Crónica No Sin Música 2018


La sexta edición del festival gaditano, No Sin Música, lo consagra como una de las mejores paradas de la agenda festivalera del sur.

Hace días que desapareció la música del muelle de Cádiz, pero aun retumban los oídos de los miles de asistentes al festival No Sin Música, que no podrán olvidar tan fácilmente esos tres intensos días de música. Días marcados la variedad de estilos como pop, rock, hip hop o soul, de bandas locales e internacionales.

El arranque del primer día tuvo actuaciones para el recuerdo del Brugal Stage como la de los peruanos, We The Lion, que, animaron a los primeros asistentes a ritmo de folk. Su humildad y carisma los convirtió en el grupo más cercano que se subió al escenario. En su repertorio de canciones no faltaron las de su único álbum Violet y versiones como

Marky Ramone's Blitzkrieg / Fotografía: Marta Patrón
Marky Ramone’s Blitzkrieg / Fotografía: Marta Patrón

”Little Talks” de Of Monster and Men o ”Ho Hey” de The Lumineers. Con otro Hey Ho distinto llegó la banda de Marky Ramone que, sin duda, dieron una lección de buen rock y punk tocando 38 canciones seguidas sin pausa alguna. El público entregado saltó y coreo todos los grandes temas de los Ramones, además de las canciones propias de la banda actual. Concluida su hora y habiendo dejado a más de uno y una al borde del infarto, llegaba el turno de los chicos de Burgos, La M.O.D.A. El septeto dio paso a la tarde con canciones de su último trabajo, Salvavida, además de sus clásicos como ”Nómadas”, ”1932”o ”PRMVR” que ya no son canciones, son himnos. Los burgaleses reflejaron un sonido algo más eléctrico de lo que han mostrado en su gira por salas, hecho que se quizás se deba a querer adaptar sus temas al ritmo festivalero. Aun así, no faltaron temas con su característico sonido acústico como ‘Campo Amarillo’, donde David se encargó de cantar pegado al público acompañado solo por una guitarra. Ya entrada la noche, llegó el pop de Sidecars, con sus canciones pegadizas que tan bien sabían el público gaditano. La banda, dedicó ”Fan de ti’ a todas las mujeres, diciendo que somos el motor mundo. Entre clásicos y alguna nueva canción se hizo breve el turno de los madrileñoz, sorprendiendo ya la madrugada con el turno de la Mala Rodríguez. La rapera deleitó con bailes y una pensada escenografía a los miles de asistentes para los que la Mala era más que una cabeza de cartel. Tras ella, la Pompa Jonda, echó el cierre entre risas al primer día de festival.

Los primeros oídos inquietos del viernes pudieron disfrutar de las actuaciones de las temprana y puntual actuación de SHINOVA, con su mezcla de rock e indie metalero con una profunda voz, sin duda una buena opción para abrir la jornada. A su paso por el Brugal Stage, llegó el turno de Viva Suecia

Viva Suecia / Fotografía: Prensa No Sin Música

que, ataviados de riguroso color negro pusieron ritmo a la tarde con temas como ”Bien Por Ti”, ”Casi Todo” o su último sencillo llamado ”Amar El Conflicto”. El indie hacía una pausa en la tarde para dejar aterrizar el ”alien circular” de KASE.O, acompañado por su antiguo compañero R de Rumba en la mesa del Dj. Juntos, los antiguos Violadores del Verso, hicieron un repaso por el último trabajo del artista y algunos de los temas claves de su historia. Tras esta intensa hora de saltos y sudor, tocaba vuelta al indie con el clásico festivalero IZAL, que volvía otra vez a la tacita tras dos años. Con alguna ”Pausa” acompañada de ”Magia y Efectos Especiales”, los madrileños conquistaron una vez más la ciudad y consiguieron ser el concierto con más afluencia de público de ese día. Con las canciones de siempre y de su nueva Autoterapia, presentaron un sonido más eléctrico y bailable que en su anterior gira, además de una puesta en escena muy acorde con cada una de las canciones de su nuevo álbum. Tras ellos llegó el turno de una banda que ya recomendábamos en la web semanas antes del festival, y que merecen sin duda letras más grandes en cualquier festival, estamos hablando de Rufus T. Firefly. La banda guiada por Victor y Julia, demostró en su primera parada en el festival gaditano, que son un verdadero alegato al arte y al amor, o al menos así definen su último trabajo Loto, la continuación del gran éxito que es Magnolia y, con el que se cierra una etapa de psicodelia setentera. Acabado su turno, había que trasladarse de nuevo al Brugal Stage para escuchar a DORIAN, que saldaba una deuda histórica visitando por primera vez la que ellos denominan la ciudad ”más musical del mundo”. Los catalanes hicieron Justicia Universal y se convirtieron  también en líderes de la noche con canciones como “A cualquier otra parte” y “Verte amanecer”, en las que se iluminó el cielo de papelillos. Con una temperatura agradable la noche la cerraban los mexicanos ZOÉ, que a pesar de tocar bien entrada la madrugada, supieron manejar la energía de los asistentes hasta exprimirlas y ofrecieron uno de los shows más elegantes  y especiales de la jornada del viernes.

