Rock en Seine, más allá de la música


A varios kilómetros al norte de París, en la provincia de los Altos del Sena, se encuentra la pequeña pero acogedora ciudad de Saint-Cloud. Es la encargada de albergar anualmente el conocido festival de música Rock en Seine (o ReS), con géneros tan diversos como el rock, música electrónica, alternativa o incluso el rap.

Con catorce ediciones a sus espaldas (y las fechas de la próxima ya anunciadas) es uno de los festivales más longevos y relevantes de Francia. Poco a poco han ido consiguiendo asentarse en el panorama festivalero francés hasta convertirse en todo un referente. Esta pasada edición contó con la presencia de artistas de la talla de Massive Attack, Iggy Pop, Foals, TLSP o Sigur Rós entre otros. A finales de agosto se celebra esta cita imperdible para todo buen amante de la música pero también de factores que van más allá de lo musical.

The Last Shadow Puppets actuando en esta pasada edición del festival, vía Lise Olsen

Y es aquí donde me gustaría detenerme, en aquellos motivos extramusicales que hacen de éste un festival único, diferente a los demás. Como menciono al principio del artículo, el festival se celebra en el enorme parque del Palacio de Saint-Cloud. El pueblo, y en especial su palacio, destacan por convertirse en el principal hogar de los monarcas franceses tras la Revolución Francesa. Es una ciudad donde se pueden visitar una cantidad infinita de monumentos. Desde el museo de las Avelinas, hasta el parque de Tourneroches, pasando por las numerosas iglesias a lo largo del territorio. Es sin duda un lugar de visita obligada y donde perderse entre la multitud de lugares por ver.

El Château o Castillo de Saint-Cloud, residencia de los antiguos monarcas franceses

Datos históricos aparte, con sus 460 hectáreas, el parque donde se celebra el ReS es considerado uno de los parques o jardines más bonitos de Europa. Fue reserva natural hasta 1923 y en 1994 fue nombrado monumento histórico, siendo utilizado hoy en día por el ministerio de cultura francés. Os preguntaréis (con razón) el motivo por el que recalco tan intensamente el hecho de que el festival se celebre en este entorno. La causa principal es muy sencilla: un festival es un evento para disfrutar de la música, pero si a esa experiencia musical le añadimos un contexto cultural y estar rodeado de la naturaleza, el cóctel que tendremos será inigualable.

Volviendo a lo musical, estos últimos años se ha podido disfrutar de grandes nombres de la industria tales como: Arctic Monkeys, QOTSA, Lana del Rey, Kasabian o Alt-J. Estamos por tanto ante un evento moderno, que engloba las ganas de disfrutar de la música pero también las de visitar lugares históricos. Hoy en día lo que buscamos en un evento de esta magnitud es sacar el mayor provecho del mismo, pudiendo realizar cuantas más actividades paralelas al festival mejor, y perfecta prueba de ello es este ya asentado festival francés.

Moderno y a su vez histórico, cultural, entorno envidiable, nosotros no podemos esperar a los siguientes 25, 26 y 27 de agosto… ¿y tú?

FOTO: Tenementtv