Crónica FIB 2016: viernes


Hay fechas que espera una con cariño. Sin duda, uno de los special guest del año suele suceder en julio, en Benicassim. A pesar de empezar algo tarde con la buena costumbre de asistir al FIB, la afiancé entre mis prioridades estivales.

 

A pesar de que por motivos personales no pude disfrutar de la jornada del jueves y perderme a Major Lazer y Skepta (entre otros). Personalmente y a priori, este cartel me hacía la boca agua.
No le pude dar un beso a fibercito, ¡me habían cambiado la entrada de sitio! A nivel espacios, noté mejoras. Un recinto con mejor cara que años anteriores, la figura de J&B muy molona y presente, oferta para papear completísima y la reestruturación de escenarios (que falta hacía).

VIERNES

Llegar corriendo a The Soft Moon, con prisas, sudando, pero feliz. Lástima que solo pude disfrutar del final del set que claro, me supo a poco.

Después en el Escenario Las Palmas, nos reunimos unos cuantos colegas para ver a La Habitación Roja. Y es que el FIB son colegas, muchos colegas. La banda nacional se marcó un sota, caballo y rey, pero oye, que siempre les funciona la fórmula. Las de siempre, las nuevas, que a mi me gustan menos y las de siempre siempre. Mola encontrarse en el escenario principal un festival “de güiris”, con la masa cantando “Ayer”, cantando en castellano. Llevo unos años diciendo que los porcentajes de foraneos y españolitos se está equiparando, poco a poco.

Ellos, The Vaccines son esa banda que puedo ver cuantas veces quiera. Más o menos lucidos, pero siempre a punto, siempre meneandome con su rollo. “If You Wanna”, “PostBreak-Up Sex” y la festivalera “Wetsuit”eran obvias en su set. Tachados de simples y poco generacionales, oiga, que si no le gustan tiene más escenarios llenos de artistas. Puede que la NME ya no los encumbre, pero mira… Será que yo soy simple, y que con una guitarra y unos cuantos británicos puedo ser feliz.

Todo apuntaba a que iba a escaparme a ver a Dorian. El cariño que irradio en los conciertos de la banda no es normal. Un Escenario Visa repleto de cantantes y amantes pastillas rosas. Una clara muestra de que los recuerdos son muy fuertes, y que 10 años y un día, pueden durar mucho más tiempo. Le pese a quien le pese.

dorian adrian morote

Fotografía de Adrián Morote

A Juventud Juché los gocé a medias en el Escenario Radio 3. Digo a medias, porque sigo sin conseguir desdoblarme en espacio-tiempo. Aquí conviene que cite la discusión que tuve con un tipo al que no conocía de nada. Decía el amigo que “los grupos esos del Escenario de Radio 3” estaban mal hechos. Tanta carne de headline hay que soportar en los macrofestivalales, TANTA. No es que tenga derecho a sobreponer mi opinión a otras, pero debe de ser que no estuvo en el bolo de Juventud Juché. El crecimiento de la banda se nota en cada nueva aparición, será que me estoy convirtiendo a la cultura garagera.

Me duele decirlo, pero algo me pasó Jamie XX. Quizás había colocado en un pódium muy alto su actuación en el Sónar del año pasado, quizás venía con demasiadas ganas. Me perdí en ciertos momentos del set, y no digo que fuera malo, pero parece que yo estaba desubicada. Me salvaron los tramos más contundentes. Aún así, supe apreciar esa técnica pulida por fusionar épocas musicales, la nueva electrónica es suya, eso no lo puede negar nadie (casi nadie).

“Mamá, he vuelto a ver a The Chemical Brothers, pero esta vez no he llorado”. Eran un claro must en la jornada y en el festival. No podía uno marcharse de Benicassim sin acudir la gran fiesta, al grito de “Hey Boy, Hey Girl”, a las luces, a los cantos de sirena. Cada día ando más enamorada de los visuales, ¡qué maravilla! “Tocaron” todos los temarracos, ¿es que tienen temas que no lo sean? Una masa que se antojaba espejismo entre flashes y juegos de luces. Espero poder escuchar algún día “The Salom Dance”, confío en ello.

The Chemical Brothers Adrián Morote

Fotografía de Adrián Morote

Lo de Ochoymedio Djs fueron un arsenal de temas a bailar, debieron de meterse en la mente de mi grupo de amigos, y en tal caso, debieron flipar.

Renuncie a la rave, dije NO al karting, me hago mayor y necesito descansar. “TU YA NO ERES LO QUE ERAS” escuché mientras me iba en la polvareda roja.