Crónica Sónar 2018: soplar las velas por todo lo alto


Este 25 aniversario del Sónar fue la edición más multitudinaria del festival barcelonés con unas 126 mil personas disfrutando de los conciertos. En Barcelona se soplaron las velas por todo lo alto, siendo el festival todo un éxito a pesar de que para algunos (gustos, colores) no haya ofrecido el mejor cartel si lo comparásemos con otros de ese cuarto de siglo que lleva a sus espaldas.

En esta crónica, hablaremos sobre muchos puntos positivos (que se notan, obviamente, por la profesionalidad y todos esos años de experiencia), aunque también propondremos algunas cosas que mejorar para futuras ediciones. Empezamos:

Sónar 2018 – Jueves 14

Llegamos a la ciudad Condal a las 12 y tras nuestro check-in en el hotel, canjeo de acreditaciones y una comida rápida cual rayo láser entramos al festival para ver el directo audiovisual de Óscar Mulero. En formato banda y con unas visuales creepies as fuck, el productor iba canlentando motores en la oscuridad del mítico Sónar Hall. Aunque las prisas por dar un “voltio” por el recinto nos pudieron y nos hicieron salirnos del directo del madrileño.

Undo comenzó su live en el Sónar Village micro en mano, distorsión y una mesa repleta de cacharros para tocar el nunca viejo Disconnect que lanzó allá por 2016. Si ya admirábamos al productor barcelonés, al ver su propuesta de directo subió un escalón más.

Volvimos al terciopelo rojo del escenario Sónar Hall para ver al tándem más esperado por nosotros: Sinjin Hawke y Zora Jones. Empezaron el directo con movimientos suaves ante una cámara a ritmo de la música para crear las visuales que conformaron su show audiovisual, viendo como sus cuerpos en mercurio iban adquiriendo formas líquidas y geométricas. Fue un directo muy potente en el que mezclaron canciones de ambos y en el que pudimos escuchar algunos temas del Opus como “Shimmer” y también de Visceral Minds 2 como “Raw”. Los bpms fueron subiendo cada vez más conforme iba transcurriendo el live, haciendo inevitable no mover el esqueleto; aunque el público no parecía entender muy bien la propuesta de la pareja (algo que no me extrañó tras mi experiencia en sesiones en las que los bpms van a una velocidad “””””superior a la normal”””””).

Bajamos de bpms y subimos a la instalación que marcaría nuestro festival y que marcará un inciso en esta crónica.

Y es que necesito hacer una mención especial a los tres días en los que pudimos disfrutar de lo que para mí ha sido una de las mejores cosas del Sónar: DESPACIO. Conforme pisamos el Sónar supimos que estaríamos los tres días anclados a esa sala preparada para el show de James Murphy junto a los 2manydjs. Nos prometieron una experiencia que traspasaba lo sensorial y, obviamente, no era mentira. Conforme entramos tras 10 minutos de cola, el contraste de la luz de la tarde y la oscuridad más plena de esa sala no nos dejaba ni ver a nuestro colegas que iban avanzando sin parar. Cual fila de niños de parvulario, con nuestras manos entrelazadas nos dirigimos a un lado de la maravillosa pista de baile que nos envolvía: altavoces a cada rincón, la bola de discoteca más grande del mundo, oscuridad, sonido de 10 y ni rastro de la cabina. Cuando escuchamos atentamente cada uno de los temas que se iban sucediendo, no pudimos evitar bailar y no parar, bailar y sonreír como si estuviéramos en otro planeta en el que podíamos ver el sol lleno de cristales con unos planetas a su al rededor formando un sistema de sonido. El funk, el high energy, los 80 y lo más electrónico se fusionaban haciendo una sesión tan perfecta que llegamos a cuestionarnos si eso que escuchábamos “estaba pre-grabado”.

Temas como “Safety Dance” de Men Without Hats, “Jungle Boogie” de Kool & the Gang, “Space Operator” de 4 M International, “I’m Chief Kamanawanalea (We’re the Royal Macadamia Nuts)” de The Turtles, “What Is Love?” de Deee-Lite, el remix de Captain Planet al “Como Yo” (Captain Planet Remix)… ¿Os hacéis una idea con ellos de lo brutal que fue? Yo creo que no.

despacio_thursday_ cronica sonar 2018 _arielmartini_1502

Terminamos nuestra primera jornada de Sónar de Día con la actuación de Yaeji en el Sónar Village, donde se unían todos para bailar los temas de la americana de origen coreano que no soltó el micro en casi toda la actuación. Mucho house y algunos de sus temas míticos como “Raingurl” o “drinkin i’m sippin on” hicieron bailar a un público decidido a no quedarse quieto, aunque habría sido difícil pues la sesión de Yaeji no daba pie al descanso.

