Crónica: Dame ruido, dame Monkey Week


Sevilla tiende a quejarse. A excepción de su Feria de Abril y su Semana Santa, que ya todos sabemos son intocables, todo lo demás está mal hecho. Es por ello que no nos ha sorprendido la aparición de noticias desde diarios locales informando de las quejas de los vecinos por el ruido ocasionado en la última edición del Monkey Week, en el barrio de la Alameda de Hércules. Y es que no es lo mismo una marcha de Semana Santa que una distorsión de pedal. Esta Sevilla, todavía, está más acostumbrada a lo primero que a lo segundo.

dsc_1044

Personalmente nos alegramos de ver a una ciudad tan cambiada y activa. Comenzamos el festival, de hecho, asistiendo a un concierto paralelo al evento. Organizado por Myplayz, comunidad que realiza experiencias culturales en lugares privados, pudimos asistir al primer showcase de PAVVLA en Sevilla. El sitio elegido fue La Casa Ensamblá, un espacio cultural muy interesante que desconocíamos de la ciudad. En su particular patio, la artista barcelonesa presentó en formato electroacústico las canciones de su primer álbum Creatures.

Al terminar, nos fuimos corriendo a descubrir el escenario más colorido del Monkey: The Happy Place. En esta pista de autos de choque alquilada para la ocasión no sonaban Camela, sino que en su lugar estaban los Space Surimi dándolo todo. Los jerezanos hicieron mover el bacon a todo el mundo con su rap macarra, dejando claro una vez más que toda la gente que sale de Jerez de la Frontera tiene una jartá de arte en las venas para hacer lo que les venga en gana. Y les sale muy bien.

dsc_1075

Tras ellos, tocaba el turno de bajar al escenario más underground del Monkey Week: el Jägermusic. El licor de hierbas, que en sus inicios era sólo consumido como digestivo por los abuelillos alemanes, se ha consolidado en España como marca referente no sólo de fiesta, sino también de actualidad musical.

Destacamos de su variada programación el directo no apto para oídos sensibles de King Cayman. Este hombre orquesta dejó al público extasiado con su potente aunque breve directo, mezcla de rock garajero, punk y blues. Los que nos quedamos con ganas de más también disfrutamos al día siguiente en el club Ítaca, formando trío en Favx, otro de sus proyectos musicales

dsc_1197

Por su parte, la sesión de electrónica que no nos podíamos perder en el parking de Jägermusic fue la de los malagueños BSN Posse. A pesar de que faltaba uno de sus componentes, BSN Posse dejaron claro por qué son uno de los exponentes de la movida footwork/juke en España.

La música electrónica fue uno de los mayores atractivos del festival. La programación del club Kafka, en especial, fue la que acaparó toda nuestra atención. De esta sala destacamos las increíbles actuaciones del granadino Kid Simius, el electropop de Aries y el hipnotizante show audiovisual que nos ofrecieron los rusos Oligarkh. Una programación de diez.

dsc_1460

Lo más increíble del Monkey Week, el espíritu que no ha cambiado con la localización del festival, es que uno no sabe dónde puede acabar pero tiene la certeza de que va a escuchar y presenciar algo que no le va a dejar indiferente. Es así como nos encontramos, sin saber que de hecho actuaba ese día, viendo a Cecilio G. a los pies de una torre enorme que jamás habíamos visto en Sevilla. Era el escenario Arnette, justo debajo de la Torre de don Fadrique dentro del convento de Santa Clara. Un espacio considerado Bien de Interés Cultural realmente singular y bello, aunque Cecilio G quedaba quizá demasiado alejado del público.

Aun así, su increíble presencia en el escenario y su humildad fue suficiente para satisfacer al público que había ido a ver a la única representación de trap de todo el festival. Su segunda actuación en la sala Holiday al día siguiente confirmó nuestras sospechas: si al rap español lo llaman nuevo punk, es por esto.

dsc_1559

La Holiday es una antigua discoteca de la ciudad donde la sala Obbio ha mudado su cuartel. Conservando una estética setentera, ver pasar a los artistas del Monkey por este escenario era una mezcla un tanto bizarra. Sin embargo, los Cala Vento aprovecharon al máximo su capacidad. Para los catalanes éste era su segundo Monkey, esta vez presentando su primer disco homónimo y demostrando que tienen más de una canción para volver loco al público.

Monkey Week, en definitivabrilló como nunca en su nueva ciudad de acogida. A pesar de las quejas por el ruido, lo cierto es que ni siquiera un 20% de las actuaciones organizadas por el festival eran al aire libre. Los conciertos se extendían por todo el barrio dentro de los bares, salas y teatros de la ciudad en más de 15 localizaciones diferentes. Pasado el horario de ruido permitido, la fiesta seguía lejos del centro en las salas X y La Calle.

dsc_1692

Por eso después de nuestra visita seguimos creyendo que Sevilla es una ciudad absolutamente ideal para realizar eventos de este tipo: el 99% el año posee un sol radiante (lo sentimos por el Interestelar, que ha tenido mala suerte este pasado fin de semana). Aun así, parece que todavía se arrastra algo de esa hipocresía y ranciedad cultural que ha provocado cierre de salas, cancelación de festivales y una persecución constante a cualquier alternativa musical durante muchos años.

Polémicas aparte, una ciudad debe ser lo que sus habitantes deseen que sea. En ese sentido, esperamos que Monkey Week se consolide como una apuesta cultural sólida en la ciudad de Sevilla, que aporte diversidad musical y cultural a sus ciudadanos durante muchos años más. En Andalucía en general, no sobran precisamente proyectos así.

Fotos: María Barba

(Más fotos aquí)