El Primavera Sound de la juventud (parte II)


Esta es la segunda parte de nuestra crónica del Primavera Sound 2018. ¿Ya has leído la primera?

VIERNES 1 DE JUNIO

Entro en el parc del Forum cabizbajo digiriendo la reciente baja de Migos. De nuevo un Primavera Sound se queda sin uno de sus cabezas de cartel. Todo sea dicho, el suplente de este año, Skepta, supera con creces al anterior.

John Maus fue el encargado de darnos el arranque más enérgico de los tres días en el escenario Pitchfork. El americano, tan poco asiduo de los macro festivales, se entregó en cuerpo y alma a un público expectante hasta la médula. El torrente y derroche emocional permanecía tan presente que era hasta palpable.

Acudíamos a la cita en Mordor para la presentación del flamante e inmediato nuevo trabajo de Joshua Tillman, Father John Misty. Entretenidísimo, jovial y divertido suceso de hits acústicos acompañado por una pequeña orquesta. El ex-Fleet Foxes nos regaló un íntimo show de poco más de una hora para el recuerdo.

Comprendí a la perfección el porqué Shellac tocan cada año en el Primavera Sound y es que dejando a un lado su buen encaje en la línea artística del festival (el emo y el posthardcore siempre han sido bienvenidos), el suyo fue un directo caracterizado por una potencia y nervio fuera de lo común para una banda de tanta edad.

Aun tiritando, me dirigía solo ante el peligro a ver a Charlotte Gainsbourg. Musa de directores como Lars Von Trier y heredera del emperador de la chanson Serge Gainsbourg, regaló un prístino e impoluto recital nostálgico marcado por un hecho que no fatigaba la propuesta sino que la trasladaba a cotas de emoción inimaginables (la reciente muerte de la hermana de Charlotte). Torrentes de lágrimas rebosaban en los rostros de los presentes en uno de los musts del festival.

Llegamos justos para acudir a la ya clásica cita de las hermanas HAIM al festival de la ciudad condal tras dos memorables actuaciones mientras Los Planetas (banda sorpesa de aquel día) terminaban con su set justo enfrente. La energía desbordante de HAIM alivia a aquellos que buscan un grupo bandera pop/rock dentro del panorama actual. Las canciones de su nuevo disco Something To Tell You (con esos cautivadores y evocadores videoclips dirigidos por Paul Thomas Anderson), sonaron portentosas en un directo que en ningún momento nos arrebató las ganas de bailar y abandonar de ese círculo litúrgico en el que nos tenían sumergidos.

Una expectativa colosal aguardaba el nuevo show de Tyler, The Creator tras la espectacular reacción del para mi regular Flower Boy, su último LP.  Con Tyler tuve el mismo dilema que con su trabajo, la carencia e insuficiencia de llevar al límite el planteamiento. El americano se quedó cortísimo tras ensamblar un clásico concierto de hip-hop sin concesiones que en ningún momento decidió saldar cuentas con los amantes del Tyler más prolífico. Por otro lado, la aparición sorpresa de A$AP Rocky marcó uno de los momentos del festival.

Tras pasar un agradable rato en la Warehouse (espacio interior del festival), nos encaminamos al live set de The Black Madonna, donde bailamos hasta destrozarnos los tobillos. Un grandísimo cierre por todo lo alto de la jornada del viernes con ese “disco” tan característico.

SÁBADO 2 DE JUNIO

Ya con la resaca festivalera asomando la cabeza por la puerta, nos presentábamos en el Ray-Ban para descubrir a la artista de Vic, Núria Graham, soltar su nuevo y fresquísimo disco que tanto ha dado que hablar este último año. Graham estuvo espléndida demostrando su vasto talento ante una pobre multitud que se acercó a conocer la propuesta que ralla entre la psicodelia y el dream pop.

Todavia menos gente en el que para mí fue uno de los conciertos nacionales a destacar de este Primavera Sound, Damed Squad. Uno de los príncipes emergentes de la nueva música urbana que ya copa gran parte del panorama nacional urbano. Damed Squad representa al conjunto trap por excelencia, donde una mar infinita de temas producidos a tiempo record inundan un tiempo limitado en el que prima la fiesta y la representación de la jueventud siempre de forma inclusiva y partiendo desde el baile.