Nuestra pronta salida fue por querer ir a una de las tantas fiestas Off Sónar que tuvieron lugar en Barcelona durante el jueves (pudimos ver que hubieron unas 42 fiestas programadas para ese día). Nosotros decidimos ver a The Hacker, en un evento que encontramos (gracias, Luís) por el Instagram de Cardopusher, que fue el encargado del warm-up de aquella increíble noche en el Garage 442. Y digo increíble porque tan solo eramos 30 personas bailando el electro que ponía el productor francés, cerrando una primera jornada de 10.

Sónar 2018 – Viernes 15

Sónar de Día.

Nos levantamos relativamente pronto tras el primer día tan intenso, aunque nos esperaba uno aún más por la apertura del Sónar de Noche.

Llegar al Sónar Village a golpe de disco fue algo que nos enamoró. Pedro Vian a los platos con su proyecto Island in the Sun nos regaló momento MÁGICOS con un cierre increíble con el tema “Taj Mahal” de Jorge Ben Jor. Una sesión en la que vimos cómo se iba llenando el mítico césped de gente encantada cual serpiente por los temazos que iba poniendo el barcelonés.

De lo poco que pudimos disfrutar del Sónar + D fue en esa segunda jornada de festival. Nos dirigimos directos del césped a una de las largas colas que se formaban para escuchar las ponencias para ver la entrevista a Paul de Felix & Paul Studios (que os sonará más porque fueron los encargados de hacer Isle of Dogs de Wes Anderson). Habló sobre algunos de sus proyectos como Strangers o Nomads, la experiencia de trabajar con Oculus, cómo fue trabajar con Wes Anderson o en uno de sus últimos proyectos, Jurassic World. Aunque lo más interesante fue saber su visión de la realidad virtual y el story telling de la RV inmersiva, sobre todo cuando habló de cómo ve el futuro de esta disciplina que cada día va a más en el mundo audiovisual.

Sin embargo, tras dejarnos una sonrisa en la boca, vino “el enfado”. La imposibilidad de ver a Riyuchi Sakamoto por haber visto la ponencia anterior nos dejó muy mal sabor de boca ¿Por qué tenemos que elegir entre una charla y otra? ¿Por qué no existe la posibilidad de apuntarse a la ponencia para que no quedarse sin escuchar algo por lo que te has planteado ir al Sónar +D? Esas son algunas de las preguntas que nos hacemos y que nos gustaría que la organización del Sónar también se plantease. Para calmarnos un poco, volvimos a dar una vuelta por la zona +D habilitada en la Fira. Una segunda visita por el MarketLab, pasando por el stand de Elektron, charlando sobre el proyecto de impresión 3D de vinilos BitBump y la oportunidad de ver y que nos pudieran explicar los de Grau Modular sus increíbles cajas para modulares.

Obviamente, nuestro compromiso personal con DESPACIO sobrepasó los límites de la lógica y tuvimos que volver, esta vez para ver de cerca a los 2manydjs y James Murphy en la cabina, enlazando vinilo tras vinilo en los cuatro platos que tenían ante ellos. Para después ver cómo una masa de gente se agolpaba para ver a Rosalía a las puertas del Sónar Hall,  mientrasalgunos apostamos por la música experimental de Chino Amobi quien empezó fuerte con unas grabaciones del actual presidente de los EE.UU., Donald Trump. Reivindicativo como ninguno y con mucho sentimiento, parecía que estaba sintiendo su directo el triple que nosotros. La verdad es que no le hacían falta visuales para entender su concepto, aunque parte del público pensara que era “música de baile”.

Mr.Eazi fue el último artista que vimos, y el último en calentar esa tarde tan afro con todos los artistas que pasaron por el Village gracias al showcase de Diplo. La verdad es que nos esperabamos que Mr. Eazi hiciera un concierto y no una sesión, pero eso no nos quitó disfrutar de su selección musical.

Sónar de Noche.

