Crónica NOS Alive 2018: un festival sobresaliente


Un cartel de lujo, un público totalmente internacional, un camping y organización impecable. Este cóctel perfecto hace que el portugués NOS Alive sea para mí uno de los mejores festivales de Europa.

Lejos de aquellos macro festivales por los que parece que solo desfilan marcas, en NOS Alive nos sentimos como en casa, cómodos y rodeados de pura esencia. No hay duda de que es un festival con personalidad propia.

No persigue ser un evento de 10 escenarios imposibles de cuadrar. Con tan solo 3 escenarios principales (además de otros espacios), el festival se vuelve totalmente manejable. Una organización que logra no tener colas en hora punta, un sonido excelente, precios razonables e interminables opciones de puestos de comida. No se puede pedir más.

Primera jornada – 12 de julio

Pese a tener artistas de distintos géneros, el rock es el protagonista principal. Ya desde el primer día el line up venía pisando fuerte. Un notablemente bien conservado Bryan Ferry que le dio al público algunas de sus reliquias, los altavoces rugiendo con Wolf Alice y su Visions Of A Life o un apaciguado concierto de Snow Patrol para cargar las pilas.

A pesar de grandes bandas como Nine Inch Nails, el jueves parecía que la energía se focalizaba en otro nombre. Y esa energía culminó cuando los miembros de Arctic Monkeys saltaron al Palco NOS. Estar desde 2014 fuera de los focos los ha hecho aún más deseables y el público se agolpaba nervioso desde antes de empezar.

En NOS Alive dieron un concierto elegante e impoluto, pero sin ninguna sorpresa. El repertorio que están actualmente ofreciendo es firme, sin apenas alteraciones. Quizás no han terminado de lograr entrelazar sus aclamados éxitos con los temas de su último álbum. Como por ejemplo la bajada de pulsaciones con “One Point Perspective” entre medio de “Do Me a Favour” y “Do I Wanna Know?” por un lado, “She Looks Like Fun”, que se hacía hueco con I Bet You Look Good on the Dancefloor” o “Star Treatment” como colofón final previo a un cierre apoteósico con “Arabella” y “R U Mine?”.

De todas formas, si alguien temía que Tranquility Base Hotel + Casino se hubiera llevado la esencia de los británicos, su directo consiguió demostrar lo contrario. A pesar de las críticas, su puesta en escena sigue manteniendo ese sonido oscuro y estremecedor de siempre, sin timidez ninguna en reventar los bajos.

Segunda jornada – 13 de julio

Amanecíamos con el cielo completamente nublado y un clima fresco, lo que nos ha permitido dormir del tirón en el camping y poder disfrutar de las tardes sin calor. Nos volvíamos a montar en el bus gratuito que unía el camping con el festival y de nuevo nos sorprendía no tener dificultades para entrar.

Arrancaba el fin de semana con la caída de The Kooks del cartel, que fue resuelto de última hora con la banda inglesa Blossoms. Otro día más en el que los seguidores del rock estarían bien atendidos, con bandas como Black Rebel Motorcycle Club distorsionando el Palco NOS y un momento de paz con los afamados The National. 

A Portugal. The Man el Palco Sagres (escenario intermedio) le venía pequeño. Una entrada triunfal con “For Whom the Bell Tolls” de Metallica y “Another Brick in the Wall Part 2” de Pink Floyd dieron paso a “Purple Yellow Red and Blue”. Un concierto descontrolado, eufórico y corto, del que tuvimos que correr para pillar sitio en el main stage.

Queens of the Stone Age tomaba el mando bajo los acordes de la mítica “Singing in the Rain”. Con un estruendoso alboroto, tuvieron el acalorado recibimiento de un público que no dudaba en dejarse la voz y los pies con cada acorde. Una multitud sedienta que tumbó el suelo con temas como”Song For the Deaf”, “No One Knows” con el solo de Jon Theodore’s o “You Think I Ain’t Worth a Dollar, but I Feel Like a Millionaire”.

No terminaron de cuajar algunos altibajos del setlist, con el que nos hacían estallar en gritos con algunos de sus temas más duros y bajaban la guardia con baladas como “Make It Wit Chu”. Pero nada más que objetar. Una técnica elegante, unas guitarras que sonaban a puro infierno y un sonido de bajo aplastante que no se nos borrará de la memoria.

Casi sin habernos repuesto, el escenario se llenó de luces con la llegada de Two Door Cinema Club. Nos quedamos bastante sorprendidos con la figura del líder Alex Trimble, que lucía notablemente más delgado, con el pelo rapado oculto tras un sombrero negro. Sin duda, Two Door son como los alumnos sobresalientes. Sin arriesgar, no fallan una nota. Su sonido y su show son tal cual te lo esperas, explosión de luces de colores y sonido indie pop para no parar de bailar.

