Crónica SOSxFuera: viernes 6 de mayo


Ya no recordaba lo que era ir así a un festival: sin presiones, sin tener que aguantar a la gente por conseguir una primera fila, viendo a los artistas que me diera la gana, a mi rollo y con pocas preocupaciones, exactamente con una única preocupación: tener siempre una cerveza en la mano.

Como ya dije en mi post preSOSxFuera, el festival murciano que celebró hace un par de días su novena edición, no nos invitó a ir. No obstante, no nos preocupó en absoluto pues recibimos una invitación catalana, ya sabéis eso de “la pela és la pela”. Así que acabamos pasando dos días de verbena, digo de festival con los amigos y hemos vuelto a vivir un festival sin trabajar.

Por la tarde preparamos las mochilas para coger un tren dirección Murcia a las 6 de la tarde. Tras una hora y media de trayecto y una caminata de 20 minutos desde la estación hasta La Fica, llegamos al recinto para ver a Toundra con una sed infernal que hizo que nos gastásemos 9 euros en una cerveza, sí, NUEVE pavazos… pero había mucha sed y por ello batimos el récord de velocidad bebiendo mientras mi cartera se iba desangrando e iba calculando cuántos litros de cerveza me podría haber bebido de haberlas comprado en el Eroski. Pero bueno, que me voy por las ramas… Nos instalamos en el escenario Inside, donde la banda madrileña ya había empezado su concierto y en el que no pude aguantar ni diez minutos sin ponerme los tapones por el sonido tan horrible que sigue llevando el SOS: Por favor, un llamamiento a esos organizadores, menos coches de choque y mejor equipo de sonido, gracias. Acabábamos de llegar y ya me estaba alegrando de no haber pagado ni un solo euro por ir: me tangan con la bebida y Toundra, un grupo totalmente instrumental quedaba desprestigiado por un sonido de mierda. Desde este momento ya fui sentenciada a tener que llevar los tapones casi todo el festival. Que, por cierto, un inciso: la gente no entiende que los tapones son muy clave; fui escaneada por muchos como si taparme los oídos fuera porque me daba “asco” el artista y no por no quedarme sorda.

Después de esta primera toma de contacto con doble enfado al saber que probablemente me moriría de sed y que tendría una migraña tremenda a causa de ese sonido que acabaría por reventarme los tímpanos, nos juntamos con los que pasaríamos estos días de festival; esa gente de bien por la que estábamos ahí y la que se encargó de que no tuviera ningún tipo de deshidratación, esa. Fuimos a ver la resurrección de Manic Street Preachers aunque algunos de nosotros solo nos supiéramos su tema por excelencia “If You Tolerate This Your Children Will Be Next”. El escenario, decorado con banderas de gales y con una pantalla en la que se podía leer el nombre del su dico “Everthing Must Go On” que cumplía 20 años (que se dice pronto) y el tema con el que empezaban ese concierto que la verdad nos gustó bastante. Un concierto que terminó con James Dean Bradfield coreando solo, es decir, sin banda y sin público que siguiera las líneas, algo que creo que no le sentó muy bien.

Si partimos de la base que este año el cartel no era santo de mi devoción, a partir de aquí la verdad es que lo único que puedo decir es que fuimos rondando de un escenario a otro hasta que empezaran The Suicide of  Western Culture, que tocaban a las 4:30 en el escenario Jägermusic. Ya que estamos, decir que los horarios estaban hechos un poco con el… eso, pues había grupos que no pintaban nada a la hora que tocaban: Toundra que podrían ser perfectamente cabeza de cartel (al menos para mí) tocando a las 8 de la tarde, Triángulo de Amor Bizarro a las 3 de la mañana, The Suicide of Western Culture a las 4:30… o el cambio repentino de horarios, un clásico del SOS, con el que Kiko Veneno pasó de tocar en los Aperitivos SOS a tocar en el escenario Inside.

