Festival Sziget: un oasis en la urbe


Tras 22 días recorriendo millas en tren decidimos poner punto y final al viaje acudiendo a una de las citas musicales más esperadas en Europa central, el festival Sziget en Budapest, la perla del Danubio.

Días antes nos pusimos a leer con detenimiento el programa y no dábamos abasto. No solo había infinitos conciertos, si no workhops, conferencias, exposiciones, películas y un sin fin más de actividades. Por ello, decidimos exprimir al máximo el día en la isla Margarita yendo pronto por la mañana.

Empezamos con ritmos africanos en el Afro-Latin-Reggae Village participando en un workshop de percusión y baile africano. Cada uno con sus bongos y siguiendo al profesor conseguimos hacer de aquella pequeña carpa un festival de ritmos donde nadie pudo tener sus pies quietos.

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A continuación y para bajar un poco los latidos, hicimos un taller de Hatha Flow Yoga en el Sziget beach, bajo un toldo que nos mantuvo fresquitos a la sombra. Durante una hora nos alejamos de los decibelios festivaleros y nos relajamos para prepararnos a la fiesta que vino a continuación.

A las cuatro en punto (¡viva la puntualidad británica!) subieron al Main Stage unos Years & Years desbordantes, guiados por Olly Alexander, incrédulo al ver la marea de gente que se acercó a primera hora de la tarde para bailar sin parar y reivindicar también el free love del colectivo LGTB, un tema muy peliagudo en Hungría, perseguido mayormente por su gobierno de extrema derecha.

En cuanto Years & Years tocaron sus últimos acordes nos fuimos corriendo a la carpa A38 para presenciar la elegancia que tiene William Phillips, más conocido como TOURIST, a la hora de pinchar, que nos hizo volar hasta una discoteca de los suburbios de Londres a las 4 de la mañana cuando realmente eran las cinco de la tarde. Alucinante.

TOURIST Sziget

Cuando salimos del A38 Kaiser Chiefs ya estaban dando guerra en el Main Stage. Enérgicos, pavoneantes y sin pelos en la lengua. Los británicos no se libraron de hacer un par de bromas sobre el Brexit, eso sí, siempre desde el cariño y el humor. Una pena que muchos de los ahí presentes lo dieran todo con su single más conocido “Ruby” e ignoraran muchos otros de los temas que tienen. ¡Incluso se atrevieron con el “Pinball Wizard” de The Who ¡bravo Kaisers!

Justo nos dio tiempo a comernos un bocata para coger buen sitio para Noel Gallagher’s High Flying Birds. No voy a entrar en polémicas de si Noel es un cretino que trajo el fin de Oasis, si es un prepotente… Me limito a decir que estuvimos ahí para corear sus mayores éxitos (tanto los actuales como los de Oasis) con un poco de nostalgia en el cuerpo. Cumplió con su cometido. Puntual, correcto, con un set-list sin sorpresas, Noel y su banda contentaron a un público tanto adepto al brit-pop como a los fans del “Wonderwall”.

Caía la noche en Sziget y a las 21:30 era el turno de la súper estrella SIA. La australiana salió media hora tarde y acabó diez minutos antes de la hora. ¿Efecto diva, o falta de respeto? No voy a poner en duda que la puesta en escena fuera espectacular, (con ella en una esquina, ajena a todo y con unos bailarines que no paraban de deleitar a los allí presentes) o que su voz es una maravilla pero no acabó de cumplir mis expectativas. Para gustos los colores.

Todavía con el esqueleto caliente tras Bailar con SIA volvimos al A38 para dejarnos llevar por la magia de M83. Demasiada gente para la carpa. Mucha gente se quedó fuera y el acceso resultó muy agobiante. Dejando la logística a un lado (que me pareció estupenda en todo el festival) decir que los franceses se mantuvieron en su línea, quizá no tan pletóricos como cuando dieron la vuelta al mundo con su Hurry up, we’re dreaming allá por 2011. “Midnight city” un himno, como siempre.

Los conciertos acabaron con M83 pero aun quedaba mucho por explorar. Decidimos mirar el programa y pulular por distintas áreas para bailar toda la noche con dj’s de todo tipo. El cubano Dj Salazar del Afro-Latin-Reggae Village nos irradió buen humor con su sesión de reggae y Dj Scratchy en el World Music Stage nos hizo dar la vuelta al mundo musical pinchando diversos estilos como la cumbia, la música balcánica, el ska, swing

En resumidas cuentas decir que invito a cualquiera que venga a Sziget no a quedarse con los cabezas de cartel si no a sumergirse realmente en esta maravillosa experiencia. Una experiencia que va más allá de la música, donde todo el mundo tiene cabida y donde el buen rollo y las ganas de pasarlo bien se anteponen a todo ¡Köszönöm, Sziget!