Crónica SOSxFuera: sábado 7 de mayo


Lo sé, he tardado en publicar la crónica, pero no voy a repetir por enésima vez que no fui a currar.

El sábado nos despertamos tarde, comimos más tarde aún (algunos cerebro y pasas para acordarse del día anterior) y llegamos al festival a las 7 de la tarde. Vimos en la salida a Santiago Auserón con su traje color granate atendiendo a sus fans, pero pasamos de él y nos fuimos a por unas cervezas (OBVIAMENTE EN AL BAR DE LA ESQUINA Y NO EN EL RECINTO). Tras refrescar el gaznate, nos dispusimos a entrar buscando algo que ver, y siguiendo con nuestra lógica de fidelidad máxima a Jägermusic, fuimos a ver qué tal sonaban My expansive awareness, y para nuestra satisfacción personal sonaban de puta madre. Los zaragozanos nos ofrecieron un concierto lleno de psicodelia y guitarreo que nos caló muy hondo. Muy fan.

Después, nos acercamos un poco a ciegas al escenario Inside, y me avergüenza no haber conocido antes a Blonde Redhead, porque para mí fue sin duda el mejor concierto de todo el festival. Con más de 20 años de trayectoria, el trío americano-japonés me flipó a niveles insospechados, ¡NO ME QUIERO NI IMAGINAR CÓMO DEBEN DE SER CON UN BUEN SONIDO! La voz de Kazu Makino no apenas se oía… Pero a pesar de todo, fue espectacular, con un público numeroso y receptivo, seduciéndonos como si fueran sirenas.

Dejando mi lado poético, acabo de recordar que al acabar el concierto me fui a los baños que estaban al lado del escenario Inside, y siguiendo con la dinámica de la Parte I de la crónica, os voy a hablar un poco de ellos: eran un auténtico desastre. Ya de por sí, y a pesar de tener abiertos los baños del auditorio, creo que en unas paellas universitarias hay más policlean que en el recinto del SOS. Ir a mear se convirtió en toda una odisea, pues si los tíos lo tenéis más fácil y oían quejas… ¡Imaginaos ser mujer! Fue algo así como un casting para entrar como contorsionista al Circo del Sol, aguantar la respiración por la peste, mantener el equilibrio porque no te entrara sida o una ETS y mirarte en ese pequeño espejo que había en la puerta de todos los baños con cara de “aguanta por favor”.

Cerrado este inciso escatológico, continúo: Tras la gozada de concierto de Blonde Redhead, volvimos al escenario Jägermusic a ver un rato a Nueva Vulcano, apostando otra vez por ver algo nuevo, pero no nos molaron pues no sabía si estaba en un concierto de Nueva Vulcano o uno de Los Piratas. Por ello, nos fuimos a escuchar lo que nos tenía preparado el barcelonés Undo, con el que di bastante por saco en mis artículos preSOS, y si no me hicisteis caso… hicisteis MUY MAL. Ya que no exagero al decir que fue una de las mejores sesiones en las que he estado: mucho techno pero del bueno, del que es música, con una progresión hacia arriba (a alguno que otro le vi con cara de orgasmo) y transmitiendo ese buen rollo que lleva dentro (lo conocimos y lo pudimos demostrar). Tras él, la siguiente actuación en el escenario SOSClub fue la del valenciano Edu Imbernon, quien al empezarla y ver que no supo continuar de forma progresiva con la sesión de Undo, sino que puso metralleo a saco, preferimos irnos. Gustos, colores.