 

El tercer y último día del festival comenzaba con el rock setentero de The Milkyway Express que comenzó a animar a los primeros inquietos que llegaban al recinto. Tras ellos, se producía el agradable lleno que generó Antilopez. El dúo supo hacer frente al calor con copla y humor, su show pintó sonrisas entre los asistentes que no tuvieron más remedio que sacar las palmas y ponerse flamencos. Tras ellos llegaban los californianos,

 

Vintage Trouble / Fotografía: Prensa No Sin Música
Vintage Trouble / Fotografía: Prensa No Sin Música

Vintage Trouble, que empezaba el concierto con Ty Taylor haciendo equilibrismo en la valla del público. El espectáculo de la banda y de su cantante no tiene precio: hizo contorsionismo, saltó a la comba con la cuerda del micro, se metió entre el público y en la zona VIP, en su paseo entre la multitud llegó hasta la torre de sonido desde donde se lanzó para ser devuelto por los brazos del públicos al escenario. Todo esto acompañado de su increíble sonido, voz y de la total entrega de un público que se confesó mayoritariamente primerizo en asistir a uno de sus espectáculos, convirtió a los estadounidenses en el mejor concierto de los tres días de festival. ”Mar adentro” se situaba el gran Enrique Bunbury, que una vez más arrastraba a miles de fieles solo sabían corear su nombre sin cesar. Dos años después, mismo festival y él con su misma pasión y entrega. Elegante y mágico fue el repertorio que preparó con su exquisita banda, Los Santos Inocente, donde sonó de maravilla su nuevo álbum y por supuesto, los clásicos de Héroes del Silencio, como ”Maldito Duende”o ”Entre Dos Tierras”. Hacia las 00:00h, se cambiaba completamente el ritmo que se traía con el turno de RESIDENTE. Las canciones del chico de la Calle 13, hicieron saltar, corear y pensar a todos los asistentes que se pegaron bien para bailar el ”Baile de los Pobres”. Clásicos de ayer y de hoy que el rapero, exprimió hasta hacer a todos sudar. En su turno sobre el escenario no faltó reivindicación, en este caso René pidió a su público que se dieran abrazos para enseñarle al presidente Donald Trump que no existen fronteras y que todos somos hermanos.

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El punto final del festival lo ponía a ritmo de pogo La Pegatina, en su primera vez en la ciudad de Cádiz. Los catalanes con su carisma sacaron lo mejor de los asistentes que aun siendo las tres de la madrugada aguantaban el tirón brincando entre la lluvia de serpentina y papelillos del momento. En su última canción, el clásico festivalero ”Maricarmen”, subieron a la organización del festival al escenario para que disfrutaran también del fin de esta gran sexta edición.

 

Tras seis años, el evento sigue mejorando poco a poco su organización y cartel, consiguiendo así alcanzar la cifra récord de 35.000 asistentes. En esta edición en la que el festival se proclama como referente en el verano de Andalucía, es relevante comentar que todos los conciertos fueron puntuales, sin ningún tipo de demora. Por el lado negativo, sí que cierta parte del público pide a la organización mejorar el sistema de transporte al camping así como la zona de los servicios, en la que fue un poco incomodo entrar. Pese a esto, el No Sin Música ha demostrado que todo es posible siempre que haya música y ganas de pasarlo bien. Porque el festival podrá tener sus más y sus menos, pero estar en él un año más, es como volver a casa por navidad.