Crónica Medusa Sunbeach 2017


Por fin nos hemos recuperado de la resaca de estos cinco días de festival y nos da para escribir nuestras humildes valoraciones. Según los datos del festival, 165.000 personas pasaron en total por el festival la semana pasada, lo cual es una cifra apabullante. El clima acompañó como era de esperar (salvo los primeros días de la semana que hubieron lluvias) y desde el primer día hubo jaleo en el stage del camping.

Nos encontramos con un escenario principal muy elaborado, a la altura de las expectativas generadas. Gorillaz Kingdom demostró un potencial de sonido e iluminación impresionantes y una temática muy llamativa. En el de techno tampoco se quedaron cortos: pantallas de tamaño extra-grande que iluminaban todo el perímetro. Nos recordó al del Ultra Miami de hace un par de años. Además adjuntaron diversas atracciones de feria al más puro estilo “Tomorrow” con largas colas para disfrutarlas.

Ambiente muy juvenil que rondaba entre los 17 y 22 años (nosotros ya nos plantamos en 24). Parece que algunos echaron en falta más baños y más barras con respecto a la edición pasada. El sistema de cargar el chip de la pulsera con dinero no convenció a la mayoría, a pesar de que puede ser ventajoso no llevar encima cash por lo que pueda pasar…

En cuanto a las actuaciones, podemos elaborar un ránking al estilo Un Festival por Dentro:

-Top: Shapov, Wiwek, GTA, Jamie Jones, Valentino Khan, Joseph Capriati, D.O.D.

Buen sabor: Coone, Headhunterz, Cesqueaux, Yellow Claw, Richie Hawtin, LNY TNZ, Sandro Silva, Dannic, Kryder, Mathias Tanzmann.

Ni fu ni fa:  Steve Aoki, Alesso, Wolfpack.

Sancionados a la nevera: Hardwell, Juicy M, Dimitri Vegas & Like Mike.

Sin duda, el grupo TOP se marcó sets dignos de buenos brincos y gargantas afónicas. Shapov uno de los más destacados con dos sets. Wiwek, GTA, D.O.D y Valentino Khan tirando de sesiones cañeras, con bombos duros a 140bpm y sonidos poco comerciales que se distanciaron de lo más habitual. Esperábamos que nos sorprendieran y así fue. No llenaron en sus respectivos stages pero la gente que acudió sabía a lo que se enfrentaba. Dio para goce.

Steve Aoki y Dimitri Vegas & Like Mike llenaron a pesar del temprano horario que tenían. El público quería gozar del espectáculo que vienen dando estos años y así fue. Se mantuvieron en su línea. Aoki algo más “underground“. La juventud quería ver el producto del EDM comercial y no fallaron a la cita. Siempre viene bien un InstaStory para presumir a los followers.

La nota más negativa nos la dio Hardwell. Lo cierto es que ya íbamos con la mosca detrás de la oreja pero aún así confiábamos. Pero no. Un set planísimo, con temas muy gastados, el estilo no varió y suponemos que sería calcada a la que hizo en otro festival esa misma mañana. El Gorillaz Kingdom se fue llenando la hora anterior (durante Dannic) para verlo y se petó. Lo cierto es que tuvieron que resucitarnos GTA porque nos estábamos sobando con tanto edm-progressive del 2015. Renovarse o morir Hardwell, por favor. Mucha gente también se quedó con el chafón, algunos abandonaban el escenario durante el set para ir al de techno: Paul Kalkbrenner. 

Sin embargo no había nadie pinchando allí. Hubo un retraso de media hora que sorprendió a todos. A pesar de una organización bastante notable, varios cambios de horario de última hora y algún que otro retraso descolocaron al personal y a nosotros.

Este año se han centrado más en la vertiente electrónica, dejando de lado al público más indie. Otros años hubo escenario para representar a este género. Sin embargo, la gente ha respondido de igual manera.

Desde este momento ya esperamos nuevas noticias sobre la próxima edición y su versión en México, que tendrá lugar en los meses que vienen. Nosotros nos vamos con buen sabor de boca. Como siempre, los defectos son corregibles y opiniones hay muchas. Nosotros seguiremos asistiendo para continuar disfrutando del ambiente medusero en Cullera.

FOTOS: Raúl Barcia / Brakethin