Crónica Rock Werchter 2017


System Of A Down y Foo Fighters se erigen como los grandes triunfadores de esta edición del Rock Werchter

El Rock Werchter bien puede ser (junto con Glastonbury) el mayor festival europeo. Una vez uno va allí, lo único que puede hacer es corroborar este hecho.

Después de un fin de semana de lo más ecléctico y con una oferta musical enorme que cada vez es más heterogénea, parece que el Rock Werchter sigue haciendo honor a su nombre. Las bandas más aclamadas del festival han sido System Of A Down, Linkin Park y Foo Fighters. Sorprendentemente, persona que conocías, persona que te decía que iba al festival para ver a “SOAD”.

Siendo uno de los festivales más grandes respecto a asistentes, uno no tiene la sensación de agobio en ningún momento. Es uno de los festivales mejor organizados en los que hemos estado y, aparte del primer día para la zona de acampada y la salida del recinto cuando se cierra, las colas son casi inexistentes.

Rock Werchter

Es un festival muy cómodo y los servicios que ofrece no dan para ninguna queja. El único aspecto negativo del festival (que ya vimos en su edición de 2015) es que los escenarios secundarios, medio cerrados, tienen límite de aforo y no se permite el acceso una vez lleno. Ay, cómo dolió perderse a Lorde

Whitney

Empezamos el festival viendo Whitney. La banda de Chicago ha escalado puestos en el panorama musical y parece que sabe estar a la altura de la situación. En un escenario bastante lleno para la hora y la banda que eran, supieron conectar con el público. A Whitney no les tiembla el pulso. La voz principal en algunos momentos dejó un poco que desear pero el sonido en general fue impecable todo el concierto.

Kings of Leon

El concierto de Kings of Leon fue uno de los más desangelados de los que asistimos en el festival. Aún siendo cabezas de cartel del jueves, la asistencia a ese concierto no fue tan masiva como las otras jornadas. Nos dio la sensación que sólo consiguieron meter al público en el concierto con sus grandes hits y poco más. Puede que fuera porque abusaron de tocar canciones del último álbum o porque les falta crear el show que acostumbra a acompañar a las grandes bandas.

Radiohead

Uno de los conciertos más esperados. Y es que Thom Yorke y los suyos nunca decepcionan. Después de décadas de carrera, la banda inglesa está en uno de sus mejores momentos y este concierto fue exponente de ello. Musicalmente impecables y con nada que objetar de la voz y el sentimiento de Yorke, dieron un concierto precioso. Y con un setlist de 10. Piel de gallina todavía al recordar esa “All I need” que tocan tan pocas veces en directo. El público estuvo a la altura y se creó una atmósfera muy especial. Ésta culminó con un “Karma Police” al unísono entre la banda y su audiencia. Qué suerte ser fan de Radiohead.

Rock Werchter

Blink-182

De Blink-182 poco se puede decir más allá de que dieron el concierto que todo el mundo esperaba. Fueron correctos e interpretaron sus casi himnos generacionales. El público se lo pasó bien mientras esperaba a System Of A Down. Fue el concierto más flojo de su jornada en el main stage. Pero posiblemente nadie les pedía más, sólo “all the small things”.

System Of A Down

He aquí los indiscutibles “cabezones” no oficiales de la jornada del sábado. Con un escenario principal ya llenísimo un buen rato antes del concierto, parece que las ganas de éste las tenían tanto el público como la banda. System Of A Down ofrecieron un setlist enorme con más de 25 temas y consiguieron encender el público desde la primera canción. Los californianos están en buena forma y el público se lo agradeció en todo momento. La energía de su concierto y la entrega del público eclipsó en muchos momentos a Linkin Park, los líderes del cartel de esa jornada.

Linkin Park

Lo que empezó como un directo flojo se convirtió en uno de los directos más mágicos del festival. A la banda le costó conectar con el público pero a la que sonó “Breaking the habit” todo cambió. Los asistentes por fin pudimos entrar en el concierto, ellos lo notaron y todo varió por completo. Con las expectativas bajas, el estado de forma del grupo nos sorprendió positivamente. El concierto fue en auge hasta el final. Tocaron seguidas cuatro de sus canciones más conocidas. Entre ellas un “In The End” que dejaron cantar a capella al público y fue de aquellos momentos en que uno ve lo maravillosa que es la música.

A partir de allí fue un estado de éxtasis continuo y se veía en la manera de tocar y comportarse en el escenario. Chester se pasó el resto del concierto jovial. Después de tantas críticas durante años, ni ellos se estaban creyendo lo que estaba ocurriendo en Bélgica. Al terminar el directo la banda no quería irse del escenario y sus fans tampoco les dejaban. Linkin Park se pasaron minutos incrédulos mostrando agradecimiento al público ante las ovaciones de la masa.

Benjamin Clementine

La sorpresa del festival tuvo nombre propio y es el de Benjamin Clementine. El artista nos tiene acostumbrados a un soul más bien oscuro que distó mucho de su directo. Benjamin más que músico es un showman y todo su concierto fue prueba de ello. Durante el (poco, desafortunadamente) tiempo que pasamos viéndole, estuvo más interactuando con el público que tocando.

Alt-J

La banda de Leeds fue la gran perdedora de la jornada. Tocaban justo antes de Foo Fighters y posiblemente sólo un 1% del público estaba allí por ellos. Poca gente se sabía las canciones y había hasta caras de sorpresa entre los seguidores de Foo Fighters. En ningún momento consiguieron crear la atmósfera mágica que suele haber en sus conciertos pero la banda poco tuvo que ver. Musicalmente no hay nada a achacarles, más allá de algunos fallos del cantante (estúdiate el orden de las canciones, Joe, please!). Del setlist tampoco hay queja alguna pero éste fue de los peores conciertos de Alt-J vistos y la culpa es del ambiente. O el no ambiente, más bien.

Foo Fighters

El reclamo del Rock Werchter tenía que cerrar el festival como se debe. Y lo hicieron. Dave Grohl y compañía tocaron más de dos horas en un concierto que no tuvo ni un sólo momento de bajón. Foo Fighters tocan con las ganas de una banda adolescente de amigos y disfrutan en el escenario como si ellos fueran los fans. Pero hacen música como los músicos veteranos que son. Todo esto se percibe en cada nota y el público lo agradece.

Hubo canciones poco conocidas que contentaron a los fans y hits de varias generaciones que hacían pensar a uno que estaba ante un show épico. Junto con el “teatro” de Dave, que parece que lo que tiene de cantante lo iguala en carisma. Foo Fighters dieron de todo a un público que se volcó con ellos como nunca. Digamos que fue de aquellos directos que hacen que uno siga creyendo en la música.

FOTOS: Rock Werchter (Facebook)

Imagen destacada: DIY Mag (Emma Swann)