuvo marcada por el caos y los reproches. En cambio, los dos días restantes del festival salieron airosos del escándalo, pero tampoco estuvieron libres de caos y algún que otro percance. Esta edición del festival se ha coronado como la edición de la polémica, siendo objeto de miles de críticas.

Viernes 13: un cabeza esperadísimo y una espantada inesperada

Arrancamos la segunda jornada del festival con cierto miedo por lo que nos podía esperar a la entrada después de lo ocurrido el día anterior, así que decidimos acercarnos al recinto un poco más tarde, a eso de las 20:00. La organización en la entrada del recinto no tenía comparación con lo que allí había ocurrido veinticuatro horas antes. Los agentes de policía y el personal de seguridad organizaban una cola ordenada para acceder fácil y rápido al recinto. Esta vez pudimos llegar a tiempo sin ningún problema a nuestra primera elección del día: James Bay.

Nos acercamos al escenario KOKO para disfrutar de James Bay presentando su reciente segundo álbum Electric Light. Salió al escenario con una energía envidiable y consiguió hacerse con el público desde el minuto uno. Se podría decir que fue un setlist bastante acertado. Decidió abrir el show con la nueva y enérgica “Pink Lemonade”, a la que le siguieron temazos conocidísimos de su ya mítico Chaos and The Calm, así como temas del nuevo LP que, sin ser demasiado conocidos, consiguieron agradar al público con creces. La calidad del sonido era espectacular y, aunque la puesta en escena fuese muy sencilla, no fue necesario ningún tipo de acompañamiento, porque James Bay y los suyos supieron llenar el escenario como nadie.

Foto por Nerea Montejo

Después del subidón nos vimos obligados a elegir entre Snow Patrol y Jain, pero decidimos optar sin duda alguna por la grandiosa Jain. Apareció sobre el escenario Radio Station completamente sola, acompañada por nada más que una mesa de mezclas y un atrezo minimalista. La francesa supo aprovechar sus 50 minutos al máximo, poniendo a la gente en pie hit tras hit. No faltaron himnos como “Makeba” o “Come”, pero además Jain se atrevió con dos singles nuevos que estarán en su próximo trabajo; y he de decir que pinta tan bien (o mejor) como su álbum debut Zanaka, ya que la acogida del público fue fantástica.

Mientras Jain se despedía, Jack White ya reventaba su propio escenario. El de Detroit se acompañaba de una puesta en escena formidable y de muy buen gusto. Se atrevió con covers como “Steady As She Goes” de The Raconteurs, con temas propios como “Connected By Love” y, por supuesto, no podían faltar himnos generacionales de The White Stripes. Y, como no podía ser de otra manera, echó el cierre a su aparición estelar con la inigualable “Seven Nation Army”.

Entonces llegó el momento del esperadísimo cabeza de cartel: Arctic Monkeys. No solo era una de las bandas más esperadas de la noche, sino del festival en general; de hecho, fue uno de los conciertos seleccionados para ser retransmitidos en televisión por La 2. Alex Turner y los suyos saltaron al escenario principal acompañados de un enorme letrero luminoso que rezaba “MONKEYS” tras ellos. Así, dieron inicio a su esperada actuación con “Four Out of Five” de su reciente y criticado Tranquility Base Hotel & Casino.

Alex Turner demostró una vez más sus dotes de verdadero frontman y deslumbró con su actitud chulesca y seductora. Los momentos más álgidos del concierto fueron con temas como “I Bet You Look Good On The Dancefloor”, “R U Mine?” o “Do I Wanna Know?”. No obstante, también sonaron temas del nuevo disco, pero sin levantar demasiadas pasiones, ya que en ocasiones resultaban un tanto largas y cansinas.

Foto por Andrés Iglesias

Entonces llegó el turno de Franz Ferdinand y Massive Attack. Alex Kapranos y compañía salieron puntuales al escenario y montaron una buena fiesta como es habitual en sus conciertos, marcándose temas eternos de la banda como “Take Me Out”, “This Fire” o “No You Girls”, pero tampoco faltó la presencia de su quinto álbum de estudio Always Ascending. Cabe decir que tal y como ocurrió con Tame Impala el día anterior, Kapranos se mostró reacio hacia el notable vacío de la zona VIP y esto provocó un nuevo asalto por parte de la muchedumbre.

Por otro lado, en el escenario The Loop los seguidores de Massive Attack seguían esperando a la aparición de estos, pero sin éxito alguno. El ambiente se empezó a caldear y los asistentes lanzaban vasos contra el escenario entre el revuelo y los gritos de los fans cabreados. El festival no se pronunció hasta bastante más tarde, alegando que la espantada de Massive Attack se debía a que, según ellos, el sonido de Franz Ferdinand les impedía tocar. Fue un gesto un tanto polémico porque independientemente de que el sonido les pudiera molestar, los chicos de Franz accedieron a terminar antes de tiempo y La M.O.D.A. y The Bloody Beetroots a comenzar con retraso para permitir que la actuación de Massive Attack se desarrollase sin problemas.

