Primavera Club 2016: crónica de descubrimientos


Los tres últimos días de la semana pasada, tuvo lugar la edición 2016 de el esperado festival Primavera Club, de los organizadores del Primavera Sound. Tres jornadas llenas de música, promesas y descubrimientos.

Lucy Dacus empezó sola con un tema acústico para luego invitar al escenario al resto de su banda y presentar su álbum debut No Burden. Aunque la primera canción consiguió silenciar la sala, las que siguieron se encontraron con un público no demasiado atento. Sin embargo la joven estadounidense pudo conectar con los asistentes, de entrada con sus piezas más rock y animadas para dar luego paso a sus canciones más calmadas y detalladamente elaboradas. Fue el primer concierto en Europa de una artista que domina y siente lo que canta.

Impecable y perfeccionista son quizás las palabras más acertadas para describir la actuación que llevó a cabo Anna B Savage el mediodía de domingo. Su magnífica voz desnuda y su guitarra consiguieron llenar toda la sala del Centre Cultural Albareda de silencio y emoción. No necesitó la batería ni el bajo que la acompañan en su ep (EP) para conseguir el efecto de potencia y seguridad que allí se escuchan. Seria y dirigiéndose al público en contadas ocasiones, la londinense llevó a cabo uno de los conciertos más pulcros y bonitos del festival.

Søren Juul actuó en la misma sala el día anterior. Alternando la guitarra y el piano, y junto a un batería y un bajista, el concierto que ofreció el danés mejoró progresivamente. La fragilidad de su voz que al inicio jugó un poco en su contra consiguió desenvolverse hasta convertir la sala en un espacio lleno de sensaciones sonoras. Presentó algunas de las canciones de su álbum This Moment que tal y como explicó, es un tributo al presente y al momento, conceptos sobre los que reflexionó e hizo reflexionar durante todo el concierto.

Seguramente Whitney fue uno de los grupos más aclamados del festival. Los penúltimos en tocar en la abarrotada Sala Apolo –antes de Porches, que estuvieron correctos pero no al nivel de sus compañeros– conectaron con el público desde el momento inicial. Destacaron sobretodo por su energía, actitud, personalidad y técnica con los instrumentos; cuatro puntos que aunque no musicalmente, me recordaron al directo de los canadienses BADBADNOTGOOD. Soul y pop desarrollados mediante cuerdas, batería, la voz aguda de Julien y los imprescindibles solos de trompeta. Un concierto maravilloso que dejó a la mayoría del público entusiasmado y con ganas de más. Ehrlich dijo “see you in the near future…” todos los puntos (y esperanza) que este futuro cercano sea junio.

Alex Cameron, junto a su ‘compañero de negocios’ y saxofonista Roy Molloy, presentó su recién publicado Jumping the Shark. El hecho que La [2] de Apolo quedase pequeña, las hilarantes introducciones de cada tema, la hipnotizante voz del australiano, el juego de luces con su traje brillante y sus sofisticados bailes hicieron que todo el público quedase encantado y Cameron y Molloy ofreciesen una de las actuaciones más aplaudidas de la jornada del sábado.

Maria Usbeck tocó en la sala grande que fue llenándose a medida que el público subía de ver a los australianos. Introdujo cada tema mezclando el inglés con el español natal que ha recuperado en Amparo. La acompañaron dos músicos y sus bailes minimalistas reducidos casi solo a suaves movimientos de brazos. Fue una actuación que fluyó con facilidad y gustó al público.

Otras actuaciones que sorprendieron fueron los holandeses Pauw que con su rock psicodélico dejaron a los asistentes en una especie de trance caótico e hipnotizador, los nacionales Gúdar con su indescriptible sonido personal y el escocés C Duncan.

Un año más Primavera Club se consolida por un lado como una oportunidad para grupos mayoritariamente emergentes que quizás no llegarían a tocar delante de tanta gente en Barcelona y por el otro como un preludio de la música que viene.

Fotografía: Primavera Club – Primavera Sund, Dani Cantó.