Ser voluntaria en el Low Festival


El éxito de la octava edición ya es un hecho. El Low Festival se ha asentado entre los mejores festivales de verano, con más de 25.000 personas diarias. Vasos reciclables, zapatillas con suela lumínica, guitarras hinchables, pelos de colores y muchas camisetas de estilo hawaiano inundaron todo el festival.

Hoy, más que una crónica en sí, os traigo una experiencia desde dentro, contada como personal de voluntariado, en la que he podido vivir la experiencia de una forma distinta a la que estoy acostumbrada. Aunque, también, os voy a hablar de los conciertos. Eso está claro.

VIERNES 29

No es la primera vez que voy de festival, pero sí era mi primer Low Festival, por lo que estaba bastante eufórica y emocionada. Con ganas de comerme el mundo [En las primeras horas de la tarde].

Sin colas para entrar al recinto, ni para obtener tokens. Todo parecía muy bien organizado [Chapó, me quito el sombrero]. Mi pequeño gran fallo fue: la calidad precio. Quizás, el precio del festival sea ideal, con la cantidad de artistas que asisten al evento y la calidad de éstos, es asombroso, algo meramente increíble, pero… sobrevivir dentro para un estudiante como yo, algo catastrófico: Cada toquen costaba 2,50 €, y la comida tenía un precio absurdo.

Bueno, vayamos a lo importante, los conciertos. El encargado de abrir el recinto de conciertos fue Ángel Stanich, pero el termómetro marcaba casi 40ºC y con aquel calor me perdí en la sombra con una cerveza. Eso sí, después de recorrerme todo el festival y situar cada escenario para no perderme nada.

Cayendo el sol, el septeto La Maravillosa Orquesta del Alcohol salió al escenario, y entre acordeones y violines no tuve más remedio que acercarme para ver tal espectáculo. Incitada a bailar con su música. He de decir que sinceramente fueron mi gran descubrimiento del viernes.

22.00h. Llegó el turno de disfrutar del mejor concierto del día: Love of Lesbian (bueno, esto lo digo subjetivamente, el mejor, quizás para mí). Colas enormes para poder entrar al escenario Budweiser, y no era para menos, pero muchos lowers se perdieron varios temas por el atasco generado en la puerta principal. Sin embargo, pude disfrutar de cada tema y soñar con 1999 otra vez.

Todo tiene su lado bueno. Partamos de esa frase. Comenzaba mi turno de voluntariado, 00:00h, bueno, nosotros fuimos casi veinte minutos antes, no queríamos ser impuntuales, por lo que quisimos dar imagen de responsables, pero… ¿dónde están los responsables? Nadie sabía nada. ¿Punto de encuentro? ¿Eso se come? Bueno 00:20h, quizás fue bastante más tarde, pero la última vez que miré el reloj fue a esa hora. Aparecieron voluntarios, y el responsable. ¿Qué debemos hacer? Pues… a recoger basura. La verdad, quizás soy un poco quejica, pero pasarte seis horas dando vueltas y recogiendo basura sin parar lo veo una locura.

5.00h. Faltaba una hora y yo no podía más, por lo que nos pusimos a sacar contenedores. La verdad, creo que esto no es trabajo de voluntariado, igual me equivoco, pero, no podía callarme lo que pensaba.

Algunos trabajadores del evento compartieron su opinión conmigo, y la verdad, desde fuera parecía una organización excelente, pero viviendo una experiencia así, creo que es necesario un mayor número de trabajadores.

Me perdí muchos conciertos, de los cuales no puedo mencionar, pero por lo menos mientras recogía basura pude escuchar a los maravillosos Belle and Sebastian, que me sorprendieron bastante. Pese a sus melancólicos temas, los escoceses venían pisando fuerte.

No pude disfrutar de más conciertos, pero en ese momento no me importó. Sonando ElyElla djs de fondo acabó mi jornada laboral. Confeti, buen rollo y Amatria cantando “Chinches” por todo el festival. Un show digno de disfrutar.

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SÁBADO 30

Decidí tomarme el sábado con total relax. Second quizás es mi descubrimiento  del año, los murcianos me conquistaron con su “Rincón Exquisito” en Valencia. Y el calor de Benidorm no impidió disfrutar a sus seguidores, quizás, de uno de los mejores conciertos del sábado. Una actuación que contagió a los lowers de energía y vitalidad.