Empezamos la noche con el plato fuerte: Gorillaz. Un setlist de 10 en el que tocaron todas las canciones que el público esperábamos, intercalando clasicazos como “Feel Good Inc.” (con la presencia de De La Soul, OBVIAMENTE), “Clint Eastwood”, “Stylo”, “Tomorrow Comes Today” o “Kids With Guns”; con temas de su próximo álbum The Now Now como “Humility” o de su último largo como “Andromeda”. Aunque lo que más nos gustó fueron las apariciones estelares de De La Soul, Littlel Simz que nos hizo movernos a todos creando un terremoto por los saltos con su colaboración “Garage Palace” y la más especial para algunos de nosotros: la de Jamie Principle. ¿Quién diría que ese hombre tiene 58 años? Que cantara junto a Damon Albarn “Hollywood” nos ENCANTÓ.

Y bueno, ¿qué decir de Damon? No se puede tener más carisma y más voz que ese hombre. Vaya en solitario o junto a Gorillaz, nos tiene enamorados. La verdad es que puedo aventurarme a decir, que fue de los mejores conciertos en los que he estado, en general, en mi vida.

originales_material-en-9440 cronica sonar 2018
Gorillaz

Benjamin Damage hizo una pedazo de sesión en el escenario SónarPub. Solo con ver la cantidad de gente que se agolpó en ese escenario durante la hora y cinco minutos que duró el directo que preparó, os podéis imaginar el éxito… Directo completamente analógico en el que no se le vio ni sudar ni pestañear a pesar de lanzar sonidos contundentes a un público entregado. Aquellos maravillados por el techno, hicieron la noche.

El último que vimos fue al impasible Ángel Molina poniendo temas capaces de despertar a los muertos. Sin embargo, no nos quedamos mucho tiempo al estar agotados (literalmente) de la segunda jornada de festival.

Sónar 2018 – Sábado 16

Sónar de Día

Levantarse tras la jornada del viernes fue algo bastante duro que el cuerpo no pudo soportar. Lo que más dolió: no poder ver el directazo que os recomendamos de Pina con las visuales de Gnomalab. Comer a las 5 de la tarde ayudó bastante e hizo que pudiéramos ver al mítico Tony Allen junto a Amp Fiddler. Hicieron un concierto que sobrepasó los límites de la miticidad, pues no todos los días ves en directo a el mítico batería y fundador del afrobeat acompañado del incrible Amp Fiddler, que si no os suena, ha trabajado con George Clinton, Prince o Jamiroquai entro otro muchos… Solo una palabra: MA RA VI LLA. Un concierto totalmente necesario para aquellos amantes del funk y la música negra que nos lo gozamos mucho, sobre todo con la versión al “Cosmic Slop” de Funkadelic.

Tras sentarnos un rato fuimos al Sónar Village para ver a Jarami, un dueto que, personalmente, por lo que había escuchado me apetecía bastante ver. Sin embargo, fue increiblemente decepcionante. No sabían enlazar un tema con otro, ningún tipo de progresión en la sesión, ni sentido de esta. Creo que no hace falta que me explaye mucho en esto.

Sónar de Noche

La última noche nos la tomamos con muchísima tranquilidad. Mientras cenábamos esa maravillosa pasta del puesto Na Madrona escuchábamos como John Talabot rompía el equipo de sonido del tapado Sónar Car con un techno rompe piedras.

La mayor bola de discoteca del mundo se trasladó del Sónar de Día después de tres días al Sónar de Noche por la actuación de los aclamados LCD Soundsystem. He de admitir que no son santo de mi devoción, pero siempre está bien ver a un grupo mítico aunque solo te sepas 5 canciones. “Tonite”, “I Can Change” o “You Wanted a Hit” fueron algunos de los temas que conformaron el setlist de la banda que dio uno de los conciertos más multitudinarios de festival en el que, hasta los más escépticos, no nos arrepentimos.

originales_material-en-5428 cronica Sonar 2018
LCD Soundsystem

A la talla de Aphex Twin podría estar perfectamente Lanark Artefax. Los amantes del ambient y el IBM estuvieron de enhorabuena con un live de visuales increíbles en una escenografía en la que el productor permanecía tapado por una especie de biombo. Otro descubrimiento gracias al Sónar.

Con Tokimonsta cambiamos totalmente de género musical. “Steal My Attention” o “Realla” (<3) fueron algunas de las canciones de su repertorio que sonaron mientras se mezclaban con temas tan variopintos como el “Freak On” de Missy Elliot o “Get Get Down” de Paul Johnson . La sesión fue muy hacia arriba, empezando con un rollo más R&B para acabar con algo más electrónico para poner el broche final a esa hora de sesión más “comercial”.