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Aunque no estuvimos, teníamos muchas ganas de ver a Amaral… Fuera coñas, voy a hablar del dúo por algo que pasó, que yo no vi, pero que viene de una persona de la que me fío. Con lo polémico que ha sido que fuera el dúo al festival, para más inri, hubo mucho beef con ellos. Llamemoslo: Amaral vs. Kiko Veneno, el combate definitivo; pues según ha llegado a nuestros oídos, mientras una de las leyendas del pop español tocaba en el escenario Inside después de que le hubieran cambiado el horario, Amaral hacía su prueba de sonido al lado con unos decibelios por encima del sonido de Kiko Veneno, haciendo que no pudiera continuar y que tras tocar “Volando voy” abandonase el escenario. (Y AQUÍ LLEGA MI OPINIÓN) A mí esto sinceramente me parece tanto una falta de respeto por parte de los artistas (que encima no se cortaron al decir “Un saludo a Kiko Veneno: te lo has currado” al empezar el concierto), como por parte de la organización que sabiendo que los escenarios estaban bastante próximos, dejaron que se contaminara el sonido.

Pero sigo con lo mío. Cuando acabó el barcelonés y no quisimos ver a Imbernon, nos dirigimos al escenario Estrella Levante para ver a uno de los cabezas de cartel, los británicos The Libertines. Yo esperaba verlos con dificultades para moverse y extremadamente drogados, pero la verdad es que mantenían la compostura, además de lucir una barriguita de llevar tiempo sin drogarse (bueno o al menos no tanto). En mi más humilde opinión, los veo como un grupo british más, así que a mitad de concierto preferimos irnos a comernos unas hamburguesas jodidamente buenas de esos maravillosas food trucks¡a esos artistas gastronómicos sí que los podéis volver a traer eh! Mientras cenaba escuchaba de fondo las payasadas de los libertinos, con ese final que tenían súper preparando, haciendo el paripé de “final de concierto”.

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Con el estómago lleno, volvimos de cabeza al SOSClub para ver a Pional. De su sesión he de decir que por gustar nos gustan más sus producciones; fue una sesión muy housera e imposible de bailar al no poder ni dar un paso con la cantidad de gente que se apiñaba en ese área.

Por último, porque ya era nuestro último concierto, vimos a Triángulo de Amor Bizarro. Como dije en mi post anterior, actuaban a unas horas intempestivas cosas que no fue gran problema ya que vivimos un concierto al nivel de la banda, raramente sin pogos y muy disfrutable. Mención especial para su guitarrista Rodrigo Caamaño, al que podríamos considerar perfectamente como un semidios de las cuerdas.

Pero llegó el fin, las razones para irnos pesaban demasiado: Triangulo de Amor Bizarro nos dejó con muy buen rollo en el cuerpo para irnos del festival con buen sabor de boca, yo luchaba porque los parpados no se me cerrasen, necesitaba una cama en la que dormir que no pareciera un trozo de cartón y la advertencia que nos hicieron sobre lo malo que era el b2b de Troxler con The Martinez Brothers fue culminante para coger el coche y largarnos. Lo sé, yo los recomendé, pero también recomendé a Addictive TV y fue una mierda. (Si los visteis poned comentarios diciéndome qué tal estuvieron por si arrepentirme o no.)

Como conclusión, tengo que finalizar esta crónica diciendo que el festival estaba bastante vacío, pero NO por lo que se empeñan los medios, eso de que fue por el “mal tiempo”… FUE POR EL CARTEL. Acostumbrados a line ups donde podíamos encontrar artistas tanto nacionales como internacionales del nivel de Morrisey o Pet Shop Boys, fastidió bastante que el festival bajase de nivel. Ya hay bastantes teorías sobre por qué ha pasado esto, como que “el festival está ahorrando para su décimo aniversario” pero creo que no va por esos tiros… De hecho, ya han causado polémica al vender las entradas para la próxima edición (pinchad aquí y leed los comunicados) y huele más a problemas con la solvencia del festival que a otra cosa. Por otra parte, añadir que la organización debería de prestar más atención a los comentarios del público y a las críticas negativas (no a la montonada de críticas super positivas, happy fantásticas que tienen) para ir mejorando el festival, pues con ya 9 ediciones a las espaldas siguen tienen fallos de principiantes, y creo que la mejor manera para mejorar un evento de este calibre es escuchando a ese público tanto de asiduos como de primerizos que no ha parado de quejarse, solo basta ir a la página de Facebook y leer unos cuantos comentarios para verlo…

Foto: SOS 4.8