Bueno, primero decir que no vimos a Love of Lesbian, pero pudimos observar la cantidad de público que atrayeron al escenario Inside, fue un remember de Lory Meyers SOS 2015, algo que por supuesto se repetiría con Amaral al día siguiente; y segundo que solo vimos el final del concierto de CHVRCHES en el que había un buen sonido (increíble) y donde pudimos escuchar algunos de sus hits como “The Mother We Share” o “Leave a Trace” .

Como anécdota poco relacionada con la música, la única vez que salimos del recinto a por una chaqueta a eso de las 2 de la mañana porque refrescaba bastante, fuimos testigos de la fauna que rodea la situación geográfica del recinto: volviendo a La Fica pudimos observar cómo un grupo de prepúberes que no alcanzarían los 13 años tiraban una botella de cristal a la cabeza de un pobre chico que iba caminando por esos lares, a nosotros no nos pasó nada, se ve que tenemos genética de barrio. Además el Eroski a esas horas parecía un polígono de discoteca y obviamente si estaba así a las 2, imaginaos cómo estaba a las 6 de la mañana…

Cuando volvimos al recinto, empezaba Addictive TV; y la verdad es que no nos hizo falta ni acercarnos, fue la gran decepción del festival: una montonada de temas comercialoides que acabaron por convertirse en una sesión insoportable, nada parecida a las expectativas que teníamos sobre el dúo tras haber visto sus actuaciones en YouTube. Por eso no nos faltaron razones para irnos y esperar a que empezara el concierto de los de Rubí en el escenario Jägermusic, con tal de librarnos librarnos de ese infierno musical. Y muy buena elección que hicimos, pues los Suicide nunca defraudan: su directo habitual, con mucho cacharraje y sin ningún fallo; el único problema que pudimos ver fue que la virgen estuvo menos reluciente pues tuvo que brillar en el suelo del escenario. A pesar de ser altas horas de la madrugada tuvieron un público que lo dio todo y saltó como nunca en su tema estrella “Love Your Friends, Hate Politicians”.

No sé hacer fotos #tsowc #SOSxFuera

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Finalmente, a las 6 de la mañana después de haber escuchado la “sesión” de Luciano, solo decir que no entendía (NI ENTIENDO) como uno de los DJs más reconocidos a nivel mundial puede hacer una sesión tan monótona, perfecta electrónica de chanclis made in Ibiza. Enough

Bueno, aquí otra anécdota fuera de lo musical que considero digna de mención por lo flipante del asunto, y es que probablemente haya algún diabético/a por aquí leyendo que me entienda. Bueno, procedo: Ser diabética es una putada, y sobre todo cuando me da una hipoglucemia por estar un montón de horas de aquí para allá, que si bailando, que si viendo conciertos, etc. Y que casualmente no llevase encima ni un solo azucarillo en la riñonera. Así que toca pedir cualquier cosa con azúcar para no desmayarse. En ese momento, como me encontraba como el oj*te, me ayudó mi novio a pedir algo, pero lo que no esperábamos es que no quisieran darnos NADA con el argumento de “estamos cerrando” aunque me estuviera medio muriendo (obviamente lo pedimos por favor y diciendo por qué pedíamos algo a las 6 de la mañana). Tras quedarnos flipados, lo volvimos a intentar, pero qué sorpresa que no dijimos nada y ya estaban diciéndonos que no otra vez. Parece que solo cuando mi querido se puso rollo chungo diciéndoles que eran “unos incompetentes” mientras yo con cara de muerta suplicaba que me dieran una Coca-Cola aunque tuviera que pagar 10 euros por ella, se dignaron a reaccionar y nos la pusieron. Todo muy normal, parece que el aprendizaje de la historia fuera: si no amenazas, no te llevas nada.

Ya por último, que llevo casi 1400 palabras de crónica, os dije que os iba a hablar del camping, y bueno: colchón del grosor de una rebanada de pan de molde, accesible solo en coche, los horarios de recepción bastante erróneos y las cortinas más feas del universo pero pasable, se podía vivir y bastante fiel a su precio.

Aún me queda la Parte II, seguid atentos.

Foto: Cinco Soles