Tras la americana, seguimos con la misma tónica y nos quedamos en aquel escenario. Para mi Soulection siempre ha sido uno de mis sellos estrella. De ahí he descubierto artistazos como Atu, Taku o Sango, y la incorporación de Joe Kay al cartel fue como un toque más de luz a ese line-up. Marcó el punto de inflexión de la noche, haciéndonos ir demasiado arriba. Hubo tanto baile que hasta cuando encontramos a Nick Hook (que había actuado esa misma mañana en el Sónar de Día y que, desgraciadamente, no sabíamos quién era. Matadme.) se pegó unos cuantos bailes con nosotros después de hablar con él. Ahí en realidad fue cuando se dobló la noche, y mi mano. Aunque esto no hizo que parara de disfrutar. El set continuaba y la aparición de IAMDDB fue un puntazo que añadió más valor a un DJ set que podría haber pasado desapercibido entre tanta estrella.

Seguimos empalmando artista con artista para dar paso a uno de mis artistas TOP del momento. Lo de Goldlink la verdad es que no tuvo nombre. Reventar suela se quedo corto con lo que bailamos, la calidad como artista del rapero americano es increíble tanto que no nos pareció raro conocer a una (encantadora) pareja de texanos que vino al festival solo para ver a este hombre. Temas como “Meditation” o “Crew” no pudieron faltar en ese setlist tan intenso de apenas 1 hora que hizo que Goldlink estuviera la mayor parte del tiempo rapeando encima de la mesa del DJ (o de los monitores) que le acompañaba. La apuesta del Sónar por sonidos urbanos: 50 PUNTOS MÁS PARA GRIFFINDOR.

Sin embargo, mi dolor de mano no desapareció por mucho que yo lo evitara y tuvimos que ir a la Cruz Roja para acabar la noche. Al día siguiente, no me arrepentí de nada y menos al ver que tuvimos que rondar por Barcelona después de que hiciéramos el check-out en el hotel.

Balance Sónar 2018

Como parte final de la crónica, haré un balance sobre el festival. Y algo que me gustaría destacar es el ambiente del Sónar. Es una de las razones por las que repito sin dudar este festival, y es que el público es MARAVILLOSO. El hecho de poder ir a un concierto de un cabeza de cartel sin estar apretado o que la gente te pida permiso o perdón es algo TOTALMENTE A VALORAR en un festival y también algo que casi nunca se destaca en las crónicas.

Mi siguiente cosa favorita: los servicios. Siempre lo digo y lo he estado repitiendo en todos mis artículos: la organización y los servicios del Sónar son maravillosos. Aunque, he decir que las barras del VIP por la noche no estuvieron a la altura, de hecho prefería pedir mil veces en las barras de fuera que en las del VIP que, supuestamente, estaban más vacías.

Por otro lado, tenemos el Sónar +D. Al menos para mi fue un poco decepcionante… Puede que haya hinchado mis expectativas y el hecho de haberme quedado sin escuchar a Sakamoto haya mermado un poco mis ganas de intentar ir a más conferencias. Aunque por otro lado, esto no quita que vea la increíble propuesta que supone esta parte del festival que, obviamente, al solo tener 5 años de vida se nutrirá de todas las opiniones de aquellos profesionales que acuden año tras año a esta cita dedicada a la tecnología, las artes y la innovación. El hecho de que se hayan vendido 6000 acreditaciones, imposibilitaba el hecho de poder ver todas las charlas, por eso, como propuesta me gustaría o que se planteara el hecho de cambiar el espacio de las conferencias o que (al igual que con los talleres) se habilite una lista para apuntarse a las charlas que se quieren ver y con el aforo sobrante, entra la gente por fila.

Lo más importante, los conciertos. Superaron las expectativas de cualquiera. A pesar de que a primeras puede que el line-up no haya llamado la atención de muchos, tenía algunos puntos fuertes. En primer lugar, la ampliación de algunas actuaciones como la posibilidad de poder disfrutar de DESPACIO todos los días o que muchos shows fueran de más de una hora (algo bastante raro en festivales). En segundo lugar, el hecho de haber traído artistas que han actuado de forma recurrente en el festival podría haber parecido un punto negativo pero, nada más lejos de la realidad… El Sónar siempre se ha caracterizado por sus solapes en los que tenías que elegir entre artistas y que hayan venido esos artistas “más vistos” en nuestro país hacía que pudieras elegir sin remordimientos. Por último, y algo que repetiré hasta la saciedad, es que los nombres más “grandes” de un cartel no lo definen, y el Sónar es uno de esos festivales que vayas al escenario que vayas da igual ir a ciegas, siempre descubrirás algo que acabarás poniéndote en el móvil, la oficina o en tu casa a toda hostia. Así que, nos vemos el año que viene Barcelona.