Extremoduro corona la Marina Real de Valencia


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Extremoduro pasó el viernes por el Auditorio Marina Sur del puerto de Valencia, con motivo de la gira de presentación de Para todos los públicos’, su último disco publicado envuelto de polémica, que no defraudó a ninguno de los asistentes. Fue una muestra más de la máxima de que en esto de la música, la experiencia es un grado. Y precisamente de esta y de tablas encima de los escenarios, la banda de don ‘Robe’ Iniesta va totalmente sobrada.

Desde el mediodía, los primeros valientes hacían cola esperando conseguir las mejores posiciones dentro del recinto y así poder estar más cerca del grupo. Conforme fue cayendo la noche, la marea de gente comenzó a crecer abruptamente hasta completar un aforo de casi 15.000 personas según la web del grupo, un dato nada desdeñable si tenemos en cuenta que el precio de las entradas eran casi 30 euros, aunque visto el espectáculo ofrecido merecían la pena desde el primero hasta el último céntimo invertidos.

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El concierto arrancó en torno a las 22:15, y resultó curioso, porque ellos mismos habían advertido en su web que comenzarían con estricta puntualidad a las 22:00 de la noche, y muchos de nosotros, entre los que me incluyo, dimos gracias a este pequeño retraso que nos permitió alcanzar posiciones ventajosas para ver el concierto, a pesar de estar entre los rezagados al llegar. En cuanto al Auditorio Marina Sur, quedé gratamente sorprendido por su magnitud. Por suerte por allí no habían coches de Fórmula 1 a tresciéntos km/h ni barcos de la Copa América aparcados en doble fila. Allí sólo había un mastodóntico escenario forjado de contenedores de descarga, muy acorde con el lugar que estábamos, tan simple y tan sencillo como el puerto de la ciudad. Nada de pistas de velocidad.

La primera mitad del set de Extremoduro tuvo un poco de todo. Aunque su ritmo fue más bien pausado, consiguió enganchar a la gente con un principio fulgurante formado por un trío de canciones conocidas como son ‘Sol de Invierno’, ‘Buscando una Luna’ y ‘La vereda de la puerta de atrás’. Si bien es cierto, antes de comenzar a darle caña a las cuerdas de su guitarra, Robe quiso agradecer al público que aún continuen volviendo a sus conciertos así como también a todos aquellos que acudían por primera vez. Entre tanto, continuó el show con el primer tema del nuevo disco y que metía al público en una atmósfera más personal; esta ‘Locura Transitória’ que nos traen es un fiel reflejo de la evolución del grupo en sus últimos 3 discos.

Tras ‘Mama’, también perteneciente al nuevo disco y ‘Golfa’, temazo donde los haya, el grupo finaliza la primera mitad del set descendiendo el ritmo paulatinamente, comenzando por ‘Si te vas ..’ y entrando de lleno al espacio reservado para el disco “La ley innata,(2008)” y que servía para romper con el pasado de la banda y ampliar horizontes nuevos.

En el mismo riguroso orden que en el disco, llegaron en el concierto ‘Dulce Introducción al Caos’, ‘Segundo Movimiento: lo de fuera’ y ‘Cuarto Movimiento: la realidad’ para dar por finalizada la primera parte del bolo. Robe nos encomendó a tomarnos 20 minutos de descanso, que suponemos necesitaban más ellos que nosotros. Aunque es verdad, que no está nada mal este pequeño parón, ya que te da tiempo a conversar con tu gente, tomar un refrigerio o comentar las mejores canciones a través de Twitter, cada uno a su estilo. Curiosamente Robe nos pidió al público que por favor no grabáramos un tema inédito que se disponía a tocar, aunque muchos, como casi siempre, se lo pasaron por la piedra e incluso incitó más si cabe a que los asistentes sacaran sus cámaras y teléfonos. Aterrador.

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Tras el descanso, nuevo concierto e ilusiones renovadas. La primera canción y que sirvió para calentar a la gente fue ‘Prometeo’. Un servidor que se había preparado a conciencia el concierto, tenía anotado en base a otros setlist ofrecidos por la banda hasta la fecha, que después de la canción del disco “Agila,(1996)” vendría ‘Jesucristo García’, pero los muchos fans de este clásico se quedaron con las ganas de escucharlo, algunos incluso decepcionados por ello. Tienen derecho, pero esta banda va tan sobrada de grandes temas, que se pueden permitir el lujo de no contar además de con este, con otros grandes hits como ‘So Payaso’, ‘A Fuego’ o ‘Deltoya’ que también se quedaron pendientes.

La segunda mitad del concierto, el público tuvo 3 momentos diferentes para ser disfrutados de diversas maneras. El primer momento junto con la antes mencionada ‘Prometeo’, lo completaban ‘Tango Suicida’, perteneciente a su disco “Material defectuoso,(2011)”, el clásico (¡cómo me alegré de que sonara!) ‘Quemando tus recuerdos’ y los nuevos temas ‘Poema Sobrecogido’ y ‘Mi Voluntad’, ambos dos encargados de recordarnos que en este “Para todos los públicos,(2013)” hay canciones para todas las generaciones de fans de Extremoduro, ya que pertenecen a los ritmos más sucios e ingratos de la esencia de este grupo, rock duro y doloroso.

Desde este punto, y como segundo tercio de esta parte final, volvieron a recuperar la fórmula del principio y enlazaron otro trío de clásicos maravilloso, comenzando con ‘Standby’, continuando con ‘Salir’, que consiguió levantar a la gente demostrando lo mucho que nos gusta a todos los que estábamos allí presentes eso de salir, beber y el rollo de siempre.. y para finalizar este flashback, la banda extremeña puso en solfa uno de sus himnos, ‘Puta’, interpretada además con una energía impropia de quien lleva casi 30 años haciendo shows. Una verdadera delicia.

Para finalizar la actuación, llegó con mucha fuerza y demostrando lo que se presuponía de ella en el disco ‘¡Qué borde era mi valle!’, aprovechando además el momento de éxtasis en el que el público se mantenía tras los tres clásicos anteriores. Las dos últimas canciones, son de esas que consiguen que salgas del concierto con una sonrisa, las que te relajan, el cigarro después de… comer un buen asado.
Primero llega ‘Ama, ama, ama y ensancha el alma”, que siempre va a provocar que todos queramos ser indios antes que importantes abogados y tras ella, ‘El camino de las utopías’, tema que ya había sido interpretado anteriormente por la banda en la anterior gira, pero que finaliza el nuevo disco, así como lo hizo con el show casi 3 horas después de haber comenzado. Una balada de estas que se agarran dentro, sólo al alcance del poeta que es Roberto Iniesta.

En líneas generales, el concierto de Extremoduro fue de un nivel alto, destacando su alternancia de canciones con más ritmo con otras de un corte más melódico, manteniendo su esencia e incorporando cosas nuevas; quizá poco comunicativos con el público, pero dadas las circunstancias y los años, son una banda que habla con las canciones, con lo que pueden pasarse el concierto entero sin hablar si les parece menester. Como apunte final, el concierto se celebró dentro del complejo de la Marina Real del monarca (en trámites de prejubilación) Juan Carlos I, y sí, era un escenario completamente apropiado. Allí se produjo, “El retorno del Rey” (o más bien reyes) del rock español. Ojalá que estos no abdiquen nunca. 

Escrito por Borja Lavarías Picón.

Fotografías | Luis Crown