Tercera jornada – 14 de julio

Comenzábamos la tarde con el escenario Sagres algo vacío para lo entregados y cañeros que estaban siendo Marmozets. Fue el día con más sol y el techo del Palco nos pareció un regalo. Le seguía Alice in Chains, cuyo público tuvo que lidiar con la luz del sol de frente, que parecía asomar como despedida el último día de festival.


Nada más empezar Franz Ferdinand todos pudimos darnos cuenta de que el horario de tarde no les hacía justicia. Aunque Kapranos estaba exaltado y no perdió la sonrisa durante todo el concierto. Los de Glasgow nos dejaron algunos temas de su último disco, como “Always Ascending” y “Lazy Boy”, combinados conscientemente con sus archiconocidos “Do You Want To” o “Take me Out”. Sonaban de maravilla y dieron caña suficiente como para dejarnos sin aliento sin tener que apoyarse en juegos de luces a plena luz del día. 

La edad media del recinto comenzaba a subir a medida que pasaban las horas. Como un torbellino, un excéntrico Jack White apareció
 con poses de diva bajo un estridente color azul. La fuerza del sonido distorsionado e indiscutiblemente personal del artista desbordó el escenario. Jack White tiene una carrera infinita, y su capacidad de saltar entre géneros le aporta un virtuosismo pasmoso. En NOS Alive quiso manifestarlo rescatando temas de su pasado, como “Black Math” de The White Stripes, “I Cut Like a Buffalo” de The Dead Weather o “Steady, As She Goes” de su banda The Raconteurs.

Disfrutamos de los riffs thrash de su inicio con “Over and over and over”, momentos románticos como “Connected by Love” y un cierre épico con “Seven Nation Army”, canción que volvió a sonar en las dos siguientes actuaciones, una de ellas en mano de MGMT y otra de Pearl Jam, con un Jack White totalmente sorprendido apareciendo en las pantallas. No haya duda de que es una canción que ha trascendido al propio Jack White.

Sería un error aplaudir su actuación como solista, ya que estaba arropado por una banda enorme. Con un especial reconocimiento a la presencia femenina de la baterista, Carla Azar, una de las pocas mujeres que se han subido al escenario principal en esta edición del festival.

Y, ¿sabéis esa sensación de que algo grande se avecina? Pues eso estaba latente el sábado en el festival. Las miles de camisetas con su nombre ya iban dejando pistas, y es que la leyenda de Pearl Jam rompió récords de asistencia.

Una voz de las que ya no quedan, un sonido que te teletransporta y un público entregado hasta las últimas filas. Fueron más de 2 horas de concierto en los que no bajaron el listón ni un segundo, con temazos como “Even Flow”, “Black” o “Down”. Una demostración del trabajo bien hecho y la voz de la experiencia. Pearl Jam tiene el poder de contentar a sus seguidores más veteranos pero también al público en general, permitiéndose el lujo de introducir versiones de otras bandas en su repertorio. Clamó a la paz y el respeto con “Imagine” seguido de una versión de “Comfortably Numb” de Pink Floyd que puso los pelos de punta.

Comenzó papel en mano leyendo con dificultad en portugués, agradeciendo estar ahí, aplaudiendo a las bandas que habían tocado antes y a las que tocarían después. Bajó a las primeras filas a cantar abrazado al público y recordó canciones que había tocado en un concierto en Cascais (Portugal) muchos años atrás. Un ejercicio de memoria y una interacción que coronó con una demostración de humildad durante todo el show admirable.

Vedder comentó que era un honor tocar en el mismo escenario que Jack White, y el mismo Jack White fue invitado al escenario para poner fin a la actuación tras “Alive” con una versión de “Rockin’ In The Free World”. Un momento para recordar.

At The Drive In dieron un concierto de apenas media hora en el Sagres, debido a los retrasos en el escenario principal. Media hora que supieron aprovechar para literalmente reventar el escenario, rompiendo micros y tumbando amplificadores. Después, con unos 40 minutos de retraso, al otro lado del recinto el escenario se llenó de plantas para MGMT, que nos deleitó con psicodelia en estado puro, para bailar con los ojos cerrados sin pensar en nada más.

MGMT se sumó a la revolución versionando nuevamente “Seven Nation Army”, y la manera en la que esa canción consiguió mezclar a 3 bandas que nada tienen que ver, me pareció el mejor final posible para esta edición del festival. 

NOS Alive 2018 ha sido una purificación emocional y mental. Sigue siendo un soplo de aire fresco en la burbuja festivalera que nos hace pensar que las cosas bien hechas todavía existen

No hay duda, ¡nos veremos el año que viene!

#TheDreamIsAlive

FOTO: NOS Alive