Crónica Sziget Festival 2017: Parte II


Ya os hemos contado cómo llegamos a la isla y cómo vivimos los conciertos del día inaugural con P!nk o Billy Talent. Hoy seguimos nuestra aventura con la crónica Sziget de los días 0 y 1.

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10 de agosto

Abrimos nuestro periplo con Tom Odell en el Main Stage. Con un piano negro en medio del escenario y con la banda rodeándole, Tom abría de la mano de “Still Gettin Used to Being on My Own”. Seriedad y emoción fue lo que se percibió en un principio en su directo, pero el público comenzó a calentarse y a animarse a cantar a medida que avanzaba el setlist; el cual fue dominado por su álbum debut Long Way Down, a pesar de haber publicado el año pasado su segundo, Wrong Crowd. “Heal”, “Grow Old With Me” o “Can’t Pretend” fueron las que más aplausos obtuvieron hasta que llegó, tras un precioso intro, “Another Love”. El hit por antonomasia del inglés levantó a toda la gente que estaba sentada en la parte de atrás antes de cerrar con otra de sus grandes canciones, “Magnetised”.

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Todo lo bueno que nos dejó Tom Odell, Wiz Khalifa nos lo quitó en ese mismo escenario. Covers sin venir a cuento, escenografía cutre y actitud pasota fueron los protagonistas del directo de Cameron. Ni las ganas de escuchar “Black And Yellow” en directo pudieron retenernos al ver que llegaba a rapear en playback, tapándose la boca torpemente con el micrófono. Un cuadro.

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Como sabéis, no todo es música en Sziget, las artes escénicas y la danza también tienen su lugar en la isla y, como cada año, el festival contaba con la actuación de un “Giant Street Theater”. Esta edición, los franceses Collectif Arbuste y los españoles Aerial Jockey Strada se unían para realizar una única y especial obra llamada LATALAYA, creada especialmente para exhibirse en Sziget. Mientras que los franceses ponían el ritmo, los españoles colgados de cuerdas realizaban acrobacias aéreas y movimientos coreografiados al milímetro creando formas espectaculares. Un show que, sin duda, había que admirar al menos una de las 12 veces que se realizaba.

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Llegaba la hora de poner rumbo al norte y de experimentar el lado más electrónico del festival. W&W nos esperaban en el Telekom Arena, que este año paso de ser una carpa normal a una carpa de circo con mayor capacidad. Aun así, las colas y empujones a la entrada no se pudieron evitar y el calor humano dentro de la carpa era palpable. Las visuales, mejoradas aún más en esta edición, y la inclusión de pantallas en los postes de agarre de la carpa hacían de la experiencia en la Telekom algo inolvidable con lo que cerramos nuestra segunda noche de festival.

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11 de agosto

Abrimos nuestro tercer día con Mando Diao en el Main Stage. Eran las 4 de la tarde bajo un sol abrasador, pero eso no amedrentó a los suecos que salieron a darlo todo desde el primer momento. Pese a ser el primer concierto de los escenarios principales nos encontramos arropados por mucha gente: fans que se dejaban la garganta y los ojos en los descamisados suecos, y otros no tan fans que solo disfrutaban de una buena sesión de rock de sobremesa. Sonaron “Gloria”, “Dancing All the Way to Hell”, “Down in the Past” o “Money” antes de un set electrónico de lo más random en el que convirtieron “Sweet Wet Dreams” en algo digno del Telekom Arena. Directo cañero y divertido, pero en el que nos faltó “Black Saturday”.

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Todos los días hay una fiesta en el escenario principal y hoy era el día de la Flag Party, en la que cada uno llevaba su propia bandera o zarandeaba las que los organizadores repartían desde las primeras filas. Un buen chute de energía y buen rollo del que Rudimental se vieron contagiados. Tras nuestro chasco en el Arenal 2015, teníamos ganas de verles otra vez en directo y no defraudaron. Ritmos electrónicos, drum&bass, con vocales y vibes de lo más callejeros y tropicales fueron los protagonistas del directo de los londinenses.

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Los incluimos en nuestros must del festival, e hicimos bien. Mucha gente estaba sentada lejos del escenario para disfrutar de la actuación, pero una integrante advirtió: “He de decir que la performance se disfruta más bailando junto a nosotros”. La rave queer de los rusos Sado Opera, berlineses por adopción, tiñó el ya de por si abierto Magic Mirror en una fiesta pro libertad sexual, exhibicionismo y pintura facial a lo Kiss. Hubo coreografías porno, depilación de axilas en directo y todo tipo de declaraciones del vocalista que no paraba de bailar y posar para los allí presentes. Una auténtica fiesta kinky que deseamos repetir más pronto que tarde.

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En ese mismo escenario media hora más tarde, una de las grandes exclusivas del festival iba a tener lugar. Limbo, el cabaret con fusiones circenses, acrobáticas y musicales dejó con la boca abierta a todo aquel que se aproximó. Espadas ardientes que se introducían en gargantas, cuerpos que se contorsionaban como si fueran plastilina o acrobacias aéreas que llegaban a casi tocar al espectador. Un espectáculo único que llegaba a Sziget tras recorrerse media Europa.

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Y para poner el punto final a la noche, los predecibles drops de GTA en la carpa A38 hicieron que nos alejáramos de ahí en busca de refugio, por lo que decidimos explorar las delicias del Colosseum y el Telekom Arena con Nervo, hasta que las fuerzas pudieron con nosotros.

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FOTO: Rockstar Photographers.