Nos despedimos de la segunda jornada con la impecable actuación de La M.O.D.A., que independientemente de su horario y de su solape con The Bloody Beetroots, consiguieron llenar el escenario KOKO sin problemas, haciendo que todo el mundo cantase al unísono sus nuevas piezas y sus viejas glorias.

Foto por Nerea Montejo

Sábado 14: una polémica despedida

La última jornada la cogimos con cansancio y ganas de ver en qué clase de polémica se iba a ver envuelto el festival esta vez. Volvimos a optar por la precaución para evitar colas interminables, así que el primer concierto al que asistimos fue el de Jack Johnson. El polifacético cantautor hawaiano se encargó de apaciguar el ambiente tenso de los dos días anteriores con el buenrollismo habitual de sus canciones. Se acompañó de una inmensa pantalla en la que se mostraban imágenes costeras con un impecable cielo azul. No faltaron temas como “Banana Pancakes” o “Better Together”.

Pero la paz interior que nos produjo Jack Johnson acabó pronto porque se avecinaba el bombazo de la noche: Queens Of The Stone Age. Vinieron presentado su último disco Villains, pero tampoco faltaron temas como “I Sat By The Ocean” o “Go With The Flow”. Fue un concierto cargado de garra, pogos y polémica. Josh Homme criticó duramente la existencia de la zona VIP y lo vacía que estaba, por lo que pidió que se permitiera el acceso al resto de mortales. No obstante, al ver que nadie le hacía caso, optó por pedir a su público que saltase las vallas para ocupar aquél sitio vacío. Dicho y hecho. El público del Mad Cool se enfrentó, una vez más, al personal de seguridad para conquistar aquél espacio.

Foto por Andrés Iglesias

Mientras se desataba la locura con QOTSA, Portugal. The Man empezaban su performance en el escenario Radio Station. Aunque se enfrentaban a semejante gigante en el escenario principal, consiguieron reunir a un buen grupo de personas para disfrutar de su picaresca y corear temas como “Modern Jesus” o “Purple Yellow Red and Blue”.

Poco después se anunciaba la llegada de Depeche Mode con la sintonía de “Revolution” de The Beatles. Ofrecieron un show espectacular capitaneado por un impecable Dave Grahan, que nos deleitó con sus icónicos movimientos sobre el escenario. Volvieron a demostrar una vez más que si alguien reina en el synth pop, son ellos.

Nuestra siguiente elección fue Future Islands. He de decir que íbamos con muchísimas ganas de disfrutar de su concierto, pero nos resultó un tanto descafeinado. Probablemente el momento más álgido fue con “Seasons (Waiting On You)”, pero en el público se notaba cierta sensación de monotonía y hastío, cosa que nos llevó a observar de lejos mientras intentábamos conseguir algo de cenar.

Por último, decidimos cerrar el Mad Cool con Dua Lipa. Media hora antes de empezar, el escenario ya se encontraba a rebosar de gente, por lo que decidimos intentar entrar a la zona VIP para poder hacer fotos. Ya lo habíamos intentado el primer día con Kasabian y el personal de seguridad nos trató fatal, exigiendo que entrásemos al foso. Pues bien, esta vez fue aún peor. La gente se amontonaba para entrar a tiempo y el personal de seguridad en lugar de organizar una cola y asegurar una entrada ordenada, decidió que era buena idea abrir las puertas de golpe y cerrarlas a su antojo. Para nuestra desgracia, decidieron cerrar la valla en nuestras narices, provocando un tapón impresionante y haciendo que quedásemos aplastados contra la valla por la presión de la gente. Desafortunadamente la valla cayó sobre el pie de mi compañera provocándole una lesión en uno de los dedos.

No obstante, la actuación de Dua Lipa fue brillante. Un canto a la mujer empoderada. Un show polifacético en el que se daba a la danza el protagonismo que merece. No falto ningún hit. El público coreaba extasiado canciones como “New Rules”, “IDGAF” o “Blow Your Mind (Mwah)”. La calidad vocal de Dua Lipa fue estupenda y el concierto digno de recordar.

Foto por Nerea Montejo

En definitiva, de esta tercera edición del festival madrileño nos quedamos con su inigualable calidad de sonido, así como con sus pantallas inmesas y sus numerosas actividades. No obstante, el aforo quizás resulte un tanto excesivo, ya que provoca colas extremadamente largas tanto en barras, como en baños.

Por otro lado, el comportamiento del personal de seguridad durante la totalidad del festival es absolutamente reprochable, ya que mostraron un trato inhumano hacia todo el público, llegando incluso a agredir a varios asistentes, o provocando peligrosos tapones y avalanchas.

En cuanto al transporte, independientemente de que se abriera el metro y se estableciera un servicio de autobuses, este resultaba un tanto insuficiente en proporción a la cantidad de asistentes por día. De hecho, resultaba imposible coger un taxi/uber en un tiempo razonable. Por lo demás, solo nos queda esperar a ver qué nos deparará la próxima edición del Mad Cool.

FOTO: Andrés Iglesias