Resurrection Fest: Una ascensión meteórica


Nos encontramos en el verano de 2011. Hay un festival en la localidad lucense de Viveiro que parece estar cogiendo bastante familla, en el que por 40€ puedes disfrutar de tres días enteros de metal y hardcore punk. Se trata del Resurrection Fest, que este año ha dado un paso notablemente más ambicioso al incorporar en su cartel a una banda relativamente consolidada en el panorama metalero en europa como es Bullet For My Valentine, que presentan su tercer disco, Fever. El grupo galés está secundado por unos chicos británicos que están empezando a dar mucha guerra con su tercer disco,  There Is a Hell, Believe Me I’ve Seen It. There Is a Heaven, Let’s Keep It a Secret, que incorpora un sonido algo más melódico que en sus anteriores trabajos. Me refiero por supuesto a  Bring Me The Horizon. Además en el festival aparecen otros nombres como el grupo punk Pennywise o The Real McKenzies, banda escocesa que incorpora elementos celtas en su música muy al estilo de Dropkick Murphys, para entendernos. El festival resulta un éxito con una asistencia aproximada de 23.000 personas.

Estamos en octubre de 2016, en la semana en la que el Resurrection Fest se ha alzado con el premio Fest a mejor festival de gran formato. Hace tres meses, 80.000 personas abarrotaron un festival en el que repitieron los chicos británicos a los que antes me refería, que ahora llenan estadios, y Bullet, que se estancaron un poco pero ahora han vuelto a sus raíces con su nuevo disco Venom. No obstante, ni siquiera fueron cabezas de cartel, ya que ese honor correspondió a los legendarios Iron Maiden o a uno de los grupos referencia del punk-rock como es The Offspring, entre otros. A grupos como Bad Religion, cabeza de cartel hace tres años o los citados The Real McKenzies había que hacer un verdadero esfuerzo para encontrarlos en el cartel.

¿A qué se debe, pues, este crecimiento tan veloz, tanto en asistencia como, sobre todo, en prestigio? Pues, ni más ni menos, a que se han hecho las cosas bien. Me explico: Desde el principio, el festival contó con el respaldo del Ayuntamiento de Viveiro, los conciertos se programan a horas razonables para no interferir en el descanso de los vecinos de la localidad (recordemos: Esto es un festival de música, no un after), de modo que a partir de las 2 de la madrugada se acaban los conciertos en el main stage. Esto ha ayudado a que no se vea con malos ojos el festival y no se den polémicas como el forzado cambio de emplazamiento del Arenal Sound este pasado verano.

Por otra parte, el festival ha sabido con el paso de los años abrirse a un público más general (dentro del ámbito metalero) sin perder su esencia original como un festival de hardcore metal y punk. Y una prueba de ello es que este año han repetido dos de los grupos que acudieron en la primera edición, Sick of It All y Walls of Jericho. Por parte de algunos fans más acérrimos y fieles del festival sí que han surgido quejas con cierto fundamento relacionadas con la masificación y la pérdida de ese ambiente familiar y exclusivo de los festivales pequeños, con el hecho de que ya no se trate de “unos cuantos grupos de colegas que se tiran dos días viendo a sus grupos favoritos”, pero lo cierto es que al final esto (como casi todo hoy en día) es un negocio que debe sostenerse, y como se suele decir, la pela es la pela, y en mi humilde opinión si ese es el precio a pagar por haber disfrutado de ver en directo a Iron Maiden, pues un servidor lo acepta encantado.

Merece mención especial el hecho de que el festival hizo frente al primer sold out de su historia con una organización ejemplar, sin hacerse casi patente en ningún momento el agobio que en principio sería esperable ni dentro del recinto ni para otros menesteres, véase baños, duchas o avituallamiento, lo cual tiene un mérito titánico.

Para su edición de 2017, esta misma semana el festival ha anunciado un cuarto escenario, así como se contará con la friolera de 100 bandas, la mayor cantidad en la historia de un festival que mantiene intacta la ambición de superar un listón que ha quedado bien alto, así que… ¡Habrá que acercarse a comprobar si lo consiguen!

FOTO: actualidadmusica.com