El momento más esperado de la noche llegó, era Un buen día, y la banda más legendaria del indie nacional salía al escenario principal con un público altamente entregado, con ganas de poder disfrutar de su directo después del EP del año pasado. Los Planetas parecían prometer un concierto inolvidable; pero la verdad es que el sonido de la guitarra inundaba el recinto, mientras que la voz de Jota y los suyos no se apreciaban en los primeros temas que tocó la banda.Arrancaron su actuación con “Los Poetas”, quizás no fue lo más acertado para los fans, y no fans de la banda, casi diez minutos de tema que abrió muchas bocas, pero no para cantar. Con “Señora de las alturas” quizás fue cuando empezaron a hacer bailar al público, y el resto del setlist fue mucho más acertado y llevadero. Puedo decir, que disfruté con temas como: “Un buen día”, “Santos que yo pinté”. Sin embargo, muchos lowers abandonaron el escenario Budweiser y prefirieron abarrotar los escenarios de Jägermusic disfrutando con temas mucho más bailables como ‘Toro’ de Columpio Asesino o ‘Chinches’ de Amatria, remezclados por DJs.

La Habitación Roja, fue ‘Indestructible’. Todo un éxito, Jorge y los suyos, han dejado constancia de que en Valencia no sólo hay paella y pólvora. La buena música nos hace invencibles, con canciones con tan buen rollo, que después de 10 discos, ahora es su momento [“Nuestro momento”, tema del último disco, que nos hizo bailar y cantar alocadamente].

Los otros cabezas de cartel fueron Suede. Un verdadero show lo que hacen los británicos. La verdad que no conquistaron a todo el público, pero que demostraron un talento indiscutible.

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DOMINGO 31

Comenzaba muy temprano nuestro turno de voluntariado, esta vez tuvimos menos queja. Nos tocaron dos turnos. Primer turno en el stand de la entrada principal. Aunque me quedé con las ganas de ver a Xoel López, escuchándolo en la lejanía.

21.00h, cambio de turno. Subimos corriendo al stand de información. Carlos Sadness salía al escenario y su ukelele sonaba por todo el recinto. A mí se me escapaba algún que otro grito cuando sonaba alguna canción, y me marcaba con los lowers que venían al punto de información algún que otro baile. [Benidorm­­­­ te quiere, pero no tanto como yo…]

Parón en el escenario Matusalem, la gente abarrotaba el stand preguntando por objetos perdidos. La verdad, que sienta bien poder ayudar a la gente.

23.40h. Nos pedimos la hora de descanso para ver al memorable Pucho sobre el escenario. Me moría de nervios y las manos me temblaban, la verdad, valió la pena. Sin duda, Vetusta Morla, me dejaron sin aliento. Último concierto del año en España, y con temas como La deriva”, “Copenhague”, “Maldita dulzura o el gran Sálvese quien pueda, demostraron que fueron el mejor directo de la noche. Una actuación sin fallos, en la que después de sus tres trabajos, nos dejaron con el buen sabor de boca de siempre. (Y quizás con un nuevo disco para el próximo año).

Después de verlo tres veces en un mes, sigo sin cansarme de su magnífico directo. Comenzaba Miss Caffeina, con temas de su último disco Detroit, y temas más antiguos como Capitán”, o “Mira como vuelo”, que se está convirtiendo ya en un lema de los madrileños. Sin palabras para la magia que tienen. Nos quedamos sin dudarlo, en el penúltimo tema con el que nos deleitó la banda antes de echar a volar: “Oh, sana! sin duda, la banda sonora de la noche.

Pero la jornada todavía no había acabado. Los británicos más esperados de la noche, The Kooks, salían al escenario con “Inside in/inside out”. No fue el mejor concierto de la noche, pero sin duda, volví a disfrutar con sus temas de siempre. Naive”, “Bad Habit” o “She moves on her own way, me hicieron teletransportarme de nuevo a sus discos más preciados, aunque quizás su último disco esté mejor trabajado, me quedo con Listen (2014) o quizás con el álbum que yo los descubrí Junk of the heart (2011). Y con los británicos cerramos el festival.

Apoteósica, otra exitosa edición, aunque creo que echamos de menos cabezas de cartel como los del año pasado.

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No sé si habrá sido una de las mejores  ediciones, porque ha sido mi primer Low Festival, pero repetiría. Eso sí, jamás volveré como voluntaria. ¡Paz, y Low!

Foto: Liberto Peiró, Javier Rosa