Segunda jornada del Fijazz: Manu Katché


El sábado pudimos asistir a la segunda jornada del Fijazz. Tras la buena sensación que nos dejó Nicholas Payton, estábamos ansiosos por disfrutar de Manu Katché (batería de Sting, Joe Satriani o Peter Gabriel) del cual teníamos muchas esperanzas, y no defraudó en absoluto.

Entramos media hora antes al auditorio, para evitar la cola y acomodarnos más tranquilamente. Algo menos lleno que la jornada anterior con Payton, vimos como el concierto comenzaba con los instrumentistas que le acompañaban interpretando el tema “Introducción”: una maravilla rumbera que enlazaba a “Unstatic”, nombre del álbum sobre el que transcurría el concierto.

Con esta introducción, ya nos percatamos de que el batería y compositor francés nos haría disfrutar de una amalgama de sonidos diversos. Notamos como no era el jazz purista que nos ofreció Payton; en esta ocasión, se nos presentaba una mezcla de sonidos que partían del Jazz-Funk para mezclarse con el soul, el smooth jazz, la rumba, la bossa nova, el reggae o los ritmos africanos. En general, un listado interminable de géneros que nos ofrecían la visión de Katché sobre su música, en la cual el mestizaje es pieza esencial.

Tras varios temas de inicio, Katché presentó a sus músicos en los que veíamos: una contrabajista, un teclista con piano, Hammond (Nord Electro) y Rhodes, un trompetista y un saxofonista. Es importante señalar el discurso que utilizó a modo de presentación: con él, el artista destacó la importancia de seguir grabando y publicando discos para que se pudiesen tener a modo de archivo histórico, y acto seguido, comentó que el concierto transcurriría en torno a temas aún inéditos y alguna sorpresa, cosa que motivó al público.

Además, otro punto importante para la espectacularidad del concierto, fue que la música ofrecía la oportunidad de que los músicos que acompañaban a Katché se pudiesen lucir y nos ofreciesen solos de increíble destreza (destacando la enorme habilidad del saxofonista y el teclista). Y como no, destacar a Manu Katché como un verdadero pulpo de la batería, pasando de tocar con sutileza a atronarnos con la dureza y rapidez con la que llegaba a golpear bombo, platos, caja o toms.

Con el concierto de rigor terminado, y con el público esperando más, Katché se dispuso a realizar un bis tremendo con un solo de batería que a más de uno nos hizo pegar el culo a la butaca. Y por si fuese poco, el batería tenía un “as en la manga”, ya que la sorpresa se basaba en utilizar al público como corista creando una atmósfera de diversión entre los asistentes que culminó con una gran ovación.

FOTO: Fijazzalicante.