La otra cara de la moneda la encontramos con Peter Perrett, que rozaba lo esperpéntico. El triste espectáculo de un señor mayor intentando defender un disco que no hace falta defender (dado que es majestuoso) en un directo que sobraba y que no se correspondía con el resto del cartel resultaba tedioso. No tengo nada en contra de las reivindicaciones al pasado (si fuera por ahí hubiera desterrado por completo a Nick Cave o a la Art Ensemble), sin embargo sí creo que hay que ser exigentes con su calidad y menos indulgentes con el componente de “leyenda”.

Mientras unos locos corrían desesperados para coger un sitio en el esperado concierto de los Arctic Monkeys, nosotros tejíamos mejores planes en Rex Orange County, colaborador de, entre otros Tyler, The Creator, se apoderó del Pitchfork con su pop descarado en un instante en que la música unió a todos los presentes y otorgó toda nuestra energía al despiporre y diversión.

Aun con esa sobredosis de azúcar tan duradera en el cuerpo, Rolling Blackouts Coastal Fever azotaron con su garage el que fue uno de los mejores conciertos del festival. En definitiva colmó mis expectativas (eran altas) tras tener en mente todo su material que habían sacado. Los australianos recuerdan a unos Cloud Nothings más limpios y enérgicos. Sobresaliente concierto.

Slowdive brillaron en una exhibición al completo del tangible concepto del muro del sonido, tan propio de las bandas shoegaze como Ride (quienes tocaban la noche anterior y pudimos llegar a ver un ratito) o My Bloody Valentine. Había visto a Rachel Goswell anteriormente junto a Minor Victories, pero su voz nunca había sonado tan angelical, tan perfecta. Brillante.

Corriendo y enfrentándonos a los fans de Lykke Li, que marchaban tras un concierto del que nunca llegamos a saber nada, logramos hacernos un hueco en tercera fila para ver a Arctic Monkeys, sin duda el grupo del festival. No exagero si digo que cierta presencia extranjera puede llegar a conformar una atmosfera radicalmente negativa, ya que agarraderas, insultos, actitudes machistas, empujones y golpes fueron los protagonistas del que para muchos fue un concierto para olvidar (no fue mi caso, por suerte). Tras hacer este necesario y alarmante comentario, Arctic Monkeys significo un túnel catalizador hacia mi adolescencia, hacia esos discos llenos de historias y viejos romances. Además supuso una oportuindad para reedescubrir el notable Tranquility Base Hotel and Casino, que tanta polémica ha suscitado. Este nuevo formato funciona para el grupo joven que más ha madurado de los últimos años. Sin duda los de Alex Turner han cambiado, pero siguen molando más que nadie.

Todos los encantos de los británicos no bastaron para superar al más grande espectáculo de la jornada, y es que jamás me hubiera esperado que un artista como A$ap Rocky, quien suele ejercer más como maestro de ceremonias que como músico (a diferencia de Tyler, The Creator) conociera tan bien las necesidades musicales de un directo del siglo XXI. Presentando Testing, su reciente y brutal mixtape, destacó en un apabullante show que protagonizaron el humo y los fuegos artificiales. El mágico momento en el que sonó Wild For the Night, prácticamente el himno de una generación, el escenario Seat entero se vino abajo y todos los presentes nos convertimos en potenciales personajes de Spring Breakers. Salí extasiado, sin camiseta y con la boca llena de polvo y gloria mientras todavía mascullaba sus canciones en voz baja.

El live con el que cerramos el Primavera era francamente primordial para mi, ya que era la 5ª vez que veía a Mujeres. Habían ganas de los de Barcelona presentando ese Sentimiento Importante que tanto ha calado dentro de la escena. Yago, Pol y Tito pusieron al Adidas patas arriba literalmente, en un reencuentro de viejos y nuevos amigos, plagado de pogos familiares en comunión (a diferencia de los de Sheffield) y respetuosos, pero no por ello menos intensos. Coreamos, cantamos, sudamos juntos cantando los hits de una banda que ya lleva 10 años en circulación.

Nos despedíamos en el Warehouse inmiscuidos en un turbio ambiente cargado de una máquina de humo y luces un tanto sospechosas. Mi concluyente imagen del festival sucedió al mirar a mi alrededor y contemplar como todo el mundo vestía caretas de Carles Puigdemont (como el poster del film de Spike Jonze Como ser John Malkovich) mientras Steve Lean conducía un carrito de golf a la vez que Kaydy Cain, subido junto a unas cuantas chicas corrían a toda velocidad por el festival. Quizás no es vuestra imagen del Primavera Sound 2018, para mí lo resume todo con bastante precisión. Juzgad vosotros, hasta el año que viene.

Fotos: Martí Bech (@